El 'ninot indultat' que cambió en el último momento y se convirtió en una figura para la historia de las Fallas de València
Sueca-Literato Azorín y Pedro Santaeulalia entregan este viernes, junto con Espartero y Zvonimir Ostoic, la figura salvada del fuego que tiene una intrahistoria que fue decisiva para que triunfara

Proyecto del Ninot Indultat y materialización / RLV

El calendario fallero tiene este viernes uno de los últimos rituales del pasado ejercicio: la entrega de los ninots indultados correspondientes a las fiestas de 2026 y la entrega del retrato de Carmen Prades. En la presente edición, las comisiones agraciadas son Espartero-Ramón y Cajal, con la figura de Zvonimir Ostoic, dedicado al nombramiento como fallera mayor de la hermana de "Pepet", el protagonista del monumento a la postre ganador también del primer premio de Especial.
El indulto mayor ha marcado un antes y un después en la dinámica de la votación popular. Por primera vez en mucho tiempo, la figura salvada del fuego rompía los estereotipos de puestas en escena costumbristas y positivistas. En este caso, la protagonista es la "Niña de la Guerra", de Pedro Santaeulalia para Sueca-Literato Azorín, que así se ha quedado bautizada para la historia, es, efectivamente, una niña, si, enternecedora, pero en un entorno desolador, rodeada de miseria y miedo. Debajo, haciendo efecto espejo, la misma niña o su alter ego, feliz y optimista. Un diálogo entre las dos figuras en las que cambiaban las estéticas y los decorados. Donde una sostenía una muñeca y le daba el biberón de juguete, la otra sostiene una muñeca rota y no puede jugar con ningún biberón porque tiene el brazo en cabestrillo. La niña feliz exhibe un cuerpo limpio, mientras que la otra lo tiene manchado por a mugre. La melena suelta de una queda oculta por un casco de la otra y el entorno decorativo cambia de las flores a los cascotes.
La figura es, en palabras del artista, una apuesta "que realmente no pensábamos que funcionaría tanto porque todos sabemos qué es lo que se indulta. De hecho, el año anterior hicimos una apuesta más pensando en pelear por el indulto" -el "reinici faller", una familia de falleros surgiendo tras la dana, casi autobiográfico de lo que le sucedió al propio taller, arrasado por el agua- "pero lo que nos dimos cuenta es que en cuanto lo dejamos en la Exposición, el mensaje se entendió en seguida".
Arriba, abajo y arriba
A pesar de ello, la historia pudo ser diferente porque la figura-escena pudo haber sido diametralmente opuesta. La idea de Pedro Santaeulalia fue tal como se dio a conocer "pero yo apenas hice unos garabatos". El proyecto cayó en manos de su hermano, Josete Santaeulalia, especialista precisamente en el bocetado, que le dio la vuelta para poner a la niña optimista por arriba. Así se estuvo desarrollando el proyecto pero, tal como reconoce Pedro, "en el último momento decidí respetar la idea inicial". Todo un atrevimiento, entre hermanos, desdecir al especialista en el lápiz "pero es que pensaba que igual el mensaje no se entendía igual". Al proyecto se le acabó dando nuevamente la vuelta para dejar la parte más dura como primer impacto visual.
Mérito propio y "dispersión" de votos
A tiempo pasado, la explicación de cómo un ninot poco convencional acababa con más de treinta años de atonía -figuras sensibles y altamente alegóricas, trufadas de niños y personas mayores- en la votación popular, una de las explicaciones es la dispersión del voto. La Niña de la Guerra ganó con claridad: 9.475 votos contra 6.574 de Almirante Cadarso, que jugaba con la juguetería, una figura hecha que ni pintada para pelear por el indulto. Como tercera vía quedaba la plaza del Pilar, que también usaba la cuestión sensiblona (el mercat de l'Escuraeta, con su Virgen incluida) pero con unos trazos no tan hiperrealistas. El factor importante viene detrás y de la mano de otro Santaeulalia, Miguel, quien sumó una gran cantidad de votos con su proyecto para Ribera-Convento Santa Clara: un retrato realista del patriarca de la famlia, Miguel Santaeulalia Núñez, que habría "robado" votos (4.066) a Almirante -curiosamente, bocetada por él mismo para Paco Giner-. A lo que hay que añadir los más de 3.311 de Convento Jerusalén, pero que quedó muy por debajo del resultado del año anterior.
Esta diáspora de voto suele pasar todos los años, pero para ganar siempre una de ese género. Hacía falta contraponerle una figura con su punto de emotividad, pero de mensaje más contundente y duro, como así sucedió, obteniendo la incontestable ventaja sobre el resto de participantes. Que ahora abre la duda de si será un caso aislado o si la tendencia del voto popular empezará a girar o no. Ahora mismo, lo único cierto es que el Museo Fallero -conocido, de alguna forma peyorativamente como "El Geriátrico"- tendrá para siempre una figura reflejo de una época y menos alejada del tipismo.
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