El Arzobispado de València se ha visto obligado a intervenir en el fuerte conflicto interno surgido en el seno de la hermandad de «Les Set Paraules i el Crist del Perdó», de Torrent, que ha acabado con la suspensión de procesionar en las celebraciones de la Semana Santa, al menos de 2020. Además se ha instaurado la figura de un comisario para pacificar la situación y esclarecer las razones del enconamiento entre dos facciones.

La decisión tomada por el Arzobispado responde a un conflicto que se remonta al pasado año. Un grupo de hermanos de la cofradía empezó a expresar sus críticas por la gestión desempeñada por el presidente Joan Payà. Los opositores a su labor pedían poder revisar las cuentas de la hermandad de los últimos años. No pudieron verlas. Por este motivo, buscaron amparo en el sacerdote de San Luis Bertrán, parroquia a la que pertenece «Les Set Paraules». Tampoco quedaron satisfechos.

Ante la falta de la información que reclamaban, decidieron acudir a una estancia superior: el vicario, un delegado del obispo en el municipio, con plenas competencias eclesiásticas. Tras explicarle la situación, el vicario tomó la primera decisión de calado. Su intervención obligó al presidente a dimitir y a convocar una asamblea para elegir nueva directiva.

Pero lejos de solucionarse, el conflicto se enconó aún más. Payà ganó la votación, que acabó impugnada por el sector crítico por supuestas irregularidades. Se celebró una nueva asamblea en la que volvió a ganar el actual presidente. Pero la oposición a la junta directiva no aceptó la victoria y remitió una carta al Arzobispado de València, en la que revelaba el conflicto, detallando todos los motivos por los que se había llegado a tal división.

La respuesta del arzobispado fue contundente: disolver la junta directiva y paralizar la actividad de la hermandad durante un período máximo de tres años. Durante este plazo de suspensión, un comisario -figura que contemplan los estatutos- se encargará de esclarecer por qué se ha llegado a esta situación y tratará de pacificar a ambas partes.

Yago: «Este año no saldrán»

Y la persona elegida para tal cometido es José Vicente Yago, presidente de la Junta Central de Hermandades de la Semana Santa de Torrent. «El Arzobispado ha creído conveniente intervenir en este conflicto», indica. La consecuencia inmediata es que «este año no saldrán en las procesiones», afirma Yago, una medida que «puede alargarse hasta tres años hasta que se corrija el conflicto interno, se normalice la situación y no haya los grupos que se han creado dentro de la cofradía a raíz del problema». Pero el comisario no estará solo. «He pedido voluntarios de la hermandad y se han apuntado 24, para tratar de identificar dónde están los errores y los motivos de la división interna, con el objetivo de solucionarlo y que la hermandad vuelva a ser todo un conjunto», anuncia.

¿Pero, porqué se ha llegado hasta esta situación? Yago reconoce que «se han formado dos bandos, más allá de cuestiones económicas o de gestión, casi por una cuestión de intereses, y eso hay que corregirlo sentándose y diciendo: señores esto es una hermandad de Semana Santa y tenemos que ir todos a una y no puede haber esta división interna».

Por ello, el comisario reitera que ahora, con estas 24 personas, deberán analizar «dónde están los fallos, si tienen un reglamento interno ver dónde están las equivocaciones, ya que, si el reglamento dice que la votación es A, por qué ahora se hace de manera B... En definitiva, es un trabajo en equipo para conseguir que la hermandad vuelva a estar unidad», señala.

El presidente de la JCH admite que el proceso será largo y que no hay fecha para que la hermandad vuelva a procesionar. «En 2020 ya es seguro que no saldrán, y en 2021, dependerá de si veo que se ha hecho el trabajo y está todo solucionado, pero no hay una fecha concreta para su vuelta en estos tres próximos años», avanza.

Por su parte, fuentes oficiales del Arzobispado indican que «antes las desavenencias internas, se ha buscado a una persona de consenso para solucionarlas», aunque no es voluntad de la Iglesia que no puedan procesionar.