Fiestas
La "dansà a la Verge" reúne a los supervivientes de un exigente concurso de méritos
Los participantes en el doble festejo del viernes reúne a cientos de bailarines en el Tinglado en un multitudinario ensayo general, convertido casi en un evento

Germán Caballero

El Tinglado número 2 del Puerto de València se convirtió en un improvisado salón de baile. O en una réplica de la Plaza de la Virgen, para que medio millar de adultos y varios cientos de niños y niñas acudieran al ensayo general de la "dansà de les Falles", que tendrá lugar el viernes a las 20 (infantiles) y a las 23 horas (adultos), para sumarse al evento del momento: hacer bailes regionales. Son los supervivientes de un proceso de selección doble, que demuestra que, contrariamente a lo que podría imaginarse, echar mano del folclore es una actividad completamente al alza en la actividad fallera: el establecido por la Junta Central Fallera para poder participar y el de las propias comisiones para seleccionar entre sus cuatro plazas disponibles.
El escenario se repite en los últimos años y es un auténtico espectáculo no publicitado, para sorpresa de aquellos que "se lo encuentran", sean paseantes o sean turistas. Los participantes se identifican muchos de ellos por las camisetas o polos que identifican que pertenecen a una u otra comisión. Falleras mayores de València y cortes de honor eran identificables porque acaparan los flashes.

Germán Caballero
Para participar en un evento de "prime time" los bailarines son los supervivientes de un largo camino. Mucho han tenido que bailar para llegar a ese momento, que tendrá lugar el viernes por la tarde para los niños y por la noche para los adultos. Para poder participar en la "dansà", las comisiones de falla han tenido que superar un baremo articulado por la Junta Central Fallera, que da la oportunidad a 130 comisiones de falla, mientras que otras treinta se han quedado fuera.
Es tanta la demanda, que se estableció un sistema de puntuación, que ha dejado las 130 comisiones supervivientes. Para materializarla, las comisiones tenían que enviar pruebas de que, más allá de los Balls al Carrer de los domingos que organiza la JCF, que tienen una puntuación de oficio, obtenían "bonus" por organizar o por participar en festivales, "mostras", "saraos" o cualquier actividad homologada en la que se hubiese participado u organizado, cumpliendo con la posibilidad de hacerse con indumentaria tradicional o particular y si la música era en directo o "enlatada".
Ese particular algoritmo dejó un listado en el que el primer puesto en la clasificación fue para Almirante Cadarso-Conde Altea, una de las pocas comisiones que ya participaba en la "dansà" general de la Virgen antes de que se organizara un acto especial solo para las comisiones. Obispo Amigó-Cuenca y Bailén-Xàtiva fueron las siguientes en el ranking, en la que la última en ser admitida fue la de Ceramista Ros-José María Mortes Lerma.
"La verdad es que no ha habido ninguna protesta. Un par de consultas, pero se ha asumido plenamente". Las participaciones en eventos puntuables debían demostrarse a base de documentación, sabiendo que, en caso de no ser ciertas, se corría el riesgo de quedar fuera de la lista durante cinco años. "Apenas se han dado un par de casos que ha saltado a la vista que eran defectos de forma o errores" aseguraba la vicepresidenta del área de la JCF, María Fernández. "Hemos descubierto hasta perfiles de instagram dedicados exclusivamente a la actividad que hace una comisión con su grupo de baile y un dato importante es que hay comisiones que participan sin haberlo hecho en los Balls al Carrer, pero que han tenido tanta actividad que se han ganado el derecho a participar".
Aquellas que se han quedado fuera "tendrán que hacer más actividad en el futuro. Y de cara al próximo ejercicio será interesante porque igual nos encontramos con que la nota de corte es más exigente". "Hay comisiones con muy poca antigüedad en la Dansà a la Verge, como Bailén-Xàtiva, San Rafael, Joaquín Costa-Conde Altea o Mercado Central se han asegurado la plaza a fuerza de acumular participaciones fuera de ese festival, lo que es un claro ejemplo de esfuerzo por bailar".
Una vez adjudicadas las plazas, cada comisión tenía su propio proceso de selección, porque ser admitidos da derecho a tan solo cuatro plazas. Ahí, cada comisión ha usado su propio criterio.
Lo cierto es que la "dansà de les Falles" se ha convertido en un evento verdaderamente importante. En su momento, disociar a las Fallas y hacerlas bailar el viernes se consideró casi una afrenta por parte de la parte fallera contraria al anterior equipo de gobierno de Compromís. En esa disociación -que mandaba a fallera mayor de València y corte al viernes, quedándose solo la fallera mayor en solitario el sábado- es el origen el incidente que protagonizaron el entonces concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset y el entonces presidente de la Interagrupación Jesús Hernández Motes, cuando el primero se encaró al segundo por la presión ejercida hacia la entonces fallera mayor, Rocío Gil.
La realidad, a día de hoy, es que son cientos los falleros que ahora pueden participar en un festejo que es único, y en el que antes solo podían hacerlo bailarines de media docena de comisiones.
- La fiesta de la Virgen de los Desamparados, en directo
- Gritos y tensión en la Catedral antes de la Misa Pontifical
- «A una madre no se le hace lo que a la Virgen cuando acaba el Traslado»
- La pérdida de la bandera azul en la playa del Cabanyal acaba con tormenta política
- Así se arruina la Procesión de la Virgen de los Desamparados
- Pérez Galdós abrirá al tráfico en septiembre para el inicio escolar
- La Virgen sale al Traslado con un manto 'Terreta' regalado por la fallera mayor de València
- La corte mayor estrena en la dansà un traje 'homenaje a nuestras raíces

