Nino Bravo en las Fallas: un beso y muchos ninots
La falla municipal tendrá en Nino Bravo uno de sus grandes protagonistas. El cantante de Aielo de Malferit tuvo una más que notable relación con la fiesta y, sobre todo en los últimos años, ha protagonizado fallas y ninots que han ensalzado su figura. El 19 de marzo suena antes de la última mascletà.

A lo largo de la historia, la falla municipal ha retratado diferentes personajes en aquellos monumentos que han alcanzado la condición de ‘icónicos’; es decir, aquellos que se recuerdan por ser ‘la falla de’. Si hay que hacer caso al propio autor, a Pere Baenas, Nino Bravo se sumará a esa nómina del imaginario valenciano que se ha plantado en la plaza de todos, como Joaquín Sorolla, la pareja de niños huertanos, el Ángel Custodio o el huertano So Quelo.

Nino Bravo en las Fallas: un beso y muchos ninots
Para el cantante de Aielo de Malferit también será una reivindicación dentro de la fiesta fallera, con la que siempre mantuvo una fluida relación. Y rematará, elevándola a un plano superior, una iconografía que se ha plasmado a lo largo de los años, pero sobre todo en la época contemporánea, cuando la propia revisión de la vida y obra del cantante se ha revitalizado, coincidiendo con las efemérides, tanto de su propia edad como del accidente que acabó con su vida.

Nino Bravo en las Fallas: un beso y muchos ninots / Levante-EMV
Falta por desvelar si hay figura icónica -como todo parece- y cuál será el outfit con el que se le presentará. O si será un retrato realista o una libre interpretación. Todo eso se desvelará en el mes de junio, cuando se haga la «descoberta» del boceto.

Nino Bravo en las Fallas: un beso y muchos ninots
Nino Bravo tuvo en los actos falleros un espacio en el que empezó a desarrollar su trayectoria artística, en aquellos pabellones y paradores precursores de las actuales carpas, donde tanto con Los Hispánicos como con Los Superson hicieron sus primeras actuaciones. Posteriormente, ya como estrella consagrada, no faltaría a los grandes acontecimientos de la semana de fallas, cantando, como hacían las primeras estrellas del pop español, en el So Nelo o el del Foc. O, tal como señala el divulgador Darío Ledesma, en presentaciones de alto copete, incluyendo la falla del Pilar, que le sumó a la nómina de falleros de honor como Concha Piquer, Sara Montiel, Rocío Dúrcal o Carmen Sevilla.
La aparición de Nino Bravo en forma de ninot de falla ha tenido una visión unidireccional: homenaje. No ha formado parte de escenas críticas o grotescas. Cada vez que ha sido incorporado lo ha sido en alusión a su trayectoria artística y su papel en las artes valencianas.
Ya en los setenta apareció un ninot realista dedicado a él, obra de José Ángel Azpeitia en Zapadores-Vicente Lleó, en el que estuvo a punto de protagonizar su primera victoria en Primera A.
Pero, como queda dicho, es en el siglo XXI, y especialmente a partir de su segunda década, cuando empieza a multiplicarse. En 2012 forma parte de una de las fallas «imposibles» de Vicente Martínez Aparici y Carlos Corredera, capaces de convertir en éxito todo lo que plantaban, y en el que comparte una escena con Rocío Jurado.
En 2014 fue una de las figuras jaleadas en la Exposición del Ninot la presentada por Vicent M. Maldonado dedicada al cantante, que fue llevada ceremonialmente a la falla la noche del día 15 en un acto en el que estuvo presente su hija Amparo.
Desde entonces la presencia de Nino en el arte efímero es constante. Y algunas de estas figuras eran indultadas para formar parte del Museo Nino Bravo. Una de ellas, realizada por Andrés Martorell, es la que le ha servido a Pere Baenas para anunciar su presencia en la falla municipal.
La falla Reina-Paz-San Vicente lo ha tenido dos veces, tanto en la falla grande de 2011 como en la infantil de 2025. Esta última, de la mano de Ceballos y Sanabria, quienes también lo incluirían en la particular galería de personajes famosos en su falla doble «Saps qui soc...?» de 2021 y 2022.
Pero además de ninots, también ha habido incluso fallas tematizadas. Y han sido especialmente en los últimos tiempos. En 2023, por ejemplo, Javier Valiente diseñó una falla, materializada por Manolo Martín, en Sagunt-Sant Guillem; es decir, en las calles donde residió y donde tiene un jardín a su nombre. Allí, el cantante aparecía subido a un corazón, todo ello pintado de blanco, a que los falleros, son sus manos, llenaron de colores. Al año siguiente fue Mauricio Moreira, quien tematizó completamente su falla de l’Algüer-Ingeniero Rafael Janini, con el más grande busto del cantante que jamás se ha realizado. Hasta ahora.
También es habitual en la banda sonora del balcón de la «mascletà», pero si hay un momento especial, ese es en el mediodía del 19 de marzo. Desde hace años, la última canción que suena antes de la última mascletà, es una alegoría al adiós: «Un Beso y una Flor» se ha convertido en una especie de emotivo mensaje de despedida de la fiesta. El próximo mes de marzo aún puede multiplicarse ese efecto.
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