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Fiestas

La JCF endurece las normas para ser jurado de fallera mayor de València y corte de honor

La propuesta presentada a pleno y asamblea señala que los aspirantes deberán jurar que no tienen relación con las candidatas y que cualquiera de ellos pueda ser destituido fulminantemente

Acto de elección en el Roig Arena

Acto de elección en el Roig Arena / Fotofilmax

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Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

La Junta Centra Fallera presentará ante la asamblea de presidentes -primero tiene que pasar el trámite del pleno de este martes- una propuesta para la elección de falleras mayores de València y cortes de honor que endurece las condiciones para aquellos que aspiran a ser jurados. Viene el equipo de gobierno escaldado de lo sucedido en las últimas ediciones y es consciente de que la legislación hasta ahora es lo suficientemente laxa como para permitir que haya miembros del mismo que se presenten a la votación de presidentes de falla con las cartas marcadas. O que aquellos que selecciona el propio concejal no tengan puntos flacos.

El caso es que, para la edición de 2027 incorporarán, quieren incorporar, medidas de control que, por lo menos hagan pensárselo a los candidatos, so pena de caer en un oprobio general. Y que fue lo primero que pensaron cuando se detectaron relaciones que no debían haber pasado el filtro.

El más importante, que se incorpora la declaración jurada. La que deben firmar los candidatos asegurando, reconociendo y prometiendo que no son familiares de las candidatas o de algún miembro de su familia -eso se supone- o que tienen o han tenido relación laboral o sentimental con alguna candidata o con algún miembro de la familia. Es un concepto amplio -se valoró el concepto de "manifiesta amistad"- pero se descartó por ser algo difuso. Además de otros supuestos como haber sido componente de una comisión que tenga preseleccionada (es decir, haberlo sido en el pasado) o ser fallera mayor o componente de la corte de honor el mismo año que alguna de las candidatas presentadas.

Esta declaración jurada ya se incorporó al Concurso de Fallas del pasado mes de marzo, un momento en el que también se producen quejas, pero que son menos vehementes que cuando quien se califica no es un muñeco, sino una persona.

Destitución fulminante

Hay más cláusulas: se incorpora la figura de permitir a la directiva de la JCF para destituir a un miembro de jurado. Esto se quería haber hecho ya el año pasado en infantiles, pero no se disponía de este instrumento. Se habría tenido que convocar una asamblea extraordinaria. Ahora se apelará a poder hacerlo previo informe del interventor si se detecta una incompatibilidad no confesada, o si "se aprecian comportamientos que empañen la limpieza del proceso o irregularidades manifiestas". En estos casos continuarán con el proceso el resto de jurados electos. No se llevará a cabo una sustitución.

Se acabó el absentismo

De la misma manera, dados antecedentes cercanos, se exigirá la obligación de asistir a la totalidad de pruebas "salvo causa de fuerza mayor debidamente justificada". Y más: ahora se redactará un informe diario de las actividades realizadas, así como una confirmación de asistencia de los jurados y el objetivo de la prueba. Todo ello firmado al acabar la jornada.

Algunas de estas premisas coinciden con las presentadas en calidad de sugerencia ante la JCF por padres de falleras no electas del año pasado, y que pusieron "patas arriba" el proceso cuando impugnaron el proceso mediante la presentación de todo tipo de requerimientos. Lo que no se incorpora es la pretensión de señalar ni el tipo de valores que hay que calificar ni la "puntuación" o criterios para seleccionar una u otra. Atendiendo a que una elección de una persona por la subjetividad de 'percepciones' no puede sustentarse en una puntuación. De hecho, así se especifica que "los criterios del jurado serán libres, el resultado de las pruebas o actividades realizadas deben servir de ayuda y ser determinantes en la deliberación final". El acto del Roig Arena se realizará con el acta ya cerrada y entregada ante notario, con trece elegidas y nada menos que seis suplentes por orden de preferencia.

La mecánica del proceso, por otra parte, sigue la normalidad de una fase de preselección en julio y una doble fase final a partir de septiembre, éste con un mismo jurado para elección de la corte y elección de fallera mayor, compartido por la asamblea de presidentes y la presidencia de la JCF.

Hay que recordar que en el Congreso Fallero se ha presentado una nueva fórmula para integrarlo en el Reglamento Fallero -cosa que no se hace con el concurso de Fallas- y que se diferencia bastante a la mecánica actual en dos aspectos: que desaparecen las preselecciones de sector, reconvertidas a grupos homogéneos por sorteo y que, en la fase final, el presidente de la JCF no tiene arte ni parte en la confección del jurado.

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