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Patrimonio

Alfara quiere salvar Sant Dídac

El ayuntamiento planea subastar una parcela de 800 metros para obtener fondos para rehabilitar el convento del siglo XVI

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Alfara quiere salvar Sant Dídac

El Ayuntamiento de Alfara del Patriarca está removiendo cielo y tierra para encontrar la financiación necesaria con la que poder acometer una profunda restauración, al menos en la parte principal, del convento de Sant Dídac, un edificio religioso del siglo XVI, catalogado como Bien de Relevancia Local. Lograr los fondos para sufragar la rehabilitación requiere de cierta ingeniería financiera y el consistorio socialista que capitanea Llorenç Rodado lo tiene todo diseñado. Ahora solo falta que el plan dé sus frutos y pueda iniciarse el proceso.

El convento de Sant Dídac, un edificio compuesto por claustro, iglesia y varias dependencias propias para la vida de los franciscanos, pasó a manos laícas hace ya décadas. Concretamente a la empresa El Globo, fabricante de fósforos, y que con posterioridad acaría siendo absorbida por Fosforera Española. Durante todos aquellos años, el convento se convirtió en el almacén de la mercantil. También algunos trabajadores lo utilizaron como vivienda.

En 2005, la fosforera cerró sus puertas, pero mantenía la propiedad del conventó. Un par de años después, en plena era del boom del ladrillo, Alfara aprobó el conocido PAI de San Diego, en una gran pastilla de 33.600 metros cuadrados, entre los que se encuentra el convento. La actuación contemplaba 250 pisos, con un porcentaje de protección oficial. El acuerdo incluía que la urbanizadora cedía al consistorio 5.000 metros de zonas verdes y equipamientos. Fue en ese instante cuando Sant Dídac se convirtió en propiedad municipal.

Tapiado de accesos en 2012

Desde entonces, los equipos de gobierno que han dirigido el ayuntamiento han puestos sus ojos en el antiguo convento, pero hasta el momento la actuación sobre el edifico ha sido mínima. En 2012, el consistorio tapió todos los accesos al interior para evitar la entrada de los amigos de lo ajeno y lo deterioraran más de lo que está. Por aquella época, el alcalde Adrián Carsí encargó un estudio para determinar el coste de una actuación integral de Sant Dídac. La cifra producía escalofríos entonces y ahora: por encima de los seis millones de euros. Actualmente el edificio no tiene suelo, los techos son de uralita y su interior todavía muestra el uso que le dió la fosforera como almacén: vigas de hierro entre los arcos de la planta principal de la iglesia, tabiques que cubren las paredes originales o maquinaria pesada.

Llorenç Rodado, actual alcalde socialista, y su equipo se han marcado para esta legislatura sentar los cimientos para poder actuar sobre el convento. Para ello, necesitan fondos. Y están trabajando para encontrarlos.

Traslado de edificabilidad terciaria

Según explica, la estrategia pasa por subastar una parcela municipal de 800 metros de uso terciario, situada muy cerca de Sant Dídac. «Creemos que podríamos sacar entre 500 y 550.000 euros por ella», avanza el dirigente. Pero, además, la operación lleva una ventaja añadida. En la pasada legislatura, el pleno municipal aprobó que el comprador pueda trasladar esa edificabilidad terciaria a otra zona del Alfara que le convenga. «Si un empresario posee un suelo terciario y compra esta parcela puede sumar esa edificabilidad junto a su negocio y tener uno mayor», explica. Por el momento, la conselleria de Territorio tiene sobre la mesa esta posibilidad y se está a la espera de que dé luz verde para poner la parcela a subasta.

La otra puerta a la que ha llamado el consistorio para rascar euros, es a la del ministerio de Cultura. «Presentamos el proyecto para optar a los fondos que concede dentro del 1,5% que destina de los presupuestos generales del Estado a actuaciones de este tipo», revela Rodado. Para ello entregaron un exhaustivo dossier con el proyecto de rehabilitación que ejecutarían sobre Sant Dídac. «Creemos que sin ambas opciones resultan, tendremos una cantidad considerable para actuar sobre la planta de la iglesia y convertirla en un recinto cultural para toda la comarca. Sería un marco perfecto para actuaciones musicales y culturales», asegura el alcalde.

Propuestas frustradas

Y es que desde que Sant Dídac pasara a manos municipales, no solo se ha planteado actuar con dinero propio. El ayuntamiento propuso al CEU que lo convirtiera en un edificio suyo. También se le plantó a la Generalitat que lo transformará en la sede de alguna de sus instuciones. Incluso cederlo a 50 años a un inversor privado para que montara lo que quisiera. Nada fructificó y el convento se degrada a pasado agigantados. «Solo en la legislatura de 2011, se consiguió una subvención de la Generalitat de 12.000 euros, que sirvió para sanear y consolidar el remate del campanario. Desde entonces, nada más», lamenta Rodado. El alcalde se muestra esperanzado ante la posibilidad de recuperar un emblema de Alfara: «Debemos meterle mano ya y rehabilitar una cosa que es de todos. Si no lo hacemos, se caerá», advierte.

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