Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La Sección Especial de las Fallas 2026 llega con una apasionante lucha y muchas dudas para el futuro

La salida de la categoría de, hasta el momento, tres talleres cuestionan hacia dónde va la máxima categoría

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

No hay día más importante en el calendario fallero que el 16 de marzo. Aunque haya voces que, en su momento, hayan sostenido que los premios pervierten la fiesta popular ésta no se concibe sin esa dosis de competición. Más aún, con la deriva que lleva la fiesta, cada vez más escorada hacia la parte lúdica, la sensación es que, si no existieran los premios, las Fallas habrían sido ya devoradas. Ese afán por ganar, por recoger un «palet», ahora mismo, se antoja como el único pegamento que sostiene el arte efímero, ese en el que las comisiones invierten una más que cuestionable cantidad de dinero, habida cuenta de la nota de gastos que hay en los presupuestos de cada colectivo.

A lo largo de la tarde, a partir aproximadamente de las ocho y media, se irán dando a conocer los premios a unos monumentos. Que no todos los falleros siguen con especial interés y menos aún durante el año, pero con los que también se sobreactúa, tanto en la celebración como en la decepción. Si el resultado final de las actas es desfavorable o está por debajo de las expectativas.

"Apostar por la falla"

Hay 382 Fallas en juego. Con diferentes sensibilidades a la hora de ofrecer arte efímero en la calle. Las hay que saldan la participación con una falla de compromiso y las hay qué aplican o se aplican al máximo. Es ese concepto, difuso, pero revelador, llamado «apostar por la falla» o «apostar por el monumento». Aunque esta denominación renueva las tripas a más de un pope.

Entre todas las partes de la competición resulta evidente que la Sección Especial es la que aportará la mayor dosis de pasión. Doblado ya el cuarto de siglo las Fallas continúan a su ritmo en la alta competición. Con todo más que previsto. Unas estructuras que en poco se parecen a las que se plantaban hace no tantas décadas. El empleo de nuevos materiales, la aparición de diseñadores. La aplicación de la inteligencia artificial y la alta exigencia genera unos montajes que no siempre son de fácil comprensión. Por no decir cada vez menos.

En la edición de 2026, este más de lo mismo, viene acompañado por un nuevo debate: la crisis de los artistas falleros de alto nivel, que ha ido a converger, en tormenta perfecta, este año.

Las participantes

Las participantes / RLV

Tres retiradas este año...

Hasta el momento ya van tres retiradas de la alta competición. Y no, por falta de calidad de sus protagonistas, sino por los propios agobios de todos ellos. No se trata de un despido sino de una renuncia propia. No le salen las cuentas a los responsables de taller. Atrapados como están en esa, particular, espiral de no bajar el ritmo en ningún momento. Resulta preocupante la dinámica que se lleva en los últimos tiempos. Donde salta a la vista que es mejor acudir a las juntas locales, que pagan mejor. Y si no, bajar a secciones menores o cerrar el taller y convertirse en un más cómodo contratado. A lo largo de estos años han sido varios los talleres que han sufrido colapso económico. Y no todos han sido capaces de volver.

La Especial de 2026 se presenta con bastante drama, si tenemos en cuenta que el mapa de candidatos se ha comprimido a marchas forzadas. Podía en otras ocasiones establecerse una cierta graduación, pero ahora la primera sensación, que se aprecia a bote pronto, es que alguien que espere conseguir plaza de podio se puede ir a la zona media a poco que las cosas le vengan mal dadas. Y no solo por lo que presenten en la calle, sino por n el criterio del jurado. Elegido en esta ocasión teóricamente por sorteo puro. Tras una criba general, por parte de las comisiones.

Y, por lógica, matemática y cuántica, el concurso se convierte en un todos contra Convento Jerusalén. Qué en los últimos tiempos empieza a dar la sensación de querer convertirse en un en una reedición del dominio de Nou Campanar, aunque no sea con tanta superioridad. David Sánchez Llongo juega con las mismas armas que le dieron la victoria el año pasado. Y que aparte de por el trabajo bien hecho, pasa por ganar con el método de aplastamiento. Sin olvidar que, por ejemplo, el año pasado también consiguió el primer premio de Ingenio y gracia.

Tracking Pixel Contents