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“A Bora Bora se va a descansar, al Maratón de València se viene a animar”. Es una de las frases que la organización del Maratón València Trinidad Alfonso Zurich ha colocado en carteles por toda la ciudad. Aunque se baten récords, aunque las proezas atléticas impresionan, lo que de verdad diferencia a la carrera que cada año desborda València es el ambiente. El buen tiempo, el puente festivo y las ganas de fiesta sacan cada año a miles de personas a la calle. No corren, pero están dispuestos a esperar durante horas y cruzarse una ciudad invadida por zapatillas deportivas y dorsales para trasladar energía a quienes sí lo hacen. Algunos son sus familiares o amigos, a los que pueden tener localizados porque los dorsales llevan un chip que los geolocaliza. Así, quienes los esperan pueden descargarse la aplicación del Maratón, introducir el número de dorsal, y tener localizado en todo momento a su corredor.
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“A Bora Bora se va a descansar, al Maratón de València se viene a animar”. Es una de las frases que la organización del Maratón València Trinidad Alfonso Zurich ha colocado en carteles por toda la ciudad. Aunque se baten récords, aunque las proezas atléticas impresionan, lo que de verdad diferencia a la carrera que cada año desborda València es el ambiente. El buen tiempo, el puente festivo y las ganas de fiesta sacan cada año a miles de personas a la calle. No corren, pero están dispuestos a esperar durante horas y cruzarse una ciudad invadida por zapatillas deportivas y dorsales para trasladar energía a quienes sí lo hacen. Algunos son sus familiares o amigos, a los que pueden tener localizados porque los dorsales llevan un chip que los geolocaliza. Así, quienes los esperan pueden descargarse la aplicación del Maratón, introducir el número de dorsal, y tener localizado en todo momento a su corredor.
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“A Bora Bora se va a descansar, al Maratón de València se viene a animar”. Es una de las frases que la organización del Maratón València Trinidad Alfonso Zurich ha colocado en carteles por toda la ciudad. Aunque se baten récords, aunque las proezas atléticas impresionan, lo que de verdad diferencia a la carrera que cada año desborda València es el ambiente. El buen tiempo, el puente festivo y las ganas de fiesta sacan cada año a miles de personas a la calle. No corren, pero están dispuestos a esperar durante horas y cruzarse una ciudad invadida por zapatillas deportivas y dorsales para trasladar energía a quienes sí lo hacen. Algunos son sus familiares o amigos, a los que pueden tener localizados porque los dorsales llevan un chip que los geolocaliza. Así, quienes los esperan pueden descargarse la aplicación del Maratón, introducir el número de dorsal, y tener localizado en todo momento a su corredor.
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“A Bora Bora se va a descansar, al Maratón de València se viene a animar”. Es una de las frases que la organización del Maratón València Trinidad Alfonso Zurich ha colocado en carteles por toda la ciudad. Aunque se baten récords, aunque las proezas atléticas impresionan, lo que de verdad diferencia a la carrera que cada año desborda València es el ambiente. El buen tiempo, el puente festivo y las ganas de fiesta sacan cada año a miles de personas a la calle. No corren, pero están dispuestos a esperar durante horas y cruzarse una ciudad invadida por zapatillas deportivas y dorsales para trasladar energía a quienes sí lo hacen. Algunos son sus familiares o amigos, a los que pueden tener localizados porque los dorsales llevan un chip que los geolocaliza. Así, quienes los esperan pueden descargarse la aplicación del Maratón, introducir el número de dorsal, y tener localizado en todo momento a su corredor.
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“A Bora Bora se va a descansar, al Maratón de València se viene a animar”. Es una de las frases que la organización del Maratón València Trinidad Alfonso Zurich ha colocado en carteles por toda la ciudad. Aunque se baten récords, aunque las proezas atléticas impresionan, lo que de verdad diferencia a la carrera que cada año desborda València es el ambiente. El buen tiempo, el puente festivo y las ganas de fiesta sacan cada año a miles de personas a la calle. No corren, pero están dispuestos a esperar durante horas y cruzarse una ciudad invadida por zapatillas deportivas y dorsales para trasladar energía a quienes sí lo hacen. Algunos son sus familiares o amigos, a los que pueden tener localizados porque los dorsales llevan un chip que los geolocaliza. Así, quienes los esperan pueden descargarse la aplicación del Maratón, introducir el número de dorsal, y tener localizado en todo momento a su corredor.
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