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Alfons Padilla
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A. P. F.
El agua es incontenible en la Marina Alta. Corre y se cuela por las grietas. La presa d'Isbert, en la Vall de Laguar, se desbordó hace ahora algo más de un mes. Se convirtió en una estruendosa catarata. Esta fallida presa (construida entre 1928 y 1944, nunca ha embalsado el agua) ofrece ahora una imagen bien distinta. Silencio y claustrofobia. El talud de la presa, de 21 metros de altura, está encajado en este angosto desfiladero.
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El agua es incontenible en la Marina Alta. Corre y se cuela por las grietas. La presa d'Isbert, en la Vall de Laguar, se desbordó hace ahora algo más de un mes. Se convirtió en una estruendosa catarata. Esta fallida presa (construida entre 1928 y 1944, nunca ha embalsado el agua) ofrece ahora una imagen bien distinta. Silencio y claustrofobia. El talud de la presa, de 21 metros de altura, está encajado en este angosto desfiladero.
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El agua es incontenible en la Marina Alta. Corre y se cuela por las grietas. La presa d'Isbert, en la Vall de Laguar, se desbordó hace ahora algo más de un mes. Se convirtió en una estruendosa catarata. Esta fallida presa (construida entre 1928 y 1944, nunca ha embalsado el agua) ofrece ahora una imagen bien distinta. Silencio y claustrofobia. El talud de la presa, de 21 metros de altura, está encajado en este angosto desfiladero.
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El agua es incontenible en la Marina Alta. Corre y se cuela por las grietas. La presa d'Isbert, en la Vall de Laguar, se desbordó hace ahora algo más de un mes. Se convirtió en una estruendosa catarata. Esta fallida presa (construida entre 1928 y 1944, nunca ha embalsado el agua) ofrece ahora una imagen bien distinta. Silencio y claustrofobia. El talud de la presa, de 21 metros de altura, está encajado en este angosto desfiladero.
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