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Sin hogar

"Mi bebé y yo nos quedamos en la calle"

Desahucian a una víctima de violencia machista al no pagar su expareja

Sandra, ayer a las puertas del Ayuntamiento de Tavernes.

Sandra, ayer a las puertas del Ayuntamiento de Tavernes. l-emv

Víctima de violencia machista y madre de una niña de año y medio, pero se ha quedado sin casa tras ser desahuciada. Es la triste historia de Sandra, de 41 años, y vecina de Tavernes Blanques. Ayer por la mañana, la comisión judicial, acompañada por agentes de la Guardia Civil, se presentó en su vivienda de la avenida Ausiàs March para desalojarla. «Solo he podido sacar la ropa», confesaba con la voz temblorosa a este diario.

El desahucio era el epílogo de un calvario que empezó hace muchos meses, cuando convivía con su entonces pareja. El pasado mes de febrero, el juez imponía al hombre medidas cautelares para que abandonara el inmueble después de que esta le denunciaria por violencia de género. Por ello, tiene una paga de 426 euros al mes. Ambos residían en la citada vivienda en régimen de alquiler, cuyos gastos sufragaba el varón. Con su marcha, nadie hizo frente a las mensualidades y la inmobiliaria inició el proceso para el desalojo por impago.

Hace un par de meses, Sandra recibió un mensaje con la captura de la citación de su pareja para el juicio por los impagos del alquiler. Fue entonces cuando acudió al Ayuntamiento de Tavernes para pedir ayuda. «En los servicios sociales me dijeron que remitirían un documento al juzgado para explicar mi caso», relata.

Pero ayer al medio día estaba en la calle, sin casa y frente al consistorio pidiendo auxilio. «Me han explicado que el juzgado me debería haber remitido una citación para aportar documentación y que yo no lo he hecho y por eso me han desahuciado», indica. «Si yo miro el correo todos los días para estar pendiente de avisos por mi situación, cómo no voy a ver una citación del juzgado y no voy a hacer caso», critica.

Además, recuerda que cuando recibió el aviso del juicio de su expareja por los impagos trató de negociar con la inmobiliaria. «Me dijeron que había una deuda y que no querían saber nada, solo que nos fuéramos a la calle», afirma. Pese a todo, ayer pidió una solución al ayuntamiento. «No sé que voy a hacer, ni siquiera lo he digerido. Lo único que sé es que mi bebé y yo nos quedamos en la calle», sentencia, sin aguantar las lágrimas.

Susi, hermana de Sandra y que ayer estuvo a su lado en todo momento, al igual que una psicologa de la Asociación Alanna que calificó su caso como «urgente», acogerá Sandra y su pequeña en su casa hasta encontrar una solución de habitabilidad.

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