Medio Ambiente
¿Qué pasó realmente con los burros antiincendios muertos en el Desert de Les Palmes hace cinco años?
Los acusados achacan los fallecimientos a terceras personas o a que les echaron veneno, mientras los peritos apuntan a una desnutrición continuada
"Las muertes se produjeron porque no había suficiente comida, pues los animales intentaron hasta alimentarse de la corteza de los matorrales", según el Seprona

Aspecto que presentaba uno de los burros reintroducidos en el Desert de Les Palmes. / Levante-EMV

Corría octubre de 2021 cuando diez de los cincuenta burritos introducidos en el Parc Natural del Desert de Les Palmes para la prevención de incendios fueron hallados muertos. Los cadáveres, además, estaban en un estado deplorable. En los huesos. La noticia salpicó de pleno a la consellera Mireia Mollà, entonces al frente de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica en el gobierno del Botànic. Al terremoto político, donde se señaló a los responsables de la Dirección General de Medio Natural, le siguió la vía judicial. El director del enclave protegido, Antonio Luis García, y el ganadero propietario de los animales, Juan Francisco Librán, se sentaban este martes en el banquillo de los acusados cinco años después de aquel escándalo tan mediático.
La fiscal, que ha elevado a definitivas sus conclusiones provisionales, solicita para cada uno de los acusados veinte meses de prisión por un delito continuado de maltrato. También se pide la inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para su tenencia por tiempo de 4 años y 6 meses. La causa se ha seguido en el juzgado de lo Penal de Castellón y mientras el director del parque natural, Toni García, apunta a la actuación de terceras personas, el dueño de los équidos, Paco Librán, defendía que alguien les había echado veneno. El ministerio fiscal, por su parte, señalaba como causa de la muerte “la omisión llevada a cabo por los acusados, que no llevaron a cabo las actuaciones mínimas necesaria para prestar asistencia a los animales”.
Seis hembras con abortos
Las muertes, según el ministerio fiscal, habían venido produciéndose desde el inicio de la experiencia. “No dispusieron la realización de una valoración veterinaria, no efectuaron actuación alguna dirigida a disponer el adecuado traslado de controlado de los ejemplares fallecidos ni solicitud de necropsia para determinar la causa, desconociéndose el destino dado a los cadáveres”, razonaba. Además, la fiscala desveló en la sesión que hasta seis hembras habían abortado durante la iniciativa. El proyecto, que consistía en un sistema de pastoreo de ganadería extensiva con fines medioambientales, permitió la reintroducciónde burros en el Desert de les Palmes cuarenta años después. Empezó a ponerse en marcha entre el 4 de agosto y el 9 de octubre de 2021, hasta que el goteo de muertes trascendió a la opinión pública.
El entonces director del Desert de Les Palmes admitió que fue iniciativa suya y que no existía ningún estudio sobre la capacidad trófica de las parcelas donde se iban a trasladar, sino que el ganadero y un veterinario las consideraron adecuadas. Cuando el primero solicitó alimentación suplementaria, se les proporcionó, aunque esto se hizo de manera "puntual". Además, aclaró que el propietario de los animales se encargaba de la gestión y el parque natural de la logística, y que no se pidió ningún informe veterinario previo. Eso sí, recalcó, que a tres de los burros los vio delgados cuando llegaron al paraje protegido e insistió en que el ganadero le comentó que una vez allí se recuperarían. Respecto a las muertes, subrayó que la primera pensó que era natural, "pues no había signos de que había sido anómala", y que el cadáver había desaparecido cuando fue a retirarse. El segundo estaba enredado con el pastor eléctrico, por lo que pensó que su muerte había sido accidental; mientras que el tercero apareció en una pequeña oquedad del terreno.
"Se nos iba de las manos"
"Abortamos el proyecto porque se nos iba de las manos ya que había factores que no podíamos controlar", remarcó, insistiendo en que hubo actuación de terceras personas,. Además, recordó que pidió ayuda a la Guardia Civil porque al segundo día de estar los animales en el parque natural algunos estaban fuera del pastor eléctrico. "Sin la intervención de terceras personas, no hubiera ocurrido lo que ocurrió", sentenciaba. Así mismo, incidía en que las competencias sanitarias y ganaderas no eran suyas, aunque acto seguido aclaraba que tenía ánimo de exculparse. "Yo me impliqué mucho en el proyecto porque me lo creía, pero mi obligación no era vigilar a los burros", agregaba, reiterando que tuvo informada a su superior jerárquica "en todo momento". Como se recordará, el caso costó la dimisión del director general de Medio Natural, Benjamín Pérez, y la apertura de un expediente al ahora acusado.
"Creo que les echaron veneno"
Por su parte, el ganadero indicó que los burros no estaban mal de salud cuando llegaron al Desert de Les Palmes y que él les subía un saco de pienso de vez en cuando, aunque considera que tenían bastante comida en el campo. También señaló que él iba todos los días a ver a los animales y que, en un momento determinado, informó al director del parque natural de que todos tenían diarrea, aunque no le dio solución. "Yo creo que les echaron veneno porque los burros no se mueren de un día para otro", ha dicho. El acusado considera que los animales cogieron anemia y perdieron peso de "hacerles correr", recordaba en el juicio. También llegó a manifestar que tampoco le han indemnizado por los animales muertos, que los que no fallecieron todavía viven y se encuentran bien de salud.
El responsable del Seprona de la Guardia Civil que realizó la investigación en su día confirmó por su parte que no había necropsia de los animales muertos y que no se documentó ninguna asistencia veterinaria. Tras descartar varias hipótesis, concluyeron que la carga del medio más el estrés podía dar lugar a maltrato animal. Otro agente de la Guardia Civil afirmó que lo de que se pudo producir un sabotaje "es una burda forma de intentar negar la realidad". "Las muertes se produjeron porque no había suficiente comida, pues los animales intentaron hasta alimentarse de la corteza de los matorrales", ha relatado. La jefa del director del Desert de Les Palmes, por su lado, ha indicado que hasta que se abortó el proyecto no recibió nada de sus superiores y que los animles tenían que estar sometidos a un control sanitario que pertenecía al propietario de los mismos.
Alimentación mala e insuficiente
Según recogía la agencia Europa Press, dos de los peritos -veterinarios- que realizaron un informe clínico sobre tres de los burros que lograron sobrevibir han resaltado su baja condición corporal, que tenían anemina no regenerativa y alguno de ellos un daño renal importante y deshidratación, además de apatía y debilidad, lo que -según han explicado- es compatible con una desnutrición en el tiempo. Así mismo, comentaron que, tras analizar muestras de los animales vivos, descartadon que hubieran sido envenedados. Otros dos explicaron que la alimentación del entorno era incapaz de sostener en buenas condiciones a la manada sin suplementos tras apoyarse en un informe que recogía analítica de las heces de los burros, el cual -según han afirmado- explica que había gran cantidad de plantas con un valor nutricional muy pobre. Así mismo, señalaron que las condiciones de los animales vivos eran coherentes con una mala alimentación durante tiempo.
Uno de los peritos declaró que el desarrollo de proyectos como el del Desert de Les Palmes son factibles, "pero no se pueden hacer de cualquier manera, ya que hay que llevar control sobre los animales, complementar la dieta, controlar los parásitos y las lesiones, y todo eso adolece en este caso", y añadió que "lo sorprendente es que no se reaccionase ante las muerte de los animales para ver las causas". Otro perito biólogo manifestó que la dieta de los burros era un 91 por ciento de especies leñosas, "dieta con bajo nivel nutritivo". Finalmente, una perito propuesta por la defensa subrayó que la carga trófica del ambiente era suficiente y que no existe nexo causal entre las muertes y la falta de comida, sino que fueron "muertes violentas". "A los animales se les trató como ser debía, se eligió el terreno adecuado y no sé si las muertes hubieran sido evitables, pero no murieron de hambre", concluía.
Suscríbete para seguir leyendo
- Dani Fernández suspende 25 minutos el concierto en el Roig Arena tras sufrir una caída durante la actuación
- El gran partido a tres bandas en el Nou Mestalla: un estadio de fútbol, dos torres en suelo terciario y un polideportivo
- Dani Fernández sufre una caída en el Roig Arena de València y se rompe los ligamentos del hombro
- Cortes de tráfico en València este domingo por el Ironman: cerradas las entradas y salidas por el sur y el oeste
- El pueblo valenciano con mayor tasa migratoria: «En el colegio hay muchos niños y ya no quedan casas para alquilar»
- “El boom de las caravanas ya pasó, ahora son una alternativa turística consolidada”
- Dos auditorías de Mazón al sector público del Botànic avalan su gestión
- Dani Fernández, operado 'con éxito' en València tras su caída en el Roig Arena