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Los artistas empiezan a cerrar agendas para las Fallas de 2027

Ante la alta demanda, algunos artistas falleros han optado por rechazar nuevos proyectos para el próximo año, buscando una gestión responsable de sus talleres

Ninot de Netanyahu de Víctor Navarro para Tres Forques-Cuenca

Ninot de Netanyahu de Víctor Navarro para Tres Forques-Cuenca / Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

De la misma forma que hay talleres que no quieren plantar fallas de Sección Especial, otra de las realidades ahora mismo en el gremio profesional es el de "agenda cerrada", que ya puede verse que no es solo en los indumentaristas. Algunos de los artistas ya han anunciado que, con los compromisos ya firmados -en muchos casos, renovaciones- y echando cuentas, no cogerán nada más. Todo eso apenas una semana después de haberse quemado los monumentos de las pasadas fiestas.

Ejemplos de ello son, por ejemplo, José Ramón Lisarde, que este año dio su primer paso a las fallas de alto nivel estrenándose en Primera B. "Aunque nos encantaria poder ayudaros a todos, por capacidad y volumen de trabajo nos resulta imposible poder coger más fallas para poder dedicarles el mimo y cariño que se merecen cada uno de nuestros proyectos" ha anunciado.

Y lo mismo sucede con Víctor Navarro, otro de los que contrata bastantes fallas, pero con los volúmenes medidos: Víctor Navarro, un artista que casi ha llegado al pleno de fallas premiadas (seis de siete) y que también anuncia que "nos encantaría poder atender y decir que sí a todas y cada una de las comisiones que estáis preguntando sobre la posibilidad de haceros la falla para el año que viene, pero ya no podemos asumir más trabajo de cara a 2027. Disculparnos de todo corazón, ojalá podamos coincidir en otro momento, no lo dudéis, será un placer".

Gestión responsable de taller

Estas negativas supone un ejercicio de cálculo de posibilidades y un ejemplo, al menos aparente, de gestión responsable de taller. En los últimos tiempos se ha producido una contención en algunos de los artistas acostumbrados a plantar una cantidad más que respetable de fallas y que, haciendo cuentas, han llegado a la conclusión de que hacer más cantidad no es garantía de mayor estabilidad económica. De hecho, se trata de un fenómeno de reciente implantación. Hasta no hace tanto tiempo había como una especie de obsesión por tener muchos contratos. La deriva de la profesión, en la que el afán por los premios y por el "dar más de lo que toca" fue generando una degeneración del oficio, que se encontraba en un callejón sin salida. En los últimos tiempos, especialmente en secciones medias o pequeñas, sí que se van apreciando dos fenómenos: el descenso del volumen de falla, más acorde con lo pagado, la renuncia de talleres, como en estos casos, a atender más compromisos y la "zonificación": plantar muchas fallas en unas zonas cercanas de la trama urbana para ser más operativos en el montaje y traslado.

A lo largo de las próximas semanas llega el momento de decantarse por un nuevo artista o por renovar al que ya se tiene y será con el paso del tiempo cuando alguna comisión pueda encontrarse con el problema de no tener una firma asegurada. Forma parte del día a día actual en la fiesta.

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