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Patrimonio

El antiguo molino arrocero de Benetússer está abandonado y al borde de la ruina

El consistorio ordena al administrador concursal del dueño que acometa obras para consolidar el edificio y limpiar el solar El complejo industrial está protegido y, en la última época, acogió las instalaciones de la fábrica chocolatera Meibel

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laura sena / T. Roselló benetússer

La población de Benetússer alberga otro de los graves ejemplos de las consecuencias que el auge urbanístico y el posterior crack han tenido sobre el patrimonio valenciano. El antiguo molino arrocero, que figura en el inventario de Bienes Inmuebles de Etnología de la Conselleria de Cultura, está al borde de la ruina por la falta de mantenimiento de sus propietarios, desde que el edificio ya no alberga la fábrica de chocolate Meibel, que fue la última actividad económica que tuvo.

El «Molí-Fàbrica Arrossera de Sant Josep», como se le conoce técnicamente, es un complejo industrial construido de 1921 con un edificio integrado por el propio molino de tres alturas y dos cuerpos de fachadas simétricas adosados, que conforman un patio «con cerramiento a la calle» con murete y verja de hierro entre pilares de ladrillos. Uno de los elementos más característicos y valiosos del molino es la chimenea de planta hexagonal. El panel cerámico de fachada principal y la chimenea están catalogados como Bien de Relevancia Local (BRL), como elemento etnológico con nivel de protección integral.

El Ayuntamiento de Benetússer intentó a finales del siglo pasado hacerse con la propiedad a través de un convenio urbanístico con los dueños, que llegó a firmarse. No obstante, fuentes municipales han indicado que no se completó la tramitación de aquel proyecto, en lo que se refería a las autorizaciones de la Conselleria de Cultura y la dirección general de Patrimonio, por lo que acabó caducando, al haber pasado diez años sin que se ejecutara.

Los edificios presentan actualmente grietas y desconchones mientras que la placeta que formaban los edificios es un solar lleno de maleza que provoca numerosas quejas de la ciudadanía por las plagas y el peligro de incendio que puede generar en verano.

En la actualidad, el antiguo complejo industrial y los terrenos del entorno son de un agente urbanizador que está en concurso de acreedores. De ahí que el Ayuntamiento de Benetússer haya tenido que dirigirse al propio administrador concursal para remitirle una orden de ejecución, después de emitir otras anteriores sin éxito.

En concreto, a mediados de agosto, salió del consistorio un escrito en el que se informaba al administrador concursal de que los técnicos municipales habían detectado, sin poder entrar en el interior, que «existe una edificación en la parcela en estado de abandono» y que la parte a la que se accede a través de la calle Constitución «presenta zonas con riesgo de desprendimiento del revestimiento y/o caída de cascotes». Además, la chimenea industrial situada en la parte posterior del solar, «que actualmente se encuentra exenta, tiene fisuras y grietas a lo largo de toda la zona de coronación, presentando riesgo de caída».

Sobre el solar, el informe señala que «se ha acumulado material de deshecho que, junto con la gran cantidad de maleza y vegetación que existe, producen una situación de insalubridad», al igual que la parte de la parcela que recayente a las calles Pintor Rivera, Jaime el conquistador y Pintor Sorolla, «también con gran vegetación y maleza, lo que genera un grave riesgo de incendio y facilita la propagación de roedores e insectos».

Otro de los aspectos que señala el informe es que «no parece existir una correcta evacuación de aguas de la parcela, pudiendo producirse estancamientos de la misma y generando un punto de insalubridad» además de que en el vallado, y en concreto en el muro que da a la calle Pintor Rivera, «existe un hueco al que se le ha añadido un trozo de valla mal ejecutado, que hace que se pueda acceder al inmueble, por lo que debería cerrarse».

Por todo ello, el consistorio insta a que se aporte un informe de evaluación del edificio en el plazo máximo de 15 días, así como que se acometan «las tareas precisas para garantizar la seguridad y la estabilidad de la edificación, así como la conservación de los elementos catalogados, previa solicitud de licencia de obras». La orden establece que las actuaciones deben iniciarse en el plazo de 1 mes. Respecto a la limpieza del solar y a la reparación del muro, el consistorio determina un plazo de 15 días, y da un plazo de dos meses para arreglar el problema de la canalización de agua.

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