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Las fallas municipales buscan su identidad en 2027

El Ayuntamiento aprueba ya la convocatoria de los concursos de bocetos con un notable aumento de dotación en la falla infantil

La falla "Hope" presidió la Plaza del Ayuntamiento en las pasadas fiestas

La falla "Hope" presidió la Plaza del Ayuntamiento en las pasadas fiestas / J.M. López

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

Las Fallas Municipales se enfrentan a una nueva encrucijada de cara al ejercicio 2027. La plaza de todos los valencianos, y de miles de turistas, sigue enredada en su búsqueda de identidad, que va mutando en función tanto a la línea editorial del equipo de gobierno como de la propia inspiración de los artistas adjudicatarios.

"Hope" ha sido un éxito de imagen sin ninguna duda. Lo que se dice una "falla icónica" por incluir una figura reconocible y por tener una resolución técnica impecable. Es, dentro del concepto "falla tradicional", un acierto. Uno de los pocos que se han producido a lo largo de las últimas décadas, en las que este tipo de monumentos han pasado, casi siempre, sin pena ni gloria, bien realizados técnicamente pero sin "alma", sin nada que los haga recordar. Tan solo un personaje reconocible o la reproducción de una obra de arte consiguen que penetre en el imaginario general. Aquella falla en la plaza de todos que no tenga un elemento muy distintivo que la haga ser "la falla de..." está llamada al olvido. Por eso "Hope" triunfó por todo lo alto y, doce meses atrás, y con el mismo taller, la "Fauna Fallera" pasó sin más.

Las innovadoras tienen un margen de error mayor, rechazadas ya de antemano por la parte más inmovilista del público fallero -el recurrente "eso no es una falla"-. La búsqueda de otras estéticas, colores, texturas y conceptos consigue el reconocimiento en otros ámbitos pero les cuesta más el romper la barrera del beneplácito, salvo que se acerque un poco a los cánones tradicionales. Por eso, el diseño de Pichi&Avo entró mejor que el de Okuda, por ejemplo. O Lla Meditadora, que se hizo icónica, pero por todo lo que hubo a su alrededor, pero que no pudo saber de verdad qué recorrido habría tenido con unas fiestas normales.

Y luego está la vareta habitual este siglo gracias a Manolo García, que es mitad y mitad: transgresora en el sentido de que se ve pocas veces como gran elemento fallero pero absolutamente tradicional porque los listones de madera son un elemento de taller "de toda la vida" y que, en la plaza, solo tienen el problema de la caducidad: la primera gusta mucha, la segunda gusta y a partir de ahí se desinfla por la idea del "más de lo mismo".

Nadie duda que el modelo de falla grande volverá al modelo tradicional, lo cual conlleva el reto de hacer un proyecto que esté a la altura del Chaplin. Una figura que fue muy criticada de origen por ser un personaje manido en la plástica fallera -más allá de la anécdota de que, dos años antes, hubiese sido la cúspide de la falla de Almirante Cadarso- pero a la que salvó a efectos locales por esa resolución técnica sin discusión. Una vez plantada, que es cuando se dio a conocer, se convirtió en carne de hastag, recorriendo todo el mundo a través de las redes sociales.

A la espera del resultado de estas premisas, la convocatoria de las Fallas Municipales 2027 se ha aprobado ya, diez días antes que el año pasado, de tal manera que habrá otros diez para presentar las propuestas una vez se hayan publicado las bases, un plazo para el que artistas y equipos multidisiciplinares (entre los que se prevé que estén nuevamente tanto Alejandro Santaeulalia y Vicente Llácer para la grande como Mario Pérez para la infantil) deben entregar bocetos y memorias -contando con que, quien quiere hacer la falla municipal, tiene ideado y preparado el proyecto con antelación-.

Diez mil euros más en la infantil

La falla municipal infantil aumentará sensiblemente su dotación hasta los 44.000 euros, diez mil más que el año pasado, mientras que la grande subirá tan solo mil euros.

El año pasado, por dotación económica, la falla municipal eran tan solo la octava de la ciudad -aplicando la Clasificación Oficial, y ahora pasaría, con ese baremo, a ser la tercera.

Bajo ese mismo parámetro, la falla del Chaplin solo era superada, declaraciones en la mano, por la de Convento Jerusalén, estatus en el que permanecería con los mil euros de ´mas actuales.

La cantidad total incluirá el transporte, plantà, grúa, maquinaria y decoración ornamental del monumento. En ambos casos, con el pago de gran parte del presupuesto durante este mismo año natural.

Un artista fallero, obligatorio

Tanto los artistas como los equipos deben ser o incluir un artista fallero que posea la titulación del ciclo superior de artista fallero y construcción de escenografías o la calificación profesional correspondiente.

En los comités de selección destaba en esta ocasión que el Concejal de Fallas se hace cargo de la presidencia de ambos, con voz y voto en caso de empate, después que la Concejala de Fiestas presidiera el de la falla infantil el año pasado.

Será elegido por personas elegidas a propuesta de los grupos municipales: 3 propuestas por el PP, dos de Compromís y uno de PSOE y otro de Vox.

Además, integrarán el comité de selección el secretario de la Junta Central Fallera; el secretario general y del Pleno, con voz y sin voto; y el asesor de la Delegación de Fallas, sin voz ni voto.

Criterios a aplicar

Nada cambia en los criterios, que no dejan de ser una impresión general que incluya el carácter satírico de la obra en su conjunto, la claridad conceptual y la singularidad de la obra, la calidad compositiva y espacial, la facilidad de recorrido, accesibilidad y relación visual desde el exterior, la adecuación de los materiales a una cremà limpia y respetuosa con el medio ambiente y que evite la emisión de gases contaminantes.

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