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La Ofrenda y la convivencia en Fallas se cuelan en el debate sobre los festivos locales

Los días elegidos son San Vicente Ferrer y Mártir tras intentar la oposición, por enésima vez, trasladar el día libre de enero a fin de semana para ganarlo en marzo

Fuset, Gil, Ballester e Ibáñez, durante sus intervenciones

Fuset, Gil, Ballester e Ibáñez, durante sus intervenciones / Ayto Vlc

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Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

Lo bueno (o lo malo) que tienen los plenos municipales es que sabes lo que va a pasar en las votaciones -al menos, casi siempre- pero, sobre todo, que los argumentos expuestos en el atril, ya de por sí previsibles, no van a cambiar las cosas, aunque sean argumentos interesantes o intrascendentes, que de todo hay. Por eso, el debate sobre los festivos locales (los dos días a los que tiene derecho el municipio) estaban llamados a quedarse como están, por muchos argumentos que se viertan en busca de una alternativa por parte de la oposición.

Y como la mayoría ya había señalado que los dos días elegidos para no ir a trabajar son San Vicente Ferrer (5 de abril) y San Vicente Mártir (22 de enero), así se quedó.

El "pare Vicent" no está en discusión porque además es el remate de la Pascua y porque siempre es en lunes.

La cuestión afecta al 22 de enero, el Vicente mártir, que se mueve según cae en la semana y por el que la oposición siempre ha abogado (con un principio de acuerdo con el Arzobispado) por trasladarlo a domingo para ganarlo en otro momento del calendario; por ejemplo, en Fallas, que este año habría venido muy bien porque todos los días grandes caen entre semana. La gestión con la Iglesia para materializar el cambio se congeló con el cambio de gobierno y aun sabiendo que la decisión sobre los festivos estaba tomada, el debate se desarrolló. En los términos imaginables.

"En el Ayuntamiento el 18 de marzo no trabaja ni el tato"

Maite Ibáñez expresó su visión contraria a mantener el 22 como festivo para usarlo en Fallas, pero el peso lo llevó Compromís a través de Pere Fuset, que lo que hizo fue recordar las miserias de la ciudad en Fallas y la necesidad de darle oxígeno en forma de festivos. "¿Las Fallas es una fiesta o un problema? Las Fallas no necesitan crecer, sino mejorar, y eso pasa por cuidar la convivencia y la conciliación que ahora no existe. Trabajar en Fallas es imposible" entiéndase, no habiendo festivo.

Y aportó el propio caso laboral del Ayuntamiento: "el 18 de marzo aquí no trabaja ni el tato y, sin embargo, ustedes obligan a trabajar en una jornada con la ciudad llena de carpas y con las calles cortadas. Y además, los niños sí que tienen vacaciones, pero los padres no".

También puso el ejemplo de Alicante con las Hogueras "una fiesta muy parecida a las Fallas". Que el día grande, el 24 de junio, es festivo autonómico "y el anterior, el 23 de junio, es festivo local". Y ya puestos, por un hecho evidente: "en domingo, San Vicente Mártir reforzaría su participación, tal como, históricamente, ha pasado con el Corpus o la Mare de Déu".

"La tradición no se cambia a conveniencia"

¿Qué argumento tiene el equipo de gobierno para mantener el 22 de enero? La tradición. La concejala de Fiestas, Mónica Gil apeló a que "es un hecho histórico. Y lo que quieren es desvirtuar la fiesta del patrón de València. Ese es el respeto por la identidad de València. La tradición no es una pieza que se cambie a conveniencia".

Pintiparado para que Ibáñez le recordara que el Corpus ha cambiado de fecha y no solo no ha pasado nada, sino que ha mejorado ostensiblemente.

¿Cuánto faltaría para que Fuset recordara el error de la edil de Vox cuando se refirió, tiempo atrás (en un debate sobre este mismo tema, porque vuelve cada año), a San Vicente Ferrer como mártir? Exactamente diez segundos y tres décimas. "Celebro que ya vaya enterándose de quien es quien". Y especuló con que hay una imposición de Vox en el tema. "El primer año aun María José Catalá se lo pensaba y no veía mal que San Vicente se fuera a domingo para ganar ese día. La culpa es de Vox y de algunos empresarios que no quieren pagar como festivo un día que sí que lo es. Llegaron ustedes y la puerta que estaba abierta, ¡pam!, se cerró".

Ofrenda: "Una ocurrencia"

El debate sirvió para meter en el saco la Ofrenda y la no aprobación de la tercera sesión. Maite Ibáñez se metió en el tema asegurando que había sido "una ocurrencia no consensuada" y que se quería "amordazar a los falleros".

Santiago Ballester le reprochó a la edil socialista que "ni sabe ni entiende". De Fallas. "¿De verdad, manipular, imponer? Hemos buscado el máximo consenso, con un trabajo que nos pidió la asamblea. Y luego, la asamblea es libre para decidir. Yo le digo que me alegro que no se haya aprobado en estas condiciones porque dejar 123 comisiones era una herida y el mundo fallero no se lo merece".

Pere Fuset criticó que, además de perder la votación, la alternativa sea "el caos, acabar a las cuatro de la madrugada". Fuera del atril, ya en turno de nota de prensa, rescató por segunda vez el audio escapado de la asamblea donde "se está frotando las manos por haber perdido. O yo o el caos: si no se aprueba mi planteamiento, no busco otra solución".

Cochinillos revoltosos vs. concejal reprobado

En turno de tópicos, frases hechas y dejes, Pere Fuset recurrió como ejemplo de no convivencia que "hemos quitado de los mercadillos las mojiterías y, sin embargo, autorizamos que haya cochinillos revoltosos" -su versión moderna de los 'chorizos parrilleros'-.

Y Santiago Ballester, cuyas relaciones con Fuset son cada vez peores, le espetó que "usted generaba un problema cada mes y hablo con conocimiento de causa" -cuando era presidente de falla- "y hay que tener jeta para que usted hable de consenso con el mundo de las Fallas" porque fue, también recurso habitual al canto "reprobado por la asamblea" y "habla de consenso con la asamblea cuando usted dejó de asistir a ellas". Moraleja: "usted es lo peor que le ha pasado a las Fallas".

Y de remate, alusión a Galiana

Y como remate, desempolvó al némesis de Fuset en Compromís, el verso libre con el que nunca tuvo entente: "Su compañero Carlos Galiana sí que era un fallero y supo trabajar mucho mejor la asamblea de presidentes".

En definitiva: la propuesta de Compromís de trasladar el tema al Consell Social, quitar el festivo del 22 de enero y llevarlo al 17 de marzo tuvo el recorrido que se temía: ninguno. Por una cuestión aritmética. Y eso que ni siquiera se puso en el debate para rechazarlo que, en 2027, el 22 de enero hace puente.

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