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Veinticinco años de la protección del Palauet de Nolla en Meliana

Esta semana les recordamos el largo proceso iniciado en los años 80 para conseguir que se iniciase la recuperación del Palauet de Nolla, con motivo del 25 aniversario de su catalogación por parte del Ayuntamiento de Meliana junto con la antigua fábrica y el segundo centenario del nacimiento de su promotor Miguel Nolla Bruixet.

Veinticinco años de la protección  del Palauet de Nolla en Meliana

Veinticinco años de la protección del Palauet de Nolla en Meliana

La antigua fábrica y la residencia de recreo de los Nolla, que se encuentran en la partida del Barranquet en la huerta de Meliana, fueron levantadas dentro de un mismo recinto, entre 1860 y 1864 aproximadamente, por el industrial Miguel Nolla Bruixet (1815-1879). Éste es uno de los conjuntos originarios del siglo XIX más emblemáticos de la comarca por diversos motivos. En primer lugar, por ser uno de los complejos industriales más antiguos construidos en l'Horta; segundo, por haber constituido la primera fábrica de mosaico de gres en nuestro país, técnica importada en exclusiva por Nolla de Inglaterra; y por último, porque esta residencia de recreo se encuentra revestida con composiciones de esta marca de gran calidad, ya que era empleada también como edificio-exposición. A este hecho se suma el valor arquitectónico de estas construcciones, que además cuentan con un pasado de esplendor que incluye hechos históricos tan relevantes como la visita de destacadas personalidades de la época como los monarcas Amadeo I de Saboya en 1871 o el rey Alfonso XII en 1877. Todo ello gracias a la calidad, estética y durabilidad del producto que era exportado a todo el mundo y que fue premiado en diversas exposiciones del momento.

Este año se cumple el 25 aniversario de la catalogación definitiva de este conjunto, con la aprobación por parte de la Comisión Territorial de Urbanismo del Plan General de Ordenación Urbana de Meliana, y por ello es oportuno reflexionar sobre su estado de conservación. En lo referente a la antigua fábrica, que actualmente ocupa la empresa Schneider Electric España, S.A., a lo largo de sus más de 150 años ha mantenido su actividad a través de diferentes sociedades, que la han ido adaptando a modificaciones y ampliaciones importantes derivadas de su uso, a pesar de su valor patrimonial, que causan gran impacto en su entorno de huerta. Respecto al Palauet de Nolla, un cuarto de siglo después de su protección, todavía queda patente el deterioro y abandono que sufrió décadas atrás. Aunque en los últimos cinco años, tal como ha publicado Levante-EMV, se ha iniciado el camino hacía su recuperación, con la redacción de un exhaustivo estudio previo de restauración a cargo de un equipo pluridisciplinar. Éste gracias a su profundidad fue galardonado en 2012 con el Premio Europa Nostra, Premios de la Unión Europea de Patrimonio Cultural, en la categoría de investigación. El equipo, coordinado por el arquitecto Xavier Laumain, estuvo integrado, entre otros, por la también arquitecta Ángela López Sabater; el doctor y catedrático de historia del arte, respectivamente, Albert Ferrer Orts y Daniel Benito Goerlich; los arqueólogos de Cavea Patrimonio Cultural Rafael Rubio Galán y Bruno Rives Calbet; y el director del Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias «González Martí», Jaume Coll Conesa.

Este estudio previo, a modo de plan director, ha hecho posible la ejecución de pequeñas intervenciones de reparación y conservación por fases dirigidas también por el arquitecto Xavier Laumain junto con Ángela López Sabater de Arae, Patrimonio y Restauración. Estos dos técnicos han puesto de actualidad este material de gres, desde que recibieron este encargo por parte del Ayuntamiento de Meliana en 2010, tanto en ámbitos científicos con la publicación de numerosas ponencias en congresos a nivel estatal, como divulgativos a través de exposiciones, talleres didácticos o su participación en proyectos como el de la Falla de Nou Campanar de este año que está dedicado precisamente al mosaico de Nolla. Además, ambos forman parte del comité científico y están entre los organizadores del «I Congreso Nacional sobre la cerámica Nolla» que se celebrará en Meliana el próximo mes de abril. Aunque en estos años también se han realizado otras aportaciones a tener en cuenta sobre este material como es el caso de Ana Mª Reig Ferrer, con un artículo en 2010 en la revista Archivo de Arte Valenciano o la reciente exposición temporal comisariada por la doctora Pilar Espona Andreu, fundadora de la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias «González Martí», que ha tenido lugar en los últimos meses en el mismo.

Un largo camino

Sin embargo, el Premio Europa Nostra concedido a este estudio previo hace tres años es la culminación de un largo proceso iniciado en los 80, al que han contribuido diferentes investigadores sobre patrimonio arquitectónico de la comarca. Todo comenzó cuando en 1986, el edificio quedó incluido, junto con la antigua fábrica, en el «Catàleg del Patrimoni Arquitectònic de Meliana» elaborado entonces por destacados expertos como los arquitectos Carmen Jordá y Miguel del Rey o la historiadora del arte Trinidad Simó. En ese mismo año, el pleno del Ayuntamiento de Meliana aceptó en sesión plenaria la cesión del Palauet Nolla por parte de Merlin Gerin Gardy S.A., firma que ocupaba en ese momento las instalaciones de la antigua fábrica, con la condición de ser destinado a equipamiento de uso público para los fines culturales que el municipio decidiera. Sendos bienes fueron incluidos en el catálogo del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Meliana de 1989, con nivel de protección 2, el cual quedó aprobado de forma definitiva por la Comisión Territorial de Urbanismo un año más tarde.

Para gestionar la adecuada conservación de los inmuebles incluidos en el mencionado catálogo, la corporación municipal contempló en este PGOU la creación de una comisión de patrimonio, que quedó constituida por acuerdo plenario en noviembre de 1991. Ésta estaba formada por el historiador del arte Albert Ferrer Orts, el arquitecto técnico Juan José Esteve Marco, el licenciado en Bellas Artes Francesc Marí Mulero y la licenciada en historia Mª Amparo Navarro Santaclara. Entre sus cometidos estuvo la realización de un estudio sobre la antigua residencia de los Nolla en Meliana, debido a su estado de deterioro en vista a su futura restauración, que puso de manifiesto la necesidad de «una rápida y cuidadosa restauración del monumento». Un extracto del mismo fue publicado en las «Actas del IX Congreso de Conservación y Restauración de Bienes Culturales» del ICOM celebrado en Sevilla en 1992, que además fue reeditado en el número 3 de «La Roda del Temps» en julio de 1995. Durante la fase de documentación del informe, Ferrer Orts contactó a principios de los 90 con la última propietaria que vivió en el edificio, Yvonne Volozan, que entonces residía en Perpiñán (Francia) y consiguió que le cediera las fotografías antiguas del conjunto realizadas muchas de ellas, según su testimonio, en 1919. Éstas fueron depositadas en el consistorio y han sido recogidas en diferentes artículos y publicaciones sobre el conjunto desde entonces.

La incertidumbre en el proceso hacia la recuperación de la antigua villa mostrada por parte del ayuntamiento llevó a Albert Ferrer Orts a incluir el edificio en una comunicación de les «Primeres Jornades d'Història d'Alboraia» celebradas en abril de 1995, en las que reflexionaba sobre el deficiente estado de conservación de una parte del patrimonio local. Además, en julio de ese mismo año, en el número 3 de «La Roda del Temps» dedicado al modernismo en l'Horta Nord, se publicó también un riguroso artículo sobre la historia del conjunto realizado por parte del actual cronista oficial de Meliana, el historiador Francesc A. Cardells Martí.

De hecho, en 1994 se planteó la posibilidad por parte del consistorio de recibir una subvención del INEM para ejecutar, a través de una escuela taller para jóvenes, el proyecto de restauración del monumento que al parecer se encontraba en curso. A pesar de que esta solución no era quizás la más óptima para la recuperación de un bien tan destacado, con oficios que requieren para su restauración de una alta especialización, la Comisión de Patrimonio municipal, debido al interés de sus miembros en que se recuperase el inmueble por su deterioro, informó favorablemente a la misma. Esta escuela se inició en enero de 1996, bajo la dirección del historiador Antonio Moriel, con tres talleres diferentes dedicados a la recuperación de sus mosaicos, sus carpinterías y su ebanistería. Aunque a causa de discrepancias entre los grupos políticos que formaban la corporación municipal fue finalmente clausurada en junio de ese mismo año. Esto dejó a la construcción de nuevo en estado de abandono y sin una solución para su recuperación durante más de una década, tiempo durante el que sufrió okupaciones, actos vandálicos y expolios.

En consecuencia, el historiador del arte de Meliana Albert Ferrer Orts, inició una andadura en solitario, al margen de la Comisión de Patrimonio de la que dejó de formar parte en 1998, reivindicando la necesidad de la declaración de la antigua residencia de recreo de los Nolla como Bien de Interés Cultural (BIC), así como su restauración. Esto le llevó a solicitar con un documentado informe a la Dirección General de Patrimonio, la incoación del expediente para su protección como BIC en octubre de 1996, que podría abrir la puerta a cuantiosas ayudas para su restauración por parte de la administración. Sin embargo, esta petición fue denegada cuatro meses más tarde por el entonces arquitecto inspector de la provincia, José Manuel Despiau, a pesar de que Ferrer remarcó en su solicitud el peligro de desaparición del Palauet. Es por ello que algunos particulares y asociaciones culturales de la comarca volvieron a realizar la misma petición, aunque éstas iniciativas tampoco tuvieron éxito.

Por lo que en este contexto, Ferrer Orts publicó a lo largo de los años, diversos artículos de opinión tanto en el desaparecido periódico mensual «El Cresol» como en Levante-EMV, en los que denunció su estado de deterioro y abandono a pesar de su importancia, la necesidad de su restauración y habilitación por parte del consistorio y la negativa de la Conselleria de Cultura a su declaración como BIC. Actuaciones que también fueron reclamadas por el Centre d'Estudis de l'Horta Nord (2003) y por un estudio sobre el edificio presentado al Ayuntamiento de Meliana, realizado por la historiadora del arte Inmaculada Santaemilia (2002).

Pero finalmente, en 2010 el Ayuntamiento de Meliana decidió encargar a un equipo pluridisciplinar que realizase un plan director y de usos del Palauet de Nolla, que como hemos comentado al principio, fue galardonado con el prestigioso Premio Europa Nostra 2012 otorgado por la Unión Europea. No obstante, para poder materializar la restauración del inmueble, el consistorio tuvo que formalizar la cesión de la propiedad que había aceptado por acuerdo plenario en 1986, con la actual propietaria del complejo industrial Schneider Electric España, el cual fue firmado en marzo de 2011.

En definitiva, un largo camino recorrido hasta conseguir el inicio de la recuperación del bien, que ha sido posible gracias a la sensibilidad y esfuerzo colectivo de muchos profesionales que lograron con su labor, generalmente desinteresada, que uno de los monumentos más emblemáticos de la comarca no desapareciera.

A la búsqueda de un BIC

Actualmente, como figuraba en los planes del consistorio, se han iniciado los trámites para solicitar una vez más, la declaración del Palauet de Nolla como Bien de Interés Cultural. Para ello se han requerido informes a algunas instituciones consultivas en materia de patrimonio cultural por parte de la Generalitat Valenciana, que de momento ha dado lugar al pronunciamiento favorable de la Universitat de València, a instancias de su Departamento de Historia del Arte.

En lo referente a su conservación, se han llevado a cabo diferentes fases con actuaciones puntuales por parte del consistorio como la restauración de las terrazas de los porches, el desmontaje y reconstrucción del baño-exposición en la galería sur o la reposición de parte de la cubierta del edificio. Sin embargo, a día de hoy todavía se está lejos de su completa recuperación y puesta en valor ya que se requiere de un impulso económico mayor por parte de la administración para salvaguardar uno de los monumentos más emblemáticos de la comarca.

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