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REPORTAJE

Aunque suena increíble, hace cinco años... estábamos en Fallas

Se cumple un lustro de las fiestas "imposibles", que simbolizaron la renormalización de la sociedad tras año y medio de pandemia

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Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

Llegará un día en el que toda una generación no lo haya vivido en persona y se pregunte cómo pudo ser cierto. Pero lo fue. En las postrimerías del mes de agosto, y hace tan solo cinco años, la ciudad de València se encontraba en plena "plantà" y contaba las horas para celebrar las Fallas. Con sus monumentos, sus premios, su Ofrenda, sus 'mascletaes' y su 'cremà'. Aunque con algunas diferencias respecto al modelo tradicional: una fiesta de perfil bajo, casi de aliño, nada nocturna, sin verbenas, con la indumentaria tradicional incorporando la mascarilla al outfit y compartiendo espacio y tiempo con quienes optaban por la playa.

Y es así: cinco años han pasado desde las Fallas de Septiembre, esas que rescataron la fiesta un año y medio después de su suspensión -y posterior cancelación- en su edición 2020 por la pandemia.

Las Fallas de 2021 (aprobadas por Sanitat y refrendadas por una asambla de presidentes) fueron una solución de urgencia para, por una parte, quemar ya los monumentos y, por otra, reactivar tanto la actividad económica como la social. Se celebraron después de varios aplazamientos sobre la fecha prevista. Tanto en junio de 2020 (ilusos al pensar que la epidemia estaría liquidada en tres meses) como en marzo de 2021. La llegada de la vacunación masiva propició un aligeramiento de las medidas, aunque sin llegar, ni de lejos a la normalidad.

Las Fallas se desnaturalizaron sobre el patrón normal y su enorme cantidad de singularidades las convierte, con el paso del tiempo, en una celebración que pasará a la historia. Por la fecha, por la forma y, además, por ser el primer gran evento mundial que se retomó tras el desastre. Antes que ninguno de los grandes carnavales, que el Oktoberfest, Semanas Santas, Sanfermines o cualquier otra de las fiestas que aparecen señaladas en los portales habituales.

Ofrenda Fallas 2021: mapa virtual del nuevo recorrido

Arturo Iranzo

Las Fallas de Septiembre fueron una versión moderada, sin verbenas ni carpas abigarradas, con reducción de filas, con sesión matinal de Ofrenda, con toque de queda, con delegado covid y medidas extraordinarias, y hasta con la épica de la salida de los monumentos desde su escondite en Feria Valencia. Con la cabeza de la Meditadora saliendo nuevamente a la calle -se la maltrató, porque no hubo voluntad de reconstruirla, como sí que se alentó a las comisiones que tuvieron que destruir sus fallas en marzo de 2020- y con hechos que se salían de cualquier normalidad. Por ejemplo, que Almirante Cadarso haya pasado a la historia como la única comisión que logra cuatro ninots indultats en dos fallas plantadas a la vez.

La celebración llegó coincidió en el tiempo con las obras de la Plaza de la Reina, lo que obligó tanto a cambiar el recorrido de la Ofrenda (que se mantuvo aún en 2022), y casi sin público, como a trasladar algunas fallas de su emplazamiento habitual.

O que las "mascletaes" se celebraran en descampados de barrios. Llegará un día, no se sabe cuando, que dejarán de estar en la Plaza del Ayuntamiento. Y estos disparos pusieron en evidencia que, fuera de su espacio natural, son una versión desnaturalizada. Ese día morirán tal como las conocemos.

Estas fiestas dejaron poco poso, presentándose oportunidades para ello. Tan solo ha quedado -y tras una imposición de la Generalitat- el adelando en dos horas del calendario de la 'cremà', que ha pasado ahora a ser mucho más racional. Pero, por ejemplo, no hubo valor para aprovechar la ocasión y reducir el horario de las verbenas, que recuperaron la normalidad.

Calor sofocante y tromba de agua

No se pudo evitar el calor sofocante -a pesar de lo cual hubo churros y buñuelos- y la sufrieron sobre todo los artistas falleros en la 'plantà', pero también se hizo de notar en la Ofrenda y en le Entrega de Premios. Y para que no faltara de nada, la noche de la 'plantà' acogió una de las mayores trombas de agua que se recuerdan en la ciudad. Fue de las primeras veces que se acuñó con fuerza la idea y el concepto de 'dana', que tanto y tan mal daría que hablar tres años después.

Y seis meses después, otra vez Fallas

Aún quedaba un último concepto no menos imposible: otra vez Fallas seis meses después. Eso sería ya en marzo de 2023, con bastantes menos restricciones, a punto de volver a la plena normalidad.

Esas Fallas de Septiembre fueron el primer paso para la vuelta a la normalidad y de la misma manera que las fiestas simbolizaron como nada o nadie el parón de la sociedad en marzo de 2020 (la incorporación de una mascarilla a la Meditadora es una de las imágenes del siglo), la recuperación de las sensaciones fueron el primer paso hacia la normalidad. Hacia volver a vivir. Tanto, que la pandemia no solo no acabó con la fiesta, con el tejido social y con todas las industrias y artesanías que dependen de ella. Todo lo contrario: desde entonces, las propias Fallas pasaron a tener un crecimiento desbocado, que aún perdura.

Así quedó la Sección Especial de las Fallas de Septiembre

1º Convento Jerusalén-Matemático Marzal (Pere Baenas)

2º. Plaza del Pilar (Paco Torres Josa)

3º. Exposición-Micer Mascó (David Sánchez Llongo)

4º. Monestir de Poblet-Aparicio Albiñana (Carlos Carsí)

5º. Almirante Cadarso-Conde Altea (Manuel Algarra)

6º. Na Jordana (Mario Gual)

7º. Reino de València-Duque de Calabria (Sergio Musoles)

8º. Sueca-Literat0 Azorín (Vicente Llácer)

9º. Cuba-Literato Azorín (Vicente Martínez Aparici)

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