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El Palmar llora al presidente de la falla de la Sequiota, fallecido en el accidente de Moixent

Alfonso Huertas, que recibía este año el "bunyol de brillants" era un personaje muy querido en el pueblo y dirigió la comisión durante once años en cuatro etapas

Alfonso Huertas, en el casal de la falla

Alfonso Huertas, en el casal de la falla / Falla Plaza de la Sequiota

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Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

En los pueblos, las buenas y las malas noticias corren como un buen o un mal aire. Y si son malas, se sufren como si fueran propias. Por eso, El Palmar se fue a la plaza mayor, todos a una, para compartir el dolor y confortar a la familia de Alfonso Huertas Baixauli. Vecino del pueblo por amor, que se vino desde Sueca enamorado de Amparo, una palmarista. Echó raíces y era uno de ellos desde hace décadas. Con el dolor de lo inesperado. Porque el mal aire se extendió durante la tarde, tras saberse que una mala curva, a la altura de Moixent, le había arrancado la vida cuando ya iba siendo hora de disfrutarla, aunque su espíritu inquieto le mantenía activo a los 69 años.

Y si además de ser vecino, de los que te cruzas cada día, eres el presidente de la falla, entonces eres aún más querido. Porque Alfonso, además, lo era. Querido. Ese fallero a quien se recurría cada vez que había que hacer algo. Como presidir la comisión. Hasta en cuatro etapas diferentes llevó las riendas de la Plaza de la Sequiota: 2007, de 2011 a 2014, 2017 y 2023 a la actualidad. El sábado, sin ir más lejos, había acompañado a sus falleras mayores 2026, Carme y Vera, al Besamanos de la Virgen. También fue presidente de la Agrupación Poblats al Sud durante un ejercicio.

El pasado sábado, en el Besamanos

El pasado sábado, en el Besamanos / Falla Plaza de la Sequiota

El año que iba a ser "bunyol de brillants"

Hay veces que el destino, o lo que sea, quiere ser especialmente esquivo: pensaba ya en dejarlo. Pero con nuevo ejercicio en la presidencia se ganaba el "bunyol de brillants" y ya pensaba en el momento que la fallera mayor de València de 2027, quien quiera que sea, se lo impusiera. Lo recibirá, a título póstumo, y lo que sería una fiesta será un brindis al cielo con más lágrimas de las deseables, pero con el recuerdo a una buena persona.

Seguro que Alfonso, que le gustaba poner paz cuando las cosas se enredaban, se sentirá especialmente contrariado por trastocar a su gente: porque la proclamación iba a ser ahora, antes del parón del verano, y porque la procesión del Cristo de la Salud del 4 de agosto no será igual para muchos. Encima, un año en el que Anabel Calero, su fallera mayor de 2025, luce orgullosamente el nombre de la falla en la corte de honor.

Anfitrión de Santi Ballester, Berta y Lucía, con sus falleras mayores 2025, Anabel Calero y Sofía Gayán, en la romería

Anfitrión de Santi Ballester, Berta y Lucía, con sus falleras mayores 2025, Anabel Calero y Sofía Gayán, en la romería / Fotofilmax

Una simpática foto de su comisión, en su últmo nombramiento como presidente

Una simpática foto de su comisión, en su últmo nombramiento como presidente / Falla Plaza de la Sequiota

El hombre de la luz en la carpa

Además de lidiar con el día a día de la comisión, estos años había puesto un empeño especial en levantar nuevamente la empresa de suministros que llevaba con su hijo, -con quien comparte pasión por la falla, presidente y secretario- tras llevársela, hace año y medio, la tromba de agua de la dana.

Conocedor de los intríngulis de la electricidad, la carpa de la falla jamás estaba preparada si él no había preparado toda la instalación eléctrica. Después ponía al servicio de la falla sus dotes de paellero.

En la comisión tienen el latiguillo de "y aún así, me quedé". La falla de la Sequiota del Palmar se quedará con él. Con el recuerdo de Alfonso para siempre. La luz de la falla.

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