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Los comerciantes denuncian la ocupación abusiva del espacio público en Fallas y la inacción del ayuntamiento

El escrito de los comerciantes incluye un decálogo de propuestas para el Ayuntamiento de València, solicitando revisar la gestión del espacio público, limitar la duración de las carpas y modificar el régimen sancionador. Aseguran que se está pervirtiendo el principio de legalidad

Suciedad en una plaza del centro histórico.

Suciedad en una plaza del centro histórico. / Levante-EMV

J. P.

València

La Asociación de Comercios València Centro ha presentado un escrito en el Ayuntamiento de València a primera hora de la mañana enumeando los numerosos abusos que, a su juicio, se han cometido estas Fallas, sobre todo por una ocupación descontrolada del espacio público y la inacción de las adminstraciones públicas. La salida prematura de las carpas, los excesos de los puestos callejeros y el descontrol de las verbenas en el casco histórico son algunos de los reproches que vuelven a repetrirse año tras año sin que nadie haga nada por evitarlo, lamentan los comerciantes, que expresan el "hartazgo" del sector ante la "consolidación de un modelo de ocupación del espacio público claramente desproporcionada" y la "dinámica de tolerancia implícita hacia los excesos". Frentre a esta situación, ha reclamado revisar "de forma integral el modelo de gestión del espacio público" durante las fiestas y abordar "sin demora" la problemática para "evitar las innumerables incidencias producidas".

Los comerciantes han avanzado que presenterán sugerencias de modificación en "bastantes" directrices del Bando Fallero para una "nueva redacción más que necesaria" del mismo, según se desprende del escrito dirigido al consistorio. El sector ha criticado la "inacción prolongada en la gestión del espacio público durante las fallas y la necesidad de restablecer el principio de legalidad".

La asociación de comerciantes ha lamentado que "la realidad que vive la ciudad durante el mes de marzo pone de manifiesto una situación que cada año resulta más difícil de justificar: la consolidación de un modelo de ocupación del espacio público claramente desproporcionado, basado en la ocupación intensiva de calles y plazas mediante carpas, churrerías, puestos de venta ambulante, barras, terrazas ilegales y otras instalaciones efímeras".

Por ejemplo, ha criticado "la instalación anticipada de carpas falleras en la vía pública durante semanas completas, sin que exista una justificación objetiva", con los consiguientes cortes de tráfico "innecesarios durante semanas, graves dificultades de acceso a viviendas y comercios, problemas logísticos en el reparto de mercancías, alteraciones en el funcionamiento del transporte público y dificultades para la correcta prestación de servicios municipales como la recogida de residuos o la limpieza viaria".

Límites y sanciones efectivas

Los comerciantes han reclamado que el Ayuntamiento de València revise "de forma integral el modelo de gestión del espacio público durante la celebración de las Fallas"; que se limite la instalación de las carpas falleras "a los días estrictamente necesarios para el desarrollo de las actividades festivas y que se establezcan "mecanismos efectivos para garantizar el cumplimiento real de lo estipulado en el Bando de Fallas".

Igualmente, el sector ha pedido que "se modifique radicalmente el actual régimen sancionador relativo a las instalaciones temporales autorizadas durante las Fallas" --incluyendo churrerías, puestos de venta ambulante, carpas y otras ocupaciones del espacio público--, de modo que las infracciones reiteradas conlleven el precintado inmediato con obligación de desmontar, así como la imposibilidad de que la Falla obtenga autorización para la instalación de dichas actividades en ejercicios posteriores.

Además, ha pedido que se establezca expresamente la responsabilidad directa de las comisiones falleras y de sus órganos de representación en el control de las instalaciones autorizadas dentro de su demarcación y quue el Ayuntamiento garantice que el control del cumplimiento de las autorizaciones administrativas no recaiga en "la iniciativa de denuncias por parte de la ciudadanía o del empresariado local".

En esta línea, ha pedido que "se evite autorizar ocupaciones del espacio público respecto de las cuales exista evidencia reiterada de que no pueden ser controladas o que previsiblemente serán incumplidas". Igualmente, ha reivindicado medidas para garantizar la protección del paisaje urbano y del patrimonio arquitectónico, así como para "proteger el normal desarrollo de la actividad económica del comercio local, evitando situaciones de ocupación prolongada del espacio público que dificulten el acceso y la visibilidad de los establecimientos o alteren gravemente su funcionamiento".

Problemas repetidos

Los comerciantes consideran que no se trata de un "fenómeno reciente" sino del "resultado de una inacción prolongada por parte de las sucesivas administraciones municipales, que durante las últimas dos décadas han evitado abordar de forma decidida los excesos que se producen en la utilización del espacio público durante estas fechas".

"La ausencia de medidas correctoras efectivas ha permitido que determinadas prácticas se hayan ido consolidando hasta convertirse en una dinámica enquistada que altera gravemente el funcionamiento ordinario de la ciudad", ha advertido la organización.

"La ausencia de medidas correctoras efectivas ha permitido que determinadas prácticas se hayan ido consolidando hasta convertirse en una dinámica enquistada"

Los comerciantes han señalado que la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local obliga al ayuntamiento a gestionar el espacio público "de forma eficaz, equilibrada y conforme al interés general". Además, ha señalado que, en base a la Ley del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, "autorizar ocupaciones del dominio público que posteriormente no se controlan o respecto de las cuales existe una experiencia reiterada de incumplimiento resulta difícilmente compatible con dichos principios de buena administración".

La asociación ha señalado que el Bando de Fallas "ha acabado convirtiéndose en la práctica en un documento de escasa eficacia real" y "numerosos aspectos" de su contenido "se incumplen de forma reiterada sin que exista una respuesta eficaz por parte de la Administración".

Entre los incumplimientos del Bando han citado los de condiciones como la prohibición de instalar mesas, sillas y terrazas; la limitación de la actividad a la venta de masas fritas y chocolate o la obligación de respetar estrictamente las dimensiones autorizadas.

"La repetición de estas infracciones año tras año demuestra que el sistema sancionador actualmente vigente ha resultado claramente ineficaz", ha lamentado la asociación, que considera que, si la Administración "no dispone de medios suficientes para garantizar el cumplimiento de lo autorizado, la única actuación jurídicamente responsable es abstenerse de autorizar aquellas actividades respecto de las cuales ya se conoce de antemano que van a ser incumplidas".

La organización ha puesto el foco en el impacto que estas situaciones generan sobre el comercio local y el tejido económico permanente de la ciudad, que "durante semanas soporta dificultades de acceso, reducción de clientela y conflictos derivados de ocupaciones prolongadas del espacio público por actividades económicas temporales que, en muchos casos, proceden de fuera de la ciudad".

Así, ha lamentado que "este escenario ha generado con el paso de los años un profundo cansancio y hartazgo entre amplios sectores de la ciudadanía y del empresariado local, que perciben una situación de desequilibrio evidente entre el nivel de exigencia normativa que se aplica a los establecimientos permanentes y la permisividad con la que se toleran determinadas prácticas durante el periodo fallero".

Modelo insostenible

"La inacción prolongada ante estos incumplimientos, unida a la ausencia de medidas correctoras efectivas, ha contribuido a consolidar un modelo que resulta cada vez más insostenible desde el punto de vista urbano, económico y social", ha advertido.

Comercios València Centro ha aseverado que, "después de décadas de acumulación de problemas y de advertencias reiteradas por parte de vecinos y del tejido económico local, la continuidad de la actual situación solo puede interpretarse como una renuncia tácita a ejercer plenamente las competencias de ordenación y control que la ley atribuye al Ayuntamiento".

Este es el decálogo de poeticiones realizado por los comerciantes.

PRIMERO. Que el Ayuntamiento de València proceda a revisar de forma integral el modelo de gestión del espacio público durante la celebración de las Fallas, con el objetivo de garantizar el uso racional, proporcional y compatible del dominio público con el normal funcionamiento de la ciudad.

SEGUNDO. Que se adopten las medidas necesarias para reducir de forma efectiva el periodo de ocupación de la vía pública mediante carpas falleras, limitando su instalación a los días estrictamente necesarios para el desarrollo de las actividades festivas, evitando así ocupaciones prolongadas e innecesarias del espacio público durante semanas completas.

TERCERO. Que se establezcan mecanismos efectivos para garantizar el cumplimiento real de lo estipulado en el Bando de Fallas, especialmente lo establecido en las Directrices 14, 15, 16 y 17 que deberán ser revisadas y nuevamente redactadas, evitando que el mismo se convierta en un instrumento meramente declarativo carente de eficacia normativa, como lo ha sido en del ejercicio 2026 y anteriores.

CUARTO. Que se modifique radicalmente el actual régimen sancionador relativo a las instalaciones temporales autorizadas durante las Fallas —incluyendo churrerías, puestos de venta ambulante, carpas y otras ocupaciones del espacio público— de modo que las infracciones reiteradas conlleven el precintado inmediato con obligación de desmontar, así como la imposibilidad de obtener la Falla solicitante, autorización para la instalación de dichas actividades en ejercicios posteriores, al haberse demostrado que las sanciones económicas aplicadas hasta la fecha no han resultado disuasorias.

QUINTO. Que se establezca expresamente la responsabilidad directa de las comisiones falleras y de sus órganos de representación en el control de las instalaciones autorizadas dentro de su demarcación, debiendo velar por el cumplimiento de las condiciones establecidas en las autorizaciones concedidas.

SEXTO. Que el Ayuntamiento garantice que el control del cumplimiento de las autorizaciones administrativas no recaiga en la iniciativa de denuncias por parte de la ciudadanía o del empresariado local, sino que se ejerza de forma efectiva por parte de la propia Administración en el ejercicio de sus competencias.

SÉPTIMO. Que, en aplicación del principio de buena administración y del principio de eficacia en la gestión del dominio público, se evite autorizar ocupaciones del espacio público respecto de las cuales exista evidencia reiterada de que no pueden ser controladas o que previsiblemente serán incumplidas.

OCTAVO. Que se adopten las medidas necesarias para garantizar la protección del paisaje urbano y del patrimonio arquitectónico en las zonas históricas de la ciudad, aplicando a las instalaciones temporales los mismos criterios de respeto estético y adecuación urbana que se exigen al comercio local conforme al Plan Especial de Protección de Ciutat Vella. Con disminución del tamaño a 3 m de altura y prohibición de carteles publicitarios de cualquier tipo, en la parte superior de los puestos.

NOVENO. Que se adopten las medidas necesarias para proteger el normal desarrollo de la actividad económica del comercio local, evitando situaciones de ocupación prolongada del espacio público que dificulten el acceso y la visibilidad de los establecimientos o alteren gravemente su funcionamiento.

DÉCIMO. Que el Ayuntamiento informe públicamente de las medidas que tiene previsto adoptar para evitar la consolidación de un modelo de ocupación del espacio público que, tras años de inacción administrativa, resulta cada vez más insostenible desde el punto de vista urbano, económico y social.

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