Trump invade las Fallas mientras Ábalos da guerra a Sánchez
Mazón y El Ventorro salen de los monumentos falleros ante el empuje bélico del presidente de EEUU o los protagonistas del caso Koldo

Trump sigue "siendo el rey" en la Falla Convento Jerusalén. / Levante-EMV

Después del ataque a Venezuela a principios de año para capturar a Nicolás Maduro, de amenazar con anexionarse Groenlandia o en plena ofensiva de bombardeos a Irán, Donald Trump ha invadido València. Las ansias expansionistas del presidente de los Estados Unidos le han convertido este año en el mayor protagonista político de las Fallas, sumando así una nueva conquista, aunque en esta no haya petróleo de por medio ni le han hecho falta los Delta Force ni desplegar los F-35 ni disparar misiles Tomahawk.
La 'Operació Ninot Estrella' o 'Operació Rey de las Fallas', como se podría conocer este desembarco por los distintos monumentos falleros si el Departamento de Estado o el Pentágono hubieran sido los encargados de ponerle el nombre, tiene un claro efecto en las calles de València. Trump se ha erigido este 2026 en el personaje público más replicado. No es que en ediciones pasadas su presencia fuera escasa, al contrario, hasta cuando dejó la Casa Blanca ha tenido algo de presencia, pero este año ha expandido su alcance en un claro dominio.
El presidente estadounidense está en prácticamente todas las fallas de Especial. En Convento Jerusalén, por ejemplo, le retratan desnudo en un sillón, con una corona, un cetro y un misil entre las piernas donde se lee: "Sigo siendo el rey". A su lado está Maduro encerrado en una jaula. El esquema se replica con similitudes a Almirante Cadarso donde Trump, en traje, surfea un misil con dos jaulas al lado donde están encerradas palomas con banderas de Venezuela y Palestina. En El Pilar, Trump aparece vestido de papá Noel.

Trump sobre un misil en la Falla Almirante Cadarso. / Levante-EMV
Pero su influencia llega también a fallas más modestas como se ve en Centelles, con la bandera de Irán y la de la UE a los lados; Periodista Azzati erigido como un Iron Man de Los Vengadores o en Císcar-Burriana donde su actitud bélica le lleva a estar vestido de fallera en una carroza a la Batalla de las flores que comparte con su homólogo argentino, Javier Milei. En todas las figuras, el elemento que lo distingue, y que ayuda a esta invasión trumpista, está el tupé rubio, una característica claramente ninotable y reconocible.
E igual que ocurre con cada episodio internacional, las Fallas, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, se convierten en un nuevo capítulo del duelo que tienen Trump y el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, que queda como el segundo político con más monumentos. Sánchez también tiene una amplia representación, mucho más transversal que la del dirigente estadounidense siempre vinculado a la guerra y sin un elemento físico tan marcado.
Irrumpe Ábalos
Así, Sánchez aparece como alguien con varias caretas, como un enterrador de cadáveres políticos, sacando la cabeza del váter o hasta como un caballero medieval que empuñando la espada CIS y con Yolanda Díaz de escudera se enfrenta a Isabel Díaz Ayuso, que tuvo años con más protagonismo. La vicepresidenta del Gobierno, por su parte, mantiene un perfil medio de apariciones y casi siempre junto a Sánchez, igual que le ocurre a Alberto Núñez Feijóo cuyos monumentos suelen acabar compartiendo escena con los de Santiago Abascal.

Koldo y Ábalos representados en una de las Fallas en València / Ana Escobar / EFE
Aunque más que Díaz y las bromas sobre 'Sumar' o 'Restar' o el aumento de la presencia de Gabriel Rufián que comienza a ganarle la partida a Carles Puigdemont, quien destaca como personaje secundario por lo novedoso es José Luis Ábalos. El exministro y exsecretario de Organización, en prisión desde noviembre, aparece casi siempre vinculado con Koldo (mucho más ninotable que el exdiputado por Valencia), a algún lío de faldas o con las chistorras, término que presuntamente utilizaba la trama para hablar de las mordidas económicas, tal y como aparece, por ejemplo, en Ceramista Ros.
El auge trumpista, la irrupción de Ábalos o la siempre amplia representación del presidente del Gobierno han supuesto sacar a las Fallas de El Ventorro y Carlos Mazón de los monumentos. Dicen los ex que cuando uno deja la política lo primero que se nota es que el móvil deja de sonar. En el caso valenciano, además, se deja de tener ninot. Mazón fue en 2025, inmediatamente después de la dana y al albur de las averiguaciones sobre su paradero, uno de los políticos más retratados de las Fallas pasadas. Ahora, casi desaparece, aunque se le puede ver alguna mención, como, por ejemplo, en l'Antiga de Campanar, vinculado a El Ventorro, o incluso vestido de preso.

El president Juanfran Pérez Llorca, retratado en Periodista Azzati. / Levante-EMV
La salida de Mazón ha tenido relevo en el Palau de la Generalitat, pero no tanto en los monumentos falleros. Su sustituto, Juanfran Pérez Llorca, apenas logra presencia, si bien, cabe recordar que ha sido nombrado hace apenas cuatro meses y su conocimiento público es todavía bajo. No obstante, sí tiene un ninot ya en Periodista Azzati, donde se le ve intentando dar color al logo turístico de la Generalitat. Azul, cómo no.
Dificultad para Català
En clave local, más monumentos tiene la alcaldesa de València, María José Catalá, aunque quizás menos de los que cabría al ser la principal autoridad local. Cierto es que la internacionalización de la fiesta, la siempre aspiradora del debate que es la política estatal y las dificultades para hacer a Catalá como 'ninot' juegan en este caso en su contra. No obstante, cuenta con figura, por ejemplo, en Maestro Aguilar con el festival musical del tráfico, Almirante Cadarso exhibiendo valencianía, luchando por el pacto con Vox en Carlos de Cervera o con traje tradicional en Convento Jerusalén con dos moscas cojoneras.

Catalá en la Falla Convento Jerusalén con Bernabé como mosca cojonera. / Levante-EMV
Ambas tienen rostro de dirigentes de la oposición: la primera es un viejo conocido fallero, el concejal de Compromís y ex responsable de Cultura Festiva, Pere Fuset. La otra es la de la Delegada del Gobierno y líder del PSPV de València, Pilar Bernabé. La candidata de los socialistas a la Alcaldía comienza su desembarco por los monumentos y cuenta con figura también en San Marcelino pidiendo la UME a diferencia de la que será aspirante del partido a la Generalitat el año que viene, Diana Morant, que tiene los próximos meses para liar alguna y ser ninot antes de las elecciones. Trump le recomendaría declarar una guerra.
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