Agua negra y peces y cangrejos muertos en El Palmar

Germán Caballero

Agua negra y peces y cangrejos muertos en El Palmar

Es un círculo vicioso que empieza cuando las lluvias mojan la paja del arroz, dispuesta en los campos una vez se ha segado. La paja mojada no se puede quemar, porque no prende, y la opción de retirarla con maquinaria es inviable cuando el acceso de las máquinas a los campos no es posible, así que tampoco se puede sacar de este modo. Se queda, pues, apilada en los campos de arroz y comienza a pudrirse en contacto con el agua. En este agua, la putrefacción genera falta de oxígeno, conocida como anoxia. Cuando la población de peces no puede obtener el oxígeno necesario para sobrevivir, en algunas zonas del parque natural se empieza a detectar mortandad de algunas especies. Es un círculo vicioso, sí, pero no es nuevo, sino un problema crónico de l’Albufera, agravado y más frecuente a consecuencia del cambio climático, ante el que a pescadores, arroceros y científicos empieza a agotárseles la paciencia. “Con las aguas negras, esto no parece un parque natural, parece un vertedero”, lamentan. Más información

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