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Puçol-Serra

Las monjas han perdido dos tercios de la venta de hostias por la competencia china

Las religiosas critican la calidad de la oblea foránea: «Se deshacen y ni sabemos de qué están hechas»

Las monjas han perdido dos tercios de la venta de hostias por la competencia china

Las monjas han perdido dos tercios de la venta de hostias por la competencia china

Las carmelitas descalzas del convento de la Sagrada Familia de Puçol han perdido dos tercios de la producción de obleas para consagrar por culpa de la competencia foránea, no sólo china, sino también italiana o polaca. Además, y según alerta la madre superiora, Gema Juan, el caso de su fábrica de hostias no es el único de la provincia de Valencia: también las carmelitas de Serra han visto como su producción de obleas ha descendido de manera significativa.

El arzobispado, por su parte, señalaba ayer que poco puede hacer al respecto más allá de hacer público el requerimiento de las monjas de Puçol a las parroquias valencianas para que elijan el producto autóctono frente al foráneo «de peor calidad»: En abril de 2015 la revista Paraula publicó un artículo en el que las carmelitas contaban su difícil situación y pedían colaboración a las iglesias de la diócesis. Pero, tal como recordaban ayer las fuentes del arzobispado, son las propias parroquias o colegios religiosos los que adquieren las obleas para sus misas a través de tiendas de artículos religiosos o directamente a la propia fábrica. «El arzobispado no participa en este proceso de distribución y venta», subrayaron las fuentes.

Gema Juan relataba ayer que la publicación en Paraula el pasado año del llamamiento de las carmelitas a las parroquias valencianas tuvo una «buena respuesta» por parte de los curas valencianos, pero no ha sido suficiente para recuperar su anterior producción de entre 25.000 y 30.000 formas diarias. «Ahora producimos un tercio de lo que producíamos antes „explicaba ayer la madre superiora„. Ni trabajando gratis cubrimos costes».

Dos son los factores que más inciden en la bajada de ventas de estas productoras de obleas. Por una parte, que no han podido recuperar el mercado alicantino, al que abastecían hasta la llegada de la competencia externa, ya que el llamamiento que hicieron a través de la revista de la diócesis valenciana no llegó a la diócesis vecina. Por otra parte, que de los tres comercios de productos religiosos que venden hostias para consagrar, sólo uno sigue confiando en ellas.

El problema es el precio, porque la responsable del convento de Puçol asegura que en cuestión de calidad sus obleas son muy superiores a las foráneas. «Las otras no tienen consistencia, se desmigan enseguida», aseguraba ayer la religiosa. Una portavoz del convento de las carmelitas de Serra confirmaba ayer esta percepción: «Una vez me dieron una y ni siquiera la probé. Se deshace enseguida. No sé ni de qué están hechas».

La madre superiora de la Sagrada Familia de Puçol volvió a apelar ayer a «la conciencia de los que compartimos fe», para pedir a las parroquias valencianas que confíen en el producto nacional. La religiosa añadió que la supervivencia económica del convento aún no está en peligro ya que «si hiciéramos una llamada a los vecinos de Puçol, nos ayudarían de mil maneras porque nos quieren mucho». Pero añadió que las monjas no quieren recurrir a ese extremo «porque nuestro objetivo es ser autosuficientes y poder vivir de nuestro trabajo».

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