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Otro supersábado incívico: toneladas de basura en el centro de València y monumentos convertidos en urinarios

Botellas, vasos y bolsas desbordaron anoche la plaza de Brujas y zonas aledañas. Los vecinos del centro también 'cazaron' a gente orinando en el patrimonio histórico como la iglesia de Santa Catalina

Incivismo en el corazón de València durante la fiesta fallera

Incivismo en el corazón de València durante la fiesta fallera / Levante-EMV

Claudio Moreno

Claudio Moreno

València

Un mar de plástico desbordó ayer el centro histórico de València después de los tardeos y verbenas nocturnas, dejando una estampa que ya es habitual en las fiestas falleras. Bien por falta de contenedores o bien por el incivismo consustancial a cualquier evento masivo con alcohol de por medio, miles de botellas, latas, vasos y bolsas tomaron ayer la plaza de Brujas, detrás del Mercado Central, una vez se apagó la música y la gente despejó la zona.

Según cuentan algunos vecinos, el escenario a última hora de la noche era especialmente dantesco porque además se levantaron las rachas de viento que están poniendo hoy en jaque los ninots, y estas arrastraron kilos de basura de un lado para otro, con bolsas volando sobre los pocos festeros que aún quedaban por el casco histórico de València.

Basura en el centro de València

Basura en el centro de València / Levante-EMV

Pero el incivismo fue más lejos y, como empieza a ser tradición en Fallas, algunas personas fueron ‘cazadas’ desahogando la vejiga sobre iglesias como Santa Catalina, protegida como Bien de Interés Cultural desde el año 2007. Imágenes como estas de monumentos convertidos en urinarios públicos ya obligaron al ayuntamiento a perimetrar con vallas la Lonja, el Mercado Central, la Catedral o las Torres de Serranos y de Quart. Más allá de lo sangrante de la agresión contra el patrimonio histórico, algunas calles del Carmen acabaron anoche con un intenso olor a orín.

En torno a las Fallas se están generando en los últimos años muchos debates relacionados con la desorganización, la masificación, el ruido o el incivismo. El año pasado, la alcaldesa María José Catalá habló de unas fiestas “sanadoras” –tras la trágica dana– pero también dijo que habría que “repensar” algunos aspectos. En materia de limpieza, aunque se reforzó con 3 millones de euros, algunas zonas costó recuperarlas durante la mañana debido a una “afluencia histórica” que ya es normalidad.

Basura cumulada en la plaza de Brujas

Basura cumulada en la plaza de Brujas / Levante-EMV

Este año todavía no hay balance de limpieza, pero fuentes municipales destacan que se ha hecho un enorme esfuerzo para amanecer con el casco histórico totalmente limpio. El trabajo atañe a los servicios municipales y especialmente a las comisiones falleras, encargadas de limpiar su zona tras las fiestas. En este sentido, el servicio de limpieza ha levantado ocho actas de sanción a comisiones falleras por no haber limpiado su zona a las 8 de la mañana y también se sancionaron otras 5 fallas por mal uso del contenedor de cenizas.

La plaza de Brujas, limpia por la mañana tras un intenso trabajo

La plaza de Brujas, limpia por la mañana tras un intenso trabajo / Levante-EMV

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