14 de junio de 2020
14.06.2020
Levante-emv
Políticas municipales de impulso económico por la covid-19

"Lo primero que hizo la gente fue mirar a su ayuntamiento"

La Administración local ha sido la primera línea, junto al tejido asociativo, para responder a los problemas generados por el virus - Los consistorios de l'Horta han articulado medidas que tienen como objetivo que rebrote el empleo y se recupere el comercio local

14.06.2020 | 04:15
"Lo primero que hizo la gente fue mirar a su ayuntamiento"

El pasado 14 de marzo el Gobierno decretaba el Estado de Alarma que obligaba a millones de personas en toda España a un estricto confinamiento en sus hogares con tal de frenar la propagación del coronavirus. Miles de empresas se vieron obligadas a bajar sus persianas, y sus trabajadores se vieron abocados a distintos ERTE, con lo que sus ingresos se verían afectados. Es más, los retrasos en los pagos de las prestaciones agravaron su situación. Los colectivos que ya se encontraban en condiciones de riesgo social antes del estallido de la emergencia sanitaria, se veían ahora en una coyuntura todavía más complicada.

Los ayuntamientos se han convertido en el primer frente de la Administración para la contención de la crisis económica que ha provocado la pandemia de la Covid-19. Han sido los primeros en poder atender a su ciudadanía y comercios con diferentes medidas ante las nuevas dificultades generadas por el virus. Ahora, con el avance de la desescalada, las miradas siguen puestas en ellos ya que, con casi toda probabilidad, sus ayudas para la reconstrucción económica serán las primeras en llegar a la calle.

Bajo este contexto, y enmarcado en las distintas acciones programadas por Levante-EMV por el 25 aniversario de su edición de L'Horta –patrocinadas por Caixa Popular, Global Omnium y la Entidad Metropolitana para el Tratamiento de Residuos (Emtre)–, este diario celebró el pasado jueves un encuentro digital en el que se pusieron en común las distintas políticas municipales de impulso económico que han llevado a cabo algunos ayuntamientos de la comarca, así como las empresas que allí operan y su tejido asociativo. La cita, que tuvo lugar por videoconferencia para cumplir con las recomendaciones sanitarias para evitar la propagación de la Covid-19, contó con la presencia de Ángel Lorente, concejal de Comercio y Empresa de Quart de Poblet; Andrés Campos, concejal de Hacienda de Torrent; Luisa Salvador, alcaldesa del Puig de Santa Maria; Julio Huerta, coordinador de la Fundació Horta Sud; y José Miguel Gandía, director de Operaciones en l'Horta de Global Omnium. El acto fue moderado por la delegada de la edición de L'Horta de Levante-EMV, Laura Sena.

«Cuando llegó todo esto lo primero que hacía la gente era mirar a su ayuntamiento», revela Luisa Salvador, alcaldesa del Puig. «Ha habido que ir al rescate de muchas situaciones. Aquí los partidos de la oposición siempre nos han dado su apoyo. Hemos hecho un grupo entre todos los portavoces para hacer un documento para recuperar cuanto antes la economía del pueblo», explica Salvador, que asegura que realizarán una modificación presupuestaria de entre 200.000 y 250.000 euros para habilitar un primer paquete de medidas para paliar los efectos del coronavirus.

La dimensión de las ayudas es todavía mayor en municipios con mucha más población, como son los casos de Torrent o Quart de Poblet. «En Torrent hemos diseñado un plan estratégico de cara al 2020 con nueve ejes principales de actuación y con 96 medidas para toda la ciudad, desde el comercio minorista hasta las actividades deportivas o culturales o el movimiento asociativo», señala Andrés Campos, edil de Hacienda. «En una fase cero, hemos destinado 1.150.000 euros a ayudas directas a las actividades cerradas por el Estado de Alarma. El plan de acción municipal ahora ya cuenta con 5 millones de euros de actuación», concreta.«Lo que es evidente es que la economía local se está viendo muy afectada. Las Administraciones vamos a tener una merma económica, al mismo tiempo que deberemos destinar más recursos», confiesa.
«En Quart hemos mantenido una dinámica similar a la que han tenido que llevar el resto de administraciones. En un primer momento había que estar con los comerciantes y la ciudadanía para explicar lo que estaba ocurriendo. Había que dar apoyo para tramitar las ayudas», sostiene Ángel Lorente, concejal de Comercio y Empresa. «Hemos habilitado 1,5 millones para la recuperación económica y social. Hay dos líneas que son más importantes. Por un lado, las ayudas directas para hacer frente a lo inmediato como eran alquileres, agua, luz, teléfono... y, por otro lado, el fomento del consumo en el comercio local. Ahora habrá una tercera línea que supondrá fomentar el empleo con líneas estratégicas», apunta.

El valor del tejido asociativo
Pero no solo fueron las Administraciones locales quienes se tuvieron que enfrentar de primeras a los efectos de la pandemia. «Nosotros decidimos que, por respuesta cívica, debíamos estar y poner en valor el movimiento asociativo, que ha sido la primera barrera de contención de esta crisis. Las asociaciones han ido a las casas para dar de comer a familias, por ejemplo. El tejidom asociatio tenía un contacto directo con la realidad y una mayor agilidad para la reacción», incide Julio Huerta, coordinador de la Fundació Horta Sud, que además, reclama que se tenga más en cuenta al movimiento asociativo.

«Nosotros también generamos economía y puestos de trabajo. Ha habido ayudas para autónomos, comercios, etc. Creo que se nos olvidan las asociaciones. Son la inversión más rentable de los ayuntamientos porque por cada euro que se invierte, el movimiento asociativo lo multiplica por tres y, además, genera sentimiento de pueblo. Se han anulado las Fallas, la Semana Santa, fiestas... el impacto económico en el movimiento asociativo es muy importante. Que no se nos olvide el movimiento asociativo», defiende Huerta.

«Deberíamos ser más valientes e ir de la mano con una cogobernanza con el movimiento asociativo. Una parte del presupuesto debe gestionarlo la sociedad civil», declara el coordinador de la Fundació Horta Sud, que reclama una reconstrucción comarcal y en clave medioambiental con «la deuda histórica del Plan Sur» como eje principal.

En ese sentido, Lorente insiste en que «Quart históricamente ha tenido un tejido asociativo enorme». «En la crisis de 2008 ya se hizo un gran esfuerzo por mantener todas las subvenciones. Se ha contado con las asociaciones en todo momento», sostiene. Así, como ejemplo, asegura que otorgaron una ayuda directa a la asociación de comerciantes y «se le ha preguntado directamente cómo quieren que se incentive el consumo».

«En Torrent estamos colaborando con los diferentes agentes para estar coordinados y encontrar alguna solución o reacción conjunta», mantiene Campos, que, eso sí, recalca que «el paquete de medidas va a tener que ser muy flexible y atento a una situación muy cambiante» y que su objetivo es que «todas las subvenciones reviertan en el municipio». «Pretendemos que ese impacto económico que vamos a generar con nuestras subvenciones se quede en el municipio», recalca.

Por su parte, Salvador destaca la cercanía que tiene su consistorio con sus asociaciones y vecinos: «Como somos un pueblo pequeño,la gente aquí tiene más contacto para llamarte y decirte cualquier cosa. Por ejemplo, aquí se dio una ayuda directa a la banda de música para acabar el curso de su escuela y se hizo una compra de tablets para alumnos que lo necesitaban».

Apoyo al comercio local
Todos ellos coinciden en la necesidad de apoyar al comercio local y, sobre todo, a su modernización. «Una de las lecciones de esta crisis es la importancia del comercio local. Desde la Administración hay que ayudarlos a modernizarse». «Nosotros quisimos mostrar que no estaban solos y se lo transmitimos con visitas y dándoles kits de mascarillas y geles. Cuanto más pronto se recuperen ellos, más pronto se recuperará el pueblo», indica Salvador. «Hay que echarles un cable. La ciudadanía debe tener ese otro factor de poder comprar con su ordenador. Por ahí van las líneas de un futuro no próximo, sino que es ya», respalda Lorente.

El papel de las empresas
También ha resultado clave el papel de las empresas que cogestionan los servicios públicos esenciales junto a la Administración, como es el caso de Global Omnium, que participa en la gestión del agua potable de 35 ayuntamientos del área metropolitana de València y atiende a alrededor de 400.000 vecinos en la comarca de l'Horta. «Hemos dado tranquilidad a los políticos para que puedan atender a otros frentes más urgentes», apunta José Miguel Gandía, su director de Operaciones en la demarcación.

«Esto es algo que nos ha llegado sobrevenido. Nosotros somos un servicio esencial. Lo que nos ha preocupado desde un principio es mantener el servicio», explica Gandía, que asegura que la compañía se ha organizado para evitar contagios entre sus empleados. «Tenemos un gran desarrollo tecnológico que nos ha permitido trabajar sin temor al contacto entre el personal y hemos podido teletrabajar para mantener el servicio con total normalidad», añade.

«Entre las primeras medidas, se aprobó que no se dejaría sin agua a ningún abonado bajo ninguna circunstancia, se han ampliado plazos de pago y, a nivel de empresa y autónomos, podemos ampliar el plazo de pago de sus recibos para aquellos que han tenido que cerrar por el Estado de Alarma. Ahora nos hemos puesto a disposición de los ayuntamientos para poner soluciones a lo que viene», enumera Gandía, entre las decisiones de calado de la empresa. «Quiero felicitar, además de a sanitarios, seguridad, etc... el servicio que se ha estado ocupando de la gestión del agua potable», concluye el director de Operaciones de la compañía en l'Horta.

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