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Los artistas falleros piden una tasa turística en València para salvar la fiesta

La federación gremial de artistas falleros se suma a la reclamación lanzada por Juan Roig y pide recaudar más dinero de los turistas para ayudar a un oficio que está agonizando. El autor del Chaplin de la falla municipal también apoya el gravamen: "Somos una ciudad puntera donde todo el mundo quiere venir y no estaría de más"

La falla municipal de 27 metros

La falla municipal de 27 metros / J.M.López

Claudio Moreno

Claudio Moreno

València

¿El artista fallero está en peligro de extinción? Parece un escenario imposible o extremadamente lejano, pero la simple pregunta ya provoca vértigo. El monumento está en el centro de la fiesta. Los ninots son el principio y el final de todo, la marca distintiva del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad respecto a otras fiestas que aúnan –a niveles más humildes– indumentaria, pirotecnia y verbena. La desaparición del artista fallero conduciría a la muerte de la fiesta. Y en el gremio llevan tiempo pidiendo auxilio.

El martes, el empresario Juan Roig les echó un cable. Dijo que habría que monitorizar las Fallas y obtener más recursos de los turistas que visitan la fiesta para, entre otras cosas, pagar más a los artistas falleros. “Creo que los artistas se dejan la piel y hay que poner en valor el trabajo que hacen”, reclamó el propietario de Mercadona, situando el foco sobre un oficio que año tras año sufre lo indecible para sacar a la calle fallas de más de 15 metros.

El mismo día, también en este periódico, el autor de la falla ganadora en la Sección Especial, David Sánchez Llonga, hablaba sobre la precariedad del oficio: “El sector está muy perjudicado. Está muy mal. No encontramos profesionales y cada año se está complicando más. Es un negocio que va muriendo y es lo peor que le puede pasar a esta fiesta, que nos quedemos sin artistas falleros. Pienso que deberíamos cuidar más al artista y que las fallas han de gastar más dinero en las fallas de modo que los artistas podamos sacar mejores trabajos a la calle”, reclamaba.

Y ayer crecía el runrún sobre un tema que habrá que empezar a solventar el mismo lunes postfallero. Invitados al balcón del ayuntamiento para ver la mascletà disparada por Pirotecnia Caballer FX, Alejandro Santaeulalia y Vicente Llácer explicaban que los materiales se han encarecido, los presupuestos siguen siendo cortos y el sector no incorpora mano de obra. “Estamos trabajando con presupuestos bajos para el nivel de trabajo que se hace, porque además los materiales están subiendo. Tú firmas una falla a primeros de abril pero cuando la plantas te han subido los materiales un 3% antes de acabar. El precio medio de una falla principal está aproximadamente igual que en los años 2.000 y todo ha subido”, afirmaban.

“En el sector no hemos evolucionado tampoco mucho por el tema del premio”, continuaba Alejandro Santaeulalia. “Si uno pone más de lo que toca todos tienen que ir detrás o se quedan fuera de la foto, y eso es algo que la familia fallera debería mirar”, reclamaba el autor del Chaplin de 27 metros, que insistía en esa misma idea: “Yo creo que debería haber un consenso entre artistas, comisiones y Junta Central Fallera y deberíamos poner límites, porque al final con que un chaval joven quiera triunfar y quiera meter de más para ganar, con que haya uno que haga eso, vamos todos mal… La única manera es poner normas con las que podamos comprometernos y sea sostenible para todos”.

Se van acumulando por tanto debates en las Fallas de 2026, que son las de la reflexión. A nivel político se abordó ampliamente la movilidad y la seguridad durante la crisis de los trenes –sin una resolución clara–, en torno al censo fallero se ha hablado de la posibilidad de incorporar un tercer día de Ofrenda, los artistas reclaman consensuar unas normas para jugar todos con las mismas cartas, ya sea en términos presupuestarios o en cuestiones formales como el límite de altura, que también está sobre la mesa, y en medio de todo eso ha caído la conversación sobre la precariedad de los artista falleros y la posibilidad de articular un gravamen para darles una bombona de oxígeno.

Problemas para encontrar profesionales

“No se les puede pedir a las comisiones que recauden más, la situación económica es la que es, pero tenemos que ser conscientes de lo que cuestan los materiales, lo que vale el personal y los impuestos. Necesitamos que quien trabaje en esto puede hacerlo con dignidad para que no se sigan cerrando talleres a la carrera como está sucediendo”, continuaba Santaeulalia. “Cada día tenemos más problemas para encontrar profesionales en nuestros equipos y se ve en comisiones que no encuentran artistas falleros. No están saliendo”, completaba Llácer.

Preguntados por la posibilidad de una tasa turística, Alejandro Santaeulalia la defendía: “Yo a priori no lo veo mal, porque es verdad que se hace en todas partes del mundo. Nosotros somos una ciudad puntera donde todo el mundo quiere venir y no estaría de más”.

"Se lucran todos menos nosotros"

También en el balcón en los minutos previos al disparo, el presidente de la Federació de Gremis d'Artistes Fallers, Vicente Julián García, participaba del debate para fijar la posición del colectivo. Algo hay que hacer, y la sugerencia de Roig no estaba mal planteada. “Me parece correcto lo que plantea. No puede ser que todos los turistas vengan de hoteles, bares, restaurantes y que todo el mundo se forre con nuestro trabajo, que es el elemento principal de las fiestas, menos nosotros”, lamentaba el portavoz del gremio de artistas.

“La idea es que cuando se analicen las fallas por parte del gremio mantengamos reuniones con todos los actores participantes en la fiesta para buscar soluciones.. Con que un turista pague un euro y eso repercuta en el gremio de los artistas falleros, ya nos ayudaría. Soy partidario de la tasa turística”, insistía como alternativa para salvar al oficio y por tanto la fiesta. Y añadía un último lamento: “La salud de los falleros está genial pero la salud de los artistas falleros está complicada, porque no hay recambio generacional. Tenemos que buscar soluciones, que FPs por ejemplo de carpintería o pintura se acerquen al oficio y apostar por el emprendimiento”.

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