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Oliva renueva los paneles informativos y decorativos de la calle Palau

Están ilustrados con imágenes del fotógrafo danés Egil Fischer que entre los años 1917 y 1920 documentó ampliamente el Palau dels Centelles

Uno de los paneles.

Uno de los paneles. / Levante-EMV

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La Concejalía de Museos y Patrimonio Arquitectónico y Artístico de Oliva ha renovado los paneles de la calle Palau, donde antiguamente estaba ubicado el Palau dels Centelles i Riusech, condes de Oliva, durante los siglos XV y XVI.

Estos paneles informativos y decorativos están ilustrados con imágenes del fotógrafo danés Egil Fischer, quien alrededor de los años 1917-1920, documentó ampliamente el palacio, capturando su estado en una época en la que ya sufría deterioro. Conjuntamente con las fotografías de Fischer, los paneles cuentan con diferentes imágenes que permiten ver el aspecto original del palacio durante sus años de esplendor.

Además, los paneles también cumplen una función de protección y conservación de las viviendas, algunas de las cuales han sido ya adquiridas por el ayuntamiento para su restauración.

El Palau dels Centelles fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1920. El edificio era un gran exponente del estilo gótico-renacentista de la primera mitad del siglo XV. En la actualidad, la mayoría de sus restos se encuentran ocultos en el interior de las casas de las calles Palau, de la Comare, les Torres, de l’Aula y Duc d’Osuna.

Mandado construir por Francesc Gilabert de Centelles a principios del siglo XVI, por entronques matrimoniales acabó pasando a los Borja, luego vinculados a la casa ducal de Osuna, si bien los duques nunca lo habitaron de forma permanente por lo que se fue deteriorando progresivamente. De este modo, ya estaba en mal estado cuando en 1871 fue vendido a particulares, que lo compartimentaron, abriendo una calle en medio del patio, con viviendas para familias humildes.

Posteriormente, según los datos recabados por los estudiosos, comenzó el expolio de los materiales más suntuosos, que se fueron arrancando y vendiendo. En 1917, se interesó por él, cuando ya estaba muy devastado, el anticuario y erudito danés Egil Fischer, quien fue adquiriendo partes del inmueble con objeto de desmontarlo y, auxiliado por el arquitecto Vilhelm Lamitzen, trasladar los restos a Dinamarca, donde proyectaba su reconstrucción en una casa de su propiedad.

Así, sacó varios relieves escultóricos, columnas, rejas y partes del friso de la Sala de Armas, algunas de las cuales se encuentran en el Museo de Artes Decorativas de Copenhague y otras en la Hispanic Society de Nueva York, tras su compra en subasta en Londres en 1980.

Merino de Cáceres y Martínez Ruiz añaden que en 1920, cuando la mayor parte del daño estaba hecho, el Gobierno español puso "freno" a este traslado y el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional. Pero los restos que se mantuvieron en Oliva sufrieron graves tormentas en 1932 que derrumbaron más techos y muros, a lo que hay que sumar las consecuencias de la Guerra Civil, que terminaron por destrozar la carpintería, hasta que se produjo su derribo en la década de los 50.

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