La sala de ensayos de la Unió Musical acogió este año, de forma excepcional, la entrega del premio Amparo Alabau 2018, que otorga el colectivo Alaquàs Debat y que se ha entregado a la clown y dramaturga Patricia Pardo. El galardón fue el punto de partida para reflexionar y debatir sobre teatro y artes escénicas, de la mano del actor, maestro y profesor de teatro Xema Palanca. Durante el debate, expectadores, profesionales y alumnado coincidieron en reclamar una programación estable de teatro en Alaquàs aunque inicialmente sea modesta.

El acto comenzó con la interpretación de "La Malaguenya de Barxeta" a cargo de la UMA en el recibidor del recinto, cantada por su presidente, Lute Fernández, un guiño a uno de los últimos montajes de Patricia Pardo, "El Fandango de Marx", que culminaba con este tema.

Ya en el interior, las palabras de Elena Solís, de Alaquàs Debat, que se vieron interrumpidas por un personaje travestido (Adrián Cabezas, de Origami Teatre) que la increpaba desde lo alto de la sala. A partir de ahí, un grupo de clarinetes de la UMA interpretó el tema principal de la banda sonora de la película "El Golpe" de Scott Joplin, que dio entrada a varios payasos (el alumnado de la Escola Municipal de Teatre Juan Alabau). Estos personajes jugaron unos con otros y repartieron narices rojas entre el público, que formaba cerca de un centenar de personas. En toda la escenificación participaron, además de la escuela y Origami, la compañía local Dinamo Producció Teatral

Cabezas volvió a aparecer y hizo participar al público para decidir quién era finalmente la premiada. El galardón le fue entregado por su antecesor de 2017, el líder comarcal del cooperativismo Josep Maria Soriano. En su intervención, Patricia Pardo se reivindicó como miembro de una generación de alumnos y alumnas de la escuela pública, hijos de obreros, que fueron educados en valores progresistas, lo que les permite "afrontrar la vida con creatividad". Además, expresó el deseo de que en Alaquàs haya una programación estable de teatro "aunque sea modesta".

En la segunda parte de la velada, Eva Alabau de Alaquàs Debat, introdujo a Xema Palanca y desgranó su amplia trayectoria, especialmente como maestro en el colegio Mare de Déu de l'Olivar y en l'Escola Municipal de Teatre d'Aldaia, que dirigió 20 años y cuyo modelo inspiró la de Alaquàs. Tras plantear de forma satírica la necesidad de implantar el teatro obligatorio todos los días del año, basándose en un discurso de un autor berlinés de los años 30, Palanca criticó que se hubiera dilapidado el dinero en una Ciutat del Teatre de Sagunt mientras se cerraba el Circuit Valencià de Teatre, espectáculos con escenografía de Calatrava y caballos mientras los actores y actrices valencianos tenían que actuar en locales alternativos, o más recientemente que se haya llevado ante el juez a 'titellaires' o humoristas de la televisión.

Analizó que en la actualidad el teatro tiene tres vertientes, la pública (subvencionada por las administraciones), la comercial (que programan y promueven salas y negocios privados) y la popular (en el ámbito amateur). En ese sentido, consideró que Alaquàs cumple la primera y la tercera, al tener una escuela con una trayectoria importante, un certamen como Escenalaquàs y también grupos de aficionados. De ellos, nombró al Teatret con una dedicación casi centenaria y a las nuevas generaciones que "apuestan por la renovación escénica que pide la gente".

Pero valoró que "el teatro comercial no llega a Alaquàs porque no hay una programación estable en la que se dé un sentido a la selección de espectáculos y el público pueda disfrutarlo de una forma continuada". Además, lamentó que la iniciativa que singularizaba la escuela municipal cuando se inició, la de llevar el teatro a los colegios, desapareció con los recortes de la crisis.

Respecto al teatro en la Comunitat Valenciana, Palanca reflexionó sobre que no participa de la internacionalización porque ni vienen espectáculos internacionales a València ni la mayoría de montajes valencianos sale al exterior. "La internacionalización es importante porque nos permute mostrar lo que somos y nos ayuda a definir aquello que queremos ser", dijo.

Con todo, apostó por tener una visión optimista en el sector de cara al futuro porque el público de teatro ha crecido mucho, frente al "victimismo" que, en ocasiones, cala en la profesión, y recordó, realizando referencias a diversos autores, que el teatro es juego y que su aprendizaje no está en los libros sino en la práctica, en la que desempeñan un papel destacado las emociones, como en el resto de artes escénicas.

Un apasionado debate

En el turno de preguntas que moderó Rubén Molina de Alaquàs Debat, se planteó si Alaquàs debería optar por un modelo participativo para diseñar una programación estable de teatro, los beneficios del teatro en la salud y en la sociedad, la falta de apuesta institucional por un teatro estable, las necesidades de los grupos de teatro valencianos, el modelo que implantó Aldaia hace 30 años, la falta de infraestructuras para ensayos y representaciones o el freno que, en su día, por un decreto educativo, se dio al teatro en las escuelas como optativa. Además, se defendió la dignidad de la profesión y se puso en valor el potencial comarcal en teatro por la diversidad de oferta, para lo que Palanca apuntó que l'Horta Sud, en su conjunto, debería planificar y coordinar cómo se proyecta, "para que la gente sepa, por ejemplo, que en abril tiene la Mostra de Pallassos de Xirivella, en mayo tiene Art al Carrer de Mislata o en junio tiene Escenalaquàs en el Castell".