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HISTORIAS DE FALLAS

La Procesión de la Virgen... que no esperaba Marta Mercader

La fallera mayor infantil tuvo que cubrir una parte del recorrido del año pasado en silla de ruedas

Marta, con el resto del cuadro de honor, antes de salir

Marta, con el resto del cuadro de honor, antes de salir / Moisés Domínguez / D

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Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

Si se repasan las fotografías de las comisiones de falla en la pasada procesión de la Virgen de los Desamparados, hay imágenes que llaman la atención. Resulta curioso contemplar a las que ahora están en lo más alto de la fiesta cuando, antes o durante el desfile, pasan por el objetivo de la cámara de Levante-EMV, sin saber lo que van a escribir con el paso de los meses.

Por eso, deteníendose en detalles, surge lo inesperado. Desplacémonos al pasado año. La Procesión, en este caso, es el 11 de mayo. Eran las 17.56 horas y el cortejo de los cuadros de honor de las comisiones de falla siguen cumpliendo a rajatabla el desfile casi marcialmente. Es el momento de Convento Jerusalén, con Carmen Prades y Martina Songel como representantes. Chas, chas, foto. Inmediatamente después, la siguiente: presidente, fallera mayor... y el presidente infantil empujando una silla de ruedas en la que va la fallera mayor infantil.

¿Identidad? No hay más que mirar las bandas y el escudo es inconfundible: Alberic-Heroi Romeu. Con lo que el razonamiento se completa: Marta Mercader participó en el desfile con la pierna amargada.

Pero solo en parte. Ese es el relato. Salió la comitiva con normalidad desde casa. Los cuatro se hicieron una foto en la puerta del Mercado de Abastos. Y al poco, tropezón, mal paso, Marta por los suelos y el tobillo doblado. En román paladino, esguince. No hace falta ser un genio para recordar lo que eso duele. ¿Qué hacemos, porque la "toña" había sido apoteósica y ese pie no iba. Se la había pegado bien pegada. Apareció milagrosamente una silla de ruedas y allá que se fueron en dirección no al centro de salud, sino al centro de la ciudad, junto con el resto de comisiones del sector. Huelga decir que el "¿qué ha pasado?", se convirtió en el latiguillo.

En la puerta del Mercado de Abastos, al salir, antes del accidente

En la puerta del Mercado de Abastos, al salir, antes del accidente / Falla Alberic

En la calle Caballeros, a dos ruedas

En la calle Caballeros, a dos ruedas / RLV

A la altura de la Plaza del Mercado, ya a pie, con la "procesión por dentro"

A la altura de la Plaza del Mercado, ya a pie, con la "procesión por dentro" / Falla Alberic

Y en Bolsería, de pie

Marta salió, justo detrás de Carmen y Martina, a dos ruedas hasta que, al llegar a la calle Bolsería, optó por levantarse y continuar a pie. Con el pie ya frío; es decir, doliendo, pero no recién doblado. Así acabó el recorrido, aunque -se ve en vídeos caseros- campaneándose en el andar por la cojera. Cuántas veces no se produce esa escena, nada recomendable médicamente, de echar mano al valor para cumplir la promesa. Pero se hace, claro. Y así fue, Marta completó el recorrido y volvió a casa habiendo completado dos procesiones en una: la normal… y la que iba por dentro. Le esperaba durante los siguientes días no una escayola -moraleja: pudo ser peor-, pero sí un vendaje fuerte y un par de muletas.

Pasado el accidente, Marta continuó con el tramo final de su reinado. Dos meses después llegó la preselección... y lo demás es historia conocida.

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