02 de agosto de 2018
02.08.2018
Maltrato animal

Denuncia la muerte de su dálmata envenenada por un insecticida en Alboraia

La dueña pide tanto al ayuntamiento como a Medio Ambiente que abra una investigación en el entorno del camping donde falleció la perra

01.08.2018 | 23:32

Carmen iba el 12 de junio paseando con su perra Pixie, una dálmata de 9 años de edad y 27 kilos de peso por el camino que une la avenida Mare Nostrum de la Patacona con la Ermita de Els Peixets en PortSaplaya. Al acercarse a la zona donde hay un camping la perra olió unas jardineras que hay próximas a la entrada y minutos después cayó fulminada en el suelo sin que su dueña pudiera hacer nada para salvarle la vida. Tampoco pudo reanimarle la ambulancia que se acercó hasta la zona llamada por una pareja de la Guardia Civil y que la llevó a la clínica veterinaria más cercana, que lo único que pudo hacer es certificar el fallecimiento del can.

La dueña de Pixie, muy afectada, decidió costear un análisis toxicológico que certificó que Pixie había muerto por una elevada dosis en sangre (48 mg/kg) de Imidacloprid, un potente y venenoso insecticida que produce un efecto inmediato y que al parecer estaba presente en las jardineras del entorno de dicho camping.

Con todos los datos acumulados y tras consultar a una abogada, la propietaria de la perra ha presentado una denuncia por registro de entrada tanto en el Ayuntamiento de Alboraia como en la Conselleria de Medio Ambiente, a la que ha tenido acceso este diario, y en el que pide que se abra una investigación donde se proceda a «la inspección, recogida de muestras y análisis químicos de toda la zona donde ocurrieron los hechos».

En la misma denuncia se exige que sean revisadas propiedades privadas colindantes y el espacio público donde se produjo el envenenamiento, además de tomar declaración «a la guardia civil, a la ambulancia y al personal del ayuntamiento porque acudieron al lugar de los hechos a socorrerme» con el fin de esclarecer lo ocurrido y reclamar a los culpables su responsabilidad civil.


«Sigue habiendo peligro»

La dueña de Pixie, quien sufrió una fuerte crisis nerviosa cuando ocurrieron los hechos, no solo quiere dar a conocer el caso para alertar a los otros dueños de canes que vayan por la zona sino también porque «un niño o una persona puede tocar la zona con ese insecticida, inhalarlo y provocarle graves consecuencias para su salud».

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