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Historia festiva

Las Fallas de cuatro días solo tienen 60 años y surgieron por el crecimiento imparable de la fiesta en València

El alargamiento de la "plantà" en 24 horas, que genera reticencias en las comisiones y las primeras dudas en el Ayuntamiento, se produjo en 1967 y coincidió con el primer desdoble de la Ofrenda

Ofrenda de la falla Juan de Aguiló en 1967

Ofrenda de la falla Juan de Aguiló en 1967 / Falla Juan de Aguiló

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Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

La reforma de la Ofrenda, con su extensión a tres jornadas, incluye una cláusula que está en el alero: la ampliación a un día más las que las fallas estén plantadas en la calle. El proyecto inicial incluye esta opción, aunque la sensación es que, de alguna forma, se está reculando. Habida cuenta de que, de la propuesta, es lo que genera más dudas entre los clientes potenciales, las comisiones de falla, y por extensión, los artistas falleros. Es por ello también que, en sus intervenciones de la jornada del martes, tanto la alcaldesa como el concejal Santiago Ballester se han mostrado mucho más conservadores.

Mantener el calendario actual, con las fallas infantiles plantadas el 15 de marzo y las grandes el 16 de marzo, y celebrando tres sesiones, el programa de los días grandes acabará convirtiéndose poco menos que en un monográfico. Más que "la Ofrenda de Fallas" pasaría a ser "las Fallas de la Ofrenda". Sin embargo, es factible. Al fin y al cabo, la afectación a las comisiones es mínima, puesto que para cada una de ellas la Ofrenda sigue siendo cosa de una única jornada, sea 16, 17 o 18.

A efectos de programa oficial sí que tendría incidencia en la lectura de premios, puesto que, incluso retrasándola en el tiempo, y colocando a las entidades invitadas a última hora, la lectura pillará siempre a algunas comisiones en pleno desfile.

Retrasar la plantà 24 horas supondría, en ese sentido, un desahogo: las comisiones estarían en sus casales sin problema.

La paradoja de "no dar abasto"

Paradoja de las paradojas, esas reticencias a extender un día coincide en el tiempo con la habitual queja, desde las propias fallas, de que con cuatro días de fiestas casi no se da abasto para completar un programa de festejos agotador.

Y, por contra, un factor a considerar es la propia amortización del monumento fallero: plantadas de 16 a 19, muchas de ellas llegan al final de fiestas en un pésimo estado de conservación, sea por vandalismo o porque no deja de ser un arte efímero. 24 horas más supondría estar más pendientes de que sigan teniendo una mínima dignidad.

Y existe en el debate el problema "espiritual" habitual en estos casos: la "tradición". O la pretendida tradición de que las Fallas están plantadas el 16 de marzo.

Porque, precisamente, hay que remontarse en el tiempo para descubrir que, en las Fallas de 2027 se cumplirían 60 años desde que las fiestas son de cuatro días. Una fiesta de la que ya hay referencias en el Siglo XVIII no tiene tantos años de vigencia los actuales cuatro días grandes. Porque "plantà" y "cremà" de las Fallas ha ido evolucionando en el tiempo. Tanto es así que los versados en el tema saben que el origen de las Fallas son en la víspera de San José. Se plantaban y se quemaban el 18 de marzo. Con el paso del tiempo pasó a quemarse el 19 de marzo y se extendió en fechas.

El formato actual se estrenó en 1967

Durante décadas, las Fallas eran el 17, 18 y 19 de marzo. Y hay que remontarse tan solo al año 1967. En pleno desarrollismo, con 180 comisiones de falla, menos de la mitad que ahora, pero con una fiesta que estaba creciendo al amparo de esa época histórica, en la que también empezaba a vivir su explosión turística, el Ayuntamiento que regía Adolfo Rincón de Arellano tomó dos decisiones que afectaban, casualidad de las casualidades, a los dos eventos ahora en litigio: plantà y Ofrenda.

Por lo que toca al primero, se echó hacia atrás la "plantà" 24 horas. Es decir, el calendario actual: fallas infantiles el 15 y fallas grandes el 16 de marzo. Toda una revolución entonces y que está instalada ahora mismo no en la normalidad, sino casi como una tradición. El criterio para ampliar un día se hizo, por ello, atendiendo al propio aumento de la fiesta.

Y por primera vez, dos Ofrendas

Y vino acompañado de una decisión no menos importante para la Ofrenda: su desdoble. Porque pasó a celebrarse una sesión matinal infantil y una de adultos vespertina, ambas el 18 de marzo. Algo que habría sido poco viable con apenas tres días de fallas plantadas.

Parece que el tiempo se haya detenido, porque las crónicas de entonces calificaban la Ofrenda como "el festejo cumbre de nuestra Semana Fallera". El desdoble permitió ahorrar dos horas y media, que se trasladaron a esa sesión matinal. Las crónicas señalan que en la nueva ofrenda vespertina participaron 15.500 personas entre falleros y músicos, unas cifras irrisorias en comparación a las actuales.

Con el paso del tiempo el festejo, igualmente que el censo, fue creciendo y creciendo, teniendo que tomar nuevas decisiones: la celebración de dos jornadas y el trazado de dos recorridos (Paz y San Vicente). Ahora se aboga por una tercera jornada que permita terminar a unos horarios más acordes con lo que es un desfile.

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