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Fallera muy del barrio y formada para el mundo de los niños en Pamplona

María Rodríguez Bueno / 24 años / Rojas Clemente

María Rodríguez Bueno / 24 años / Rojas Clemente

Moisés Domínguez

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Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

Todo en la vida de María Rodríguez parece haberse metido en una misma burbuja. En lo profesional es Pedagoga y Maestra de Educación infantil, con máster de Neuroeducación y Dificultades en el Aprendizaje y está terminando el trabajo en un proyecto de una Fundación sobre Bienestar Digital en la etapa de Primaria. Pero ojo, porque no era aquí, sino «en Navarra. Se llama E-Tic. Vamos a los colegios e impartimos para concienciar sobre los riesgos que pueden encontrar en redes sociales o como tratar de prevenirlos». Se armó de valor «me fui de casa a hacer toda la carrera fuera a Pamplona, ganar independencia y aprender a valerme por mí misma».

María Rodriguez Bueno, en el proyecto E Tic

María Rodriguez Bueno, en el proyecto E Tic / RLV

Asi se presenta María Rodriguez Bueno en el perfil profesional

Asi se presenta María Rodriguez Bueno en el perfil profesional / RLV

«Es una vocación. Siempre me he querido dedicarme a la educación y cuando descubrí a todos esos niños que tienen dificultades tenía esa intriga de formarme y ayudarles. A largo plazo me gustaría tener un gabinete psicopedagógico para que tengan la mejor educación».

Allí encontró pareja y subió y bajo durante todo el año de fallera mayor «sabiendo que le iba a serlo con entrega total». Que ya le tocaba. «Toda mi familia es de Rojas Clemente desde que mi abuela fue la primera en apuntarse con todos sus hermanos. Luego llegó mi madre, que con los años apuntó mi padre, y siendo ‘el que llegó’, ahora lleva 14 años de presidente». Ella es la mediana de una hermana de 31 años y un hermano de veinte.

Maria Rodriguez desfila ya preseleccionada

Maria Rodriguez desfila ya preseleccionada / Fotofilmax

Una falla llena de compromiso

Y su falla, igual de social, porque la durísima reproducción «de Aylan, el niño que apareció ahogado en una playa. Decidimos plantar la grande y la infantil para concienciar. Poner el foco en esos niños que huyen de la guerra y en esas madres que tratan de salvarles, aunque no todos lo logran, mientras en esa misma playa hay muchas otras personas tomando el sol, ajenos a lo que pasa». Aylan ardió, pero ella se quedó una de las manos que emergían del agua «que reflejan el poder de esas madres. Ahora la uso como joyero».

Las manos, una de las cuales se quedó María

Las manos, una de las cuales se quedó María / Moisés Domínguez

Rojas Clemente está cambiando. La calle se ha abierto y no están tan encapsulados. «Le va a dar más luz y más visibilidad. Somos una falla pequeñita, pero todos los que vengan serán bienvenidos». Bienvenido será también su nombre en un acto. O en dos.

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