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Restauran el pavimento de la plaza del Ayuntamiento tras la "cremà" de la falla municipal

Una nueva capa de árido ha permido recuperar el suelo de los desperfectos en la superficie sobre la que se asentó el monumento

El "parche" es visible tras el trabajo de restauración

El "parche" es visible tras el trabajo de restauración / Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

La "plantà" y "cremà" de "Hope" fue, sin duda, un acontecimiento importante en la ciudad. Nadie duda que la falla municipal 2026 fue una de las mejor resueltas de los últimos años en la plaza del Ayuntamiento, un espacio muy dado al debate sobre la idoneidad o no del monumento que se planta.

En esta ocasión, la falla fue adelantada ligeramente a su emplazamiento habitual. Lo que permitió abrir un pequeño pasillo para poder hacer "la rodà" de la misma aunque, a la hora de la verdad, lo que verdaderamente importa de la misma es su impacto a la primera.

Seis años de peatonalización

El caso es que la falla fue ubicada principalmente en el asfalto, la superficie pulida realizada con arena rojiza que se instaló de forma provisional en plena pandemia. Fue la medida quirúrgica, el "urbanismo táctico" que permitió peatonalizar desde el primer momento la plaza -a la espera de la reforma definitiva- y que lleva permitiendo seis años de espacio para transeúntes, y con una superficie más amable que el asfalto puro y duro que, por ejemplo, se mantiene en el ahora peatonal Puente de San José. Cuando se lleve a cabo la reforma integral, esta superficie desaparecerá para dar paso a otro tipo de suelo

Las tres fases de restauración del suelo

Las tres fases de restauración del suelo / Germán Caballero y Moisés Domínguez

Elevada temperatura

El caso es que la superficie, junto con el desgaste de seis años, fue atacada por las elevadas temperaturas de la "cremà" y, una vez retirada la ceniza con la maquinaria pesada, quedó evidenciado que había sufrido desperfectos. Resulta curioso que ha resultado ser mucho más resistente el adoquín simulado de la calle central, por el que ha pasado la combustión de varias fallas y el "totem" de la Capitalidad del Diseño, a pesar de lo cual se mantiene en buen estado.

En estos días, una brigada ha perimetrado la zona afectada y le ha aplicado una nueva capa de asfalto, que primero era de un estridente rojo hasta que, con los tratamientos y el pulido, ha dejado la parcela más clara que el resto del entorno, hasta que, con el paso de los meses, vaya oscureciéndose.

La reconstrucción de intersecciones donde se plantan fallas es un clásico del mantenimiento en la ciudad. La aplicación de miles de grados en el asfalto propicia que una parte de éste desaparezca con el paso de los años, dejando unos reconocibles mini-socavones que precisan, con el tiempo, una capa nueva.

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