Cremà 2026: Una bola de fuego se lleva los demonios de Convento
Cientos de falleros y visitantes presenciaron cómo las llamas consumieron la impresionante obra de David Sánchez Llongo, que cuestionaba las tentaciones de la sociedad en un montaje visualmente impactante

Esteban San Canuto
Los bloques residenciales de Convento Jerusalén con Matemático Marzal se están acostumbrando a ver una llamarada descomunal a las 22.30 horas del 19 de marzo, día y hora fijada para la cremà de la falla ganadora y cumplida puntualmente. Se están acostumbrando también a codearse con monumentos hiperbólicos, los dos últimos creados por David Sánchez Llongo, el niño prodigio del gremio convertido ya en dominador a sus 33 años.
El fuego llegó puntual para reducir «Redimonis», aunque antes se disparó un interminable castilo de fuegos artificiales. Fue encender y la bola de de fuego más grande que se pueda imaginar hizo desaparecer la obra de David Sánchez Llongo en poco más de cinco minutos, el tiempo que pasó desde para que todos los remates y ninots se volatilizaran, dejando solo el armazón de madera, que ardíó de forma no menos potente durante muchos minutos, mientras los chorros de agua para atemprarla le llegaban desde varios puntos. Curiosamente, la grupa protagonizada por María José Catalá y Juan Carlos Caballero fue de los últimos ninots reconocibles que resistieron, en vano, el fuego.

Esteban San Canuto
Y así acabó la historia de la falla ganadora, una sátira sobre las tentaciones de la sociedad actual. La falla de unos 23 metros preguntaba «Quin és el teu preu?» desde la paradoja de haberse coronado siendo el monumento más caro de València, en torno a unos 260.000 euros.
Ayer, los bomberos obraron una vez más el milagro. Encendieron y apagaron el infierno para llevarse los demonios de Convento a mejor vida. A partir de aquí comienza otra carrera por hacerse con el oro, de nuevo de la mano de Sánchez Llongo. La comisión acumula ya 19.

Cremà 2026: Así ha ardido Convento Jerusalén, la mejor falla de Especial / Germán Caballero
El final es el principio
El fuego, elemento purificador y protagonista indiscutible de la noche, vuelve a cumplir su función de renovación, tan solo a la espera de llevarse consigo también a la Falla Municipal, la última en arder y la encargada de dar por finalizado el año fallero. Entre aplausos, emoción y cierta nostalgia, se dice adiós a meses de trabajo y dedicación para que las cenizas renazcan en una nueva edición festiva que irrumpirá con la misma fuerza de siempre.
Porque en Fallas, el final es también el principio. Y cuando el fuego se apaga y el humo se disipa, lo que queda no es solo ceniza: es la promesa de un nuevo ciclo, de nuevas ideas, de futuras fallas que volverán a llenar las calles de arte, crítica y, sobre todo, mucha tradición.
- El Ayuntamiento de Cullera cancela una orquesta tras no superar los controles de seguridad
- La lluvia obliga a la Aemet a activar los avisos por fuertes precipitaciones con tormenta en la C. Valenciana: las zonas más afectadas y cuándo llegará lo peor
- La ampliación en 12 hospitales valencianos y la construcción del nuevo Arnau aumentarán en un 17,9 % las camas públicas
- El Aeropuerto de València refuerza su papel como hub internacional con las escalas a Asia desde Helsinki
- Una persecución en Alaquàs termina con un coche policial empotrado e incendiado y una mujer evacuada al hospital
- Llegan las lluvias y el barro a Valencia: la Aemet indica las horas en las que lloverá más y hasta dónde bajarán las temperaturas
- Parc Central: entre la pobreza y la opulencia
- Oportunidad de una nueva vida: Millares busca gestor para reabrir su albergue tras más de dos años cerrado