La elección de la lista electoral sacude a todos los grandes partidos de Alzira

PP, Compromís, PSPV, Vox y Cs sufren grandes temblores internos - El resultado electoral es más incierto que nunca

Candidatos de Vox que se han quedado compuestos y sin lista electoral

Candidatos de Vox que se han quedado compuestos y sin lista electoral / Levante-EMV

A.C.

La composición de las listas electorales ha sido esta vez muy traumática en Alzira. Todos los grandes partidos han sufrido fuertes tensiones internas. La elección de los candidatos que deben disputarse la alcaldía ha provocado desafecciones y ruidosos abandonos. No se ha librado nadie. La primera crisis se desató en el PSPV, pero continuó después en Compromís, el PP, Vox y también en Ciudadanos. No se recuerda un terremoto político tan generalizado. El único que ha logrado eludir esa compleja ecuación ha sido Podemos. Y los efectos aún son desconocidos. Habrá que esperar al recuento de votos para precisar hasta qué punto estas sacudidas inciden en el resultado electoral, que este año se presenta en la capital de la Ribera Alta más incierto que nunca.

El PSPV vivió su crisis entre abril y septiembre al colisionar el sector oficial, representado por los concejales Fernando Pascual e Isabel Aguilar, con el grupo liderado por la también edil Gemma Alós, que contaba con el respaldo de los militantes históricos que despertaron de una larga hibernación para forzar la renovación interna. El enfrentamiento se alivió cuando el candidato escogido por Aguilar para sucederle, Adrián Sarria, renunció a sus aspiraciones. 

La dirección del partido intervino para evitar nuevas fricciones y Alós acabó siendo elegida por aclamación. Se evitó valorar tanto en el informe de gestión de Aguilar como la designación de la candidata para evitar votos de castigo. Pero tampoco hubo integración. El acuerdo respondió más a una escenificación que a un idilio. Aguilar declinó la integración, aunque el tiempo ha apaciguado después el colectivo socialista. Los últimos meses han discurrido sin ruido de sables.

Órdenes «de arriba»

El Partido Popular fue epicentro poco después de otro seísmo. El presidente del PP valenciano, Carlos Mazón, impuso un cambio de guion inesperado al imponer a José Luis Palacios como candidato a la alcaldía que desató un gran malestar interno. El golpe noqueó a José Andrés Hernández, presidente local y portavoz municipal, que se postulaba para el puesto. Sus colaboradores más directos trataron de amotinarse. Hernández amagó también con algún desplante pero tras un largo periodo de reflexión, descartó emprender una batalla que se presumía cruenta y desactivó el armamento que ya acumulaban sus seguidores. Hizo público su malestar, pero evitó emprender acciones que pudieran perjudicarle tanto a él como al partido

El concejal Enrique Montalvá fue el único de los referentes alzireños del PP que se negó aceptar la tregua. Había llegado muy lejos en sus descalificaciones contra la dirección regional y decidió dar un portazo tras proclamar a través de su perfil en las redes sociales: «Roma no paga a traidores». Se marchó con el escaño al Grupo Mixto, aunque recapacitó después para devolver el acta de concejal y anunciar su ingreso en Vox sin ser consciente de que en la formación de extrema derecha el enfrentamiento bullía a la misma intensidad que en la caldera del PP de la que salía escaldado.

Nadie se libra

Mientras, en las antípodas ideológicas de la derecha, la renuncia de Diego Gómez a repetir como candidato desató otro temblor de enorme profundidad en Compromís. Nadie fue capaz de convencer al actual alcalde de Alzira para que continuara y la elección de su sustituto afloró mucho desasosiego interno. Las dudas de que la designación como candidato de Alfons Domínguez, procedente de Els Verds-Equo, alcanzara el porcentaje mínimo exigido por los estatutos obligaron a impulsar un proceso de primarias que todavía evidenció más las dudas y el resquemor que brotaba en la coalición, sobre todo a la hora de escoger la lista de concejales.

Vox ha sido la última fuerza política en desencadenar otra guerra fratricida. El nuevo presidente provincial, Ignacio Gil Lázaro, ha impuesto la continuidad de Ricardo Belda como candidato cuando Bernardo Costera ya contaba con la autorización del partido para encabezar una lista electoral que ya estaba cerrada desde hacía semanas con Enrique Montalvá como número dos. Belda, que ya había asumido su derrota, improvisa ahora la suya.

Y Ciudadanos está a un solo paso de desaparecer en Alzira. La concejala Clara Aledón dinamitó el partido a principios de octubre al darse de baja e irse al grupo mixto con la esperanza de que alguien le tirara el anzuelo. Hasta ahora no ha ocurrido. Y el otro concejal, Miguel Vidal, medita estos días qué oferta acepta: la del PP o la de IPA. Seguir en Cs sería muy improbable. La política se ha vuelto muy volátil en Alzira.

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