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"Hoy por hoy el agricultor resiste por tradición y cultura"

"Hoy por hoy el agricultor resiste por tradición y cultura"

"Hoy por hoy el agricultor resiste por tradición y cultura"

Aquí planta usted cebollas, chufa, patatas... ¿Algo de todo eso es rentable?

Hoy en día no, y la chufa que es lo único rentable, no están apretando y los precios no acaban de dispararse. La chufa es algo que aún se puede hacer, pero las demás este año no han cubierto los costes de producción. La cebolla cuesta producir 15 céntimos y se ha vendido a 5 o 7, y la patata unos 12 y se ha vendido a entre 8 y 10 céntimos.

¿Y si no da dinero, qué hace sobrevivir a la huerta?

Hoy en día el llaurador resiste por la tradición y la cultura, por el mismo hecho de haber nacido aquí. No sabríamos vivir sin ella. Mi abuelo y mi padre han sido agricultores, yo lo he mamado. Mi padre me llevaba al campo cuando salía del colegio, iba los sábados y domingos por la mañana. La tierra se me ha ido metiendo en la sangre.

Usted tiene 50 años y ha sido agricultor «toda la vida» ¿Cómo ha cambiado esto es ese tiempo?

Ha cambiado mucho, la presión urbanística se ha comido media huerta y los precios hace 20 años todavía eran rentables. Hoy los costes de producción se han disparado, también las tarifas eléctricas, el coste del riego... Pero vas a un supermercado y los precios son caros, y la diferencias entre el precio de origen y el del consumidor no sé quién se la queda... Bueno, sí que lo sé, pero no somos nosotros.

¿Contra todo eso el pequeño agricultor puede competir?

No podemos competir porque no nos acompañan las administraciones. Ahora se han aprobado unas ayudas para la sequía que son mínimas y veremos cuando nos las dan. No nos dan las ayudas que nos prometen.

Hemos tenido hace poco una campaña electoral europea, en la que se suele hablar bastante de agricultura. ¿Usted aún se cree a los políticos?

Son todo mentiras, porque después se van todos a Madrid y nadie se acuerda de nosotros, ya sean políticos autonómicos, nacionales o europeos. La Comunitat Valenciana debería ser suficiente para crear su propia normativa para mantener la huerta.

¿Es diferente un agricultor de izquierdas que uno de derechas?

Supongo que da igual, en la agricultura no nos metemos demasiado en esas cosas. Ante la Administración, cuando toca ser de derechas o de izquierdas estamos con unos u otros porque las ayudas nos las tenemos que ganar igual.

Pero la Unió está en el bando «progresista», ¿no?

Siempre defenderemos una huerta libre, sostenible... Aquí hay quién se dedica a la agricultura ecológica, otros a la tradicional, tenemos mercados de proximidad en el Puig y Pinedo, se ha abierto un mercado ecológico en Godella, se alquilan partidas... No es una solución pero es una vía. La solución a gran escala es complicada si no nos ayudan. La solución sería que el precio al que vendemos y el que paga el consumidor salieran los costos de producción.

¿Existe el riesgo de que la huerta de Valencia deje de ser rentable y que se quede únicamente como una especie de museo?

Pienso que sí, que se puede quedar como un museo, pero ni siquiera tendríamos la suerte de que nos ayudaran para ser como figuritas de un belén. Tampoco me gustaría, porque la huerta tiene que vivir por ella sola, aunque también nos hagan falta ayudas. Cuando se diseño el Plan de la Huerta (PATH) ya dijimos que la huerta no era un museo para que vinieran los turistas. Es bueno darla a conocer, pero lo que hay que hacer es ayudarla a que sea rentable.

¿Sus hijos también se dedican al campo?

El pequeño sí pero el mayor no, ha preferido estudiar una carrera.

Así que, en teoría, el mayor tiene más futuro...

Como futuro el otro también lo tiene mal. Es maestro y logopeda y se tiene que ir a Alemania a trabajar. El otro desde pequeño ha querido dedicarse al campo. A uno le he podido pagar una carrera y al otro le estoy enseñando lo que me enseñaron a mí.

¿Ahora mismo, con lo que me decía de la rentabilidad, podría también pagarle una carrera?

Ahora mismo no. Cuesta mucho sacar rentabilidad de esto.

¿La decadencia de la huerta es la decadencia del paisaje valenciano?

Los mismos labradores le decían a sus hijos que ganarían más en otro oficio. Aquí lo bueno es que aún hay labradores jóvenes, pero cuando sales de la comarca han desaparecido prácticamente y los ayuntamientos tienen hasta problemas porque no saben qué hacer con tanto campo perdido.

¿Piensa que, pese a todos los pesares, hay futuro en la huerta?

Sí. La huerta es un espacio maravilloso, con buen clima y buena tierra, pero entre todos tenemos que hacer posible que este espacio agrario sea rentable. Hemos de ordenar correctamente nuestro territorio, hay espacio para todo pero con «trellat». Cuando la gente de fuera viene a la huerta se queda sin palabras y nos insta a que continuemos defendiéndola pero para eso tenemos que conseguir que nuestro trabajo tenga su fruto, que los labradores puedan vivir dignamente.

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