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Así fue la mejor "cremà" de las Fallas de València 2026

Tres Camins-Pinedo, una falla hecha íntegramente con cañas, generó unas imágenes espectaculares

Así fue la mejor "cremà" de las Fallas 2026

Vicente Segovia

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Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

Las Fallas 2026 finalizaron hace ahora tres meses. Unas fiestas que recuperaron la normalidad después de un 2025 excesivamente castigado por las inclemencias meteorológicas y que transcurrieron con normalidad. El fuego, como debe ser, acabó con los monumentos, tanto grandes como infantiles.

Y desde hace años lleva instalado el debate sobre la calidad del acto supremo. Fundamentalmente, por dos elementos perturbadores: el empleo, sobre todo cuando es excesivo, de hierro, que deja al acabar la quema un esqueletaje imposible de desplomar y que resiste hasta que solo quedan pavesas, y que normalmente se va todo junto al contenedor de los servicios municipales. Y por otra, es fácil imaginarlo, el empleo de "corcho blanco", que genera una cremà rápida e imposible de disfrutar; si como disfrutar se entiende los minutos en los que los elementos del arte efímero se van destruyendo poco a poco hasta que se desploman.

Es el peaje que hay que pagar en la plástica fallera actual, que por contra ha permitido la aplicación de estéticas, posturas y expresiones mucho más versátiles que el cartón, más difícil de trabajar en ese sentido.

En este contexto, las fallas de materiales "ecológicos" o "tradicionales", que evitan las fogatas de humo negro, son especialmente apreciadas. Y dentro de ese abanico de posibilidades, la vareta es especialmente apreciada: al ser listones de madera permite tanto un fuego visible como contemplar la quema "de dentro", desde el corazón de la falla. Así se disfrutó en algunas fallas del pasado mes de marzo. Por ejemplo, la de Manolo Martín y Marina Puche en Joaquín Costa-Burriana, basada en esta fórmula artística.

La falla de la "autocensura"

Pero si hay un documento gráfico especialmente espectacular, ese es el de Tres Camins-Pinedo. Ya la falla llamó especialmente la atención. "Tautologia del Silenci" era una reflexión sobre los límites que se autoimpone el ser humano para acometer los problemas cotidianos de la sociedad que le rodea.

Artísticamente era una gran cabeza, visitable en su interior, en el que se mostraban ejemplos de esa autocensura social. Un portentoso proyecto de Xaume Chornet, especialista en proyectos experimentales que rompen convencionalismos pero que, a la vez, tratan de ser comprensibles para el gran público. Acentuada su espectacularidad por el propio emplazamiento, en un recodo de casas de pueblo de este barrio disociado entre La Punta y Pinedo.

Otra imagen de la "cremà"

Otra imagen de la "cremà" / Falla Tres Camins

Cañas modeladas

La cabeza no era vareta, sino caña, excepcionalmente trabajada para crear las facciones. Un elemento vegetal natural y altamente combustible.

La consecuencia que una "cremà" que, tanto en fotografía como en vídeo, demostró su infinita plasticidad. El vídeo de Vicente Segovia, pariente de Chornet, muestra una quema larga, en la que la inmensa cabeza se va deshaciendo lentamente entre la algarabía de los asistentes. En fotografía una de la propia comisión que muestra la cabeza encendida íntegramente antes de empezar a desfigurarse.

Una gran falla que murió con una portentosa cremà.

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