Fallece Rafa Simarro, referente y pionero en los bailes y el teatro de las fallas e histórico árbitro del fútbol regional
Fue el primer profesor de fallera mayor y corte de honor cuando se les hizo participar en la "dansà" y acababa de recibir un "Saragüell" en el concurso de fallas 2026

Rafa Simarro, con el "Saragüell" conseguido el pasado mes de febrero / Fotofilmax

Hace apenas un par de días, mandaba un mensaje el el grupo de la Agrupación para pedir disculpas "por no poder ayudaros todo lo que debiera", anteponiendo la prioridad de su propia salud a haber echado una mano en la dansà infantil. Le sabía mal también no haber podido bailar con el grupo de Carmen Prades y la corte. El año pasado, por ejemplo, fue el partenaire de Lucía Latorre. Ahora, de repente, se ha sabido que Rafael Simarro, siempre Rafa Simarro, ha fallecido, dejando al barrio del Carmen, al folclore y a la cultura en general un poco más huérfano.
Rafa Simarro es testigo de la historia reciente de las Fallas y, sobre todo, polifacético. Habría mil renglones en su currículum, pero sirvan dos que forman parte de su currículum: fue el primer profesor que tuvieron fallera mayor de València y corte de honor cuando fueron "invitadas" a participar en la dansà, en 1989. Y el pasado mes de febrero recibía un Saragüell como actor principal en Tercera Categoría. Entre medias, cuarenta años de actividad alrededor de todos estos ámbitos.
Los bailes y el teatro fueron una constante en la vida fallera de Rafa Simarro. Aquel 1989 le fue encomendado convertirse en el mentor de las falleras para sacarlas de lo que era un regalo envenenado: por entonces, los bailes tradicionales era un rara avis en la actividad fallera. Se pensó en él porque además, era una solución de casa: pertenecía al Grupo de Danses de Lo Rat Penat, a la Junta Central Fallera y además, su hermana María formaba parte de esa corte, la de Covadonga Balaguer. Durante varios años fue el responsable de reunirlas en diferentes casales y enseñarles las nociones para un baile en el que, desde el primer momento, se convirtieron en el foco de atención.

Con Berta Peiró y miembros de las fallas del Carmen / RLV

Con Lucía Latorre, la última fallera de la corte, el año pasado, de la que fue pareja de baile / RLV
También por eso fue un testimonio de primera mano para explicar ese porqué de la presencia fallera en la dansà. Para evitar el victimismo en aquel turbulento 2018 en el que el ayuntamiento decidió sacar a las trece de la dansà principal y dejar solo a la fallera mayor, creándose la Dansà de les Falles.
Desde entonces era un habitual en la "colla" de bailarines que hacían de pareja de las trece falleras. La última fue el año pasado, con Lucía Latorre. Por eso su enfermedad le había contrariado especialmente: "soy uno de iniciadores de la danca y creedme, es la primera vez que me la pierdo". Una adhesión a los bailes que ha transmitido a su hija Carla. Fue el profesor y el bailarín permanente para todo lo que hiciera falta. Y por eso priorizaba mucho más el enfado por no haber podido estar este año, por cumplir como ese deber que se había autoimpuesto, que su propia salud. "Esta enfermedad grave (pero superable) me ha llegado en el peor momento. Pero volveré si así lo creéis oportuno en cuanto me recupere un poco".

Con infantiles de la Agrupación del Carmen, a los que enseñaba a bailar la "dansà" / RLV
Una vida en el teatro
Rafa Simarro también fue teatro toda su vida. En grupos de falla y en grupos independientes. Estuvo en la Delegación de Cultura de la Junta Central Fallera y en los escenarios. Actor y director. Como queda dicho, el pasado ejercicio, sin ir más lejos, recibió el "Saragüell" de actor principal. Y si no, en el Cant de l'Estoreta. Todo vinculado al barrio, porque su trayectoria fallera se movió entre dos comisiones vecinas: Ripalda-Sogueros y, en los últimos años, Alta-Santo Tomás. La Agrupación del Carmen ha sido la primera en expresar en público el pesar por el fallecimiento.
Y árbitro del fútbol más difícil
No pudo tener una vida más polifacética, porque también, durante muchos años, su nombre aparecía los lunes -o los martes, cuando Levante-EMV aún no salía el primer día de la semana- en las crónicas del fútbol regional. Era aquel que, en las crónicas, aparecía como "Simarro Lucas", porque con los dos apellidos se nombra a los árbitros. No dudaba en marchar un sábado o un domingo a cualquier campo, de esos donde lo mejor que le puede pasar al colegiado es pasar desapercibido. Ser árbitro le obligaba a tener una muy buena condición física. Cuando las carreras populares empezaron a convertirse en la gran moda ciudadana, su nombre siempre aparecía, si no en los puestos de honor, sí en la primera columna, la de los 40 o 50 mejores.
"Una gran persona, amante de nuestras tradiciones. Siempre te recordaremos en cada dansà, en cada música y en cada fiesta" ha expresado, como mensaje de despedida, la Agrupación del Carmen. Unas castañuelas que, seguro, seguirán sonando en su honor en cada ball al carrer.
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