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Sánchez Llongo, artista ganador de la Sección Especial: "Yo sería partidario de limitar la altura de las fallas"

El autor de "Redimonis", que volverá a trabajar con Convento Jerusalén en 2027, sigue reinventándose para conquistar galardones, explica cuál es su figura favorita en la falla colosal de la Roqueta y denuncia que el oficio de artista fallero está agonizando

El artista fallero de Convento Jerusalén, David Sánchez Llongo

El artista fallero de Convento Jerusalén, David Sánchez Llongo / Levante-EMV

Claudio Moreno

Claudio Moreno

València

David Sánchez Llongo fue un niño prodigio en el oficio del artista fallero y hoy, tras haber conquistado tres oros en la Sección Especial, se está erigiendo en el rival a batir dentro de la categoría. Su alianza con Convento Jerusalén no para de reportarle éxitos. El año pasado conquistó el triplete –ninot indultat, primer premio de Ingenio y Gracia y primer premio absoluto– y este año ha revalidado el título plantando un monumento que ha entrado enseguida en la historia de estas fiestas. Además, Sánchez Llongo anuncia que continuará un año más con la falla de la Roqueta.

Eso será en 2027. Hoy, el artista presenta una obra titulada "Redimonis" y densidad barroca, hipercolorista y grande, muy grande, jugando de nuevo, como el año pasado, a rebasar las expectativas del público y el tamaño de los edificios colindantes. Preguntado sobre su sello, el artista de l’Eliana de 33 años dice que apuesta por la versatilidad, plantear en cada ejercicio un proyecto distinto con ideas y líneas nuevas, evitando autorreferenciarse y caer en lo que seguramente ya intuya como galardonable. "La idea es reinventarnos. El año que viene sacaremos otro tipo de proyecto, también para no aburrirnos nosotros mismos. Hay que innovar y no estar siempre haciendo la misma falla", reivindicaba en entrevista con Levante-EMV.

Ese tránsito hacia la innovación comenzó muy joven, con solo 16 años, cuando tuvo que emanciparse de sus padres para poder trabajar como artista fallero. Los primeros dos años ni siquiera pudo agremiarse. A Sánchez Llongo le han llamado el 'Lamine Yamal' de las Fallas pero su camino no siempre fue de vino y rosas. "Ha habido altibajos con años muy duros y luego muy buenos. Es un camino de aprendizaje hasta que vas sabiendo por dónde quieres tirar y cuales son tus objetivos. Hasta que se empiezan a cumplir", continúa.

El artista fallero de Convento Jerusalén, David Sánchez Llongo

El artista fallero de Convento Jerusalén, David Sánchez Llongo / Levante-EMV

Delante del imponente coloso de 23 metros de altura, que combina técnica y crítica social –la falla pregunta al espectador "Quin és el teu preu?"–, uno puede comprobar que esos objetivos están ampliamente cumplidos. El monumento tiene muchas fachadas, todas trabajadas al milímetro. Y el visitante necesita tiempo para desgranarla. "Es una falla que atrapa bastante, que te hipnotiza cuando te quedas viéndola. Tiene cosas muy chulas pero para mí una de las más bonitas es la pieza de la sirena, el ritmo que tiene con la cola y la decoración, nos lo pasamos muy bien trabajando con ella y decorándola", afirma sobre una de sus personajes favoritos.

Abundan los personajes y se intuye un trabajo intenso que, ya es costumbre, pudo haberse visto comprometido por la meteorología, últimamente traicionera en Fallas. "Para la plantà hemos estado una semana un equipo de unas ocho personas. Ya estamos un poco acostumbrados al tiempo. Tenemos unos días con agua, unos días de sol y otros de viento. Todo lo que podrías hacer fácil y rápido porque lo tienes muy comprobado en taller te cuesta un poco más. Si hace mucho viento tenemos que parar y luego continuar porque se empieza a mover un poco y yo me pongo muy nervioso", dice el artista que capitanea un equipo de doce personas –cuenta con diseño de Daniel Gómez y la participación, entre otros, de Paco López Albert en la pintura–.

Con un presupuesto de 260.000 euros, el más alto de las Fallas, la comisión llegaba a los premios prácticamente sin competidoras reales, generando consenso en la sociedad valenciana, tal como reconocía en el ruedo la alcaldesa María José Catalá. Pero, ¿han construido más de lo presupuestado? "La falla de Convento apuesta mucho por la falla, que es lo que pienso que tenemos que trabajar, que las fallas se gasten dinero en fallas. En cualquier lugar del mundo puedes encontrar fiesta y verbena, pero no fallas, y yo tengo la suerte de trabajar con la falla que más apuesta en esto de todo el mundo", responde el artista de l’Eliana.

"El sector está muy mal"

Preguntado por uno de los debates recurrentes en las fiestas josefinas, el creciente gigantismo de sus monumentos, Sánchez Llongo está abierto a limitar la talla XXL. "Las infantiles están limitadas al tres por tres. Yo sería partidario de poner un límite a las fallas en altura. Ya se hizo y yo fui uno de los que cumplió cuando se hace un lustro, cuando se llegó a un acuerdo de limitara en 14 metros y yo lo cumplí. De hecho una de 14 metros ganó un tercer premio de Especial", rememora.

El autor de la falla de Convento Jerusalén, David Sánchez Llongo

El autor de la falla de Convento Jerusalén, David Sánchez Llongo / Levante-EMV

Finalmente, el otro debate que recorre e inquieta al gremio, con motivo, es la precariedad y la falta de relevo generacional a la que se está viendo sometido. Algún taller de renombre ha dejado en la estacada a su comisión, Catalá habló el lunes de la necesidad imperante de profesionalizar el sector y Juan Roig reconoció ayer que los artistas merecían cobrar más al dejarse la piel. “El sector está muy perjudicado. Está muy mal. No encontramos profesionales y cada año se está complicando más. Es un negocio que va muriendo y es lo peor que le puede pasar a esta fiesta, que nos quedemos sin artistas falleros. Pienso que deberíamos cuidar más al artista y que las fallas han de gastar más dinero en las fallas de modo que los artistas podamos sacar mejores trabajos a la calle”.

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