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El sindicato agrícola que transformó un pueblo

Rafelbunyol celebra el nacimiento en 1916 de la agrupación impulsada por el sacerdote Juan Fenollosa para que los vecinos que cultivaban las tierras del marques pasaran a ser sus propietarios

El sindicato agrícola que transformó un pueblo

El sindicato agrícola que transformó un pueblo

El 15 de mayo de 1891 el papa León XIII promulga la encíclica «Rerum novarum» («De las cosas nuevas» o «De los cambios políticos»), considerada como la primera encíclica social de la Iglesia católica ya que en ella el pontífice dejaba patente su apoyo al derecho laboral de «formar uniones o sindicatos», pero también se reafirmaba en su apoyo al derecho de la propiedad privada. Inspirado por esta carta abierta dirigida a todos los obispos y catedráticos con la que la Iglesia quería contrarrestar la influencia de los sindicatos de clase, en 1916 el sacerdote Juan Bautista Fenollosa Alcaina „nacido en Rafelbunyol pero que en ese momento era párroco de Albalat dels Sorells„ impulsó y constituyó el Sindicato Agrícola de Rafelbunyol, cuyo principal objetivo era adquirir las tierras del Marqués de Torralba para reparcelarlas entre sus arrendatarios que después de diez años de pagos fraccionados pasarían a ser propietarios.

La iniciativa del sacerdote revolucionó (aunque quizá no sea esta la palabra más adecuada para definir las intenciones de un «corporativista» como él) este municipio de l'Horta Nord. Entre 43 y 63 familias de agricultores de Rafelbunyol pasaron ser propietarias titulares y únicas de las tierras en las que trabajaban desde hace años. Y, además, esta nueva situación vino en paralelo a la introducción de nuevos cultivos y la diversificación de la producción agrícola, marcada por el paso de la Real Acequia de Moncada y la separación entre tierras de secano y de regadío.

Pero, además del «empoderamiento» de los antiguos arrendadores de la tierra y las ventajas que supuso para ellos la adquisición colectiva de materiales, semillas o abonos, la formación del Sindicato Agrícola de Rafelbunyol supuso también un impulso social para el pueblo, impulso que quedó representado en la sede del sindicato, situada en el actual Camí Fondo y que se inauguró en 1929 en una antigua casona también propiedad del marqués, que pasó a contar con salón sociales, almacén, escoleta y caja de crédito. En aquel momento, y según revela Samuel Garrido, profesor de Historia e Instituticiones Económicas de la Universidad Jaume I, el sindicato contaba con unos 400 socios.

El Sindicato Agrícola de Rafelbunyol desapareció antes de la Guerra Civil. Quizá incluso antes de que su fundador, Juan Bautista Fenollosa Alcaina, muriese fusilado durante la contienda. Pero su obra permaneció en las manos de los agricultores que trabajaron la tierra durante décadas, y en el edificio de su sede, que tras ser adquirido en 1955 por el ayuntamiento, ha sido sede de colectivos como la sociedad musical, ha acogido mítines políticos, cineforums o teatro amateur. Hoy, la antigua sede del sindicato, en cuya fachada aún aparece el año de su fundación y el lema «Religión, Patria, Agricultura» sigue siendo uno de los puntos clave de la sociedad de Rafelbunyol ya que acoge la Casa de la Cultura.

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