17 de agosto de 2020
17.08.2020
Levante-emv
De la festa la vespra

Los 125 años del patronazgo canónico de la Virgen del Patrocinio, silenciados por la pandemia

La talla románica venerada en Foyos es una imagen policromada del siglo XIII

17.08.2020 | 21:39

Se cumple este año el 125 aniversario de la declaración por el Papa Pío X de la Virgen del Patrocinio como Patrona canónica de Foyos, una efeméride que la pandemia y la fragilidad de la memoria histórica han oscurecido. El Papa Pío X, accediendo a las peticiones de Parroquia y Ayuntamiento de Foyos, el 8 de agosto de 1905, mediante Rescripto Pontificio declaró a la "Bienaventurada Virgen María del Patrocinio Patrona principal del pueblo de Foyos", y concedió se celebrara su fiesta, siempre según lo solicitado, el día 17 de agosto de cada año.

Se trataba de una confirmación oficial a lo que desde muy antiguo era considerado por el pueblo, al menos desde el siglo XVII, cuando ya la Virgen era advocada como Patrocinio, mucho antes de que el Papa Alejandro VII, en 1655, a petición del rey de España Felipe IV, concediera se celebrara fiesta litúrgica a la Virgen en su nombre de Patrocinio. De hecho, en el caso de Foyos está documentado la existencia de un beneficio en la Iglesia a nombre de Virgen del Patrocinio en 1633.

El celebrar la fiesta el 17 de agosto viene de cuando ese día en 1830 en razón a que el pueblo sufrió un episodio de fuertes tormentas a lo largo de tres días que amenazaban con arrasarlo todo y decidieron sacar su imagen a la puerta del templo en rogativas cesando de inmediato el temporal, hecho que fue considerado milagroso. Consecuencia de ello se fundó una Confraternidad mariana, según consta en la petición dirigida a Pio X, suscrita por el párroco, Juan B. Soucase; el coadjutor, Agustín Sancho; el Ayuntamiento y luna representación del vbecindario.

La historia de la imagen, según la tradición oral, se remonta a la comunidad cristiana existente en Foyos en el siglo VIII, la cual ocultada en el período más radical de la dominación islámica por temor a que fuera destruida por los iconoclastas radicales. Las fuentes orales, o la transmisión de los conocimientos narrados con la voz, han permitido que muchas historias e información valiosa perdurara por años. En el caso que nos ocupa la última restauración de la Virgen confirma la oralidad del relato que siempre se ha mantenido en la población.

Debajo del revestimiento barroco de la imagen apareció la talla románica original, con el detalle, de que el Niño Jesús había estado sentado sobre las rodillas, centrado, la Virgen Trono de la Sabiduría, imagen tipo del primitivo románico. Se trataría pues de una de las escasas tallas románicas policromadas del S. XIII que se conservan en la Comunidad Valenciana.

A los 25 años de su proclamación canónica fue coronada –hace 90 años- fue coronada, por el arzobispo Prudencio Melo y Alcalde en la mañana del 19 de octubre de 1930. Llegó la persecución religiosa 1936-39 y fue salvada la imagen, gracias a que el cura párroco, Antonio Sorlí Balbastre, de 52 años de edad, sacó la imagen de la Virgen de noche de la iglesia y la pasó a una carnicería que estaba frente a su casa, donde fue enterrada en el establo y de ahí pasada a otra casa, donde fue emparedada.

En la hoguera de imágenes hecha en la plaza por los milicianos alguien advirtió que la imagen original e histórica de la Virgen no estaba –habían lanzado una copia, una peregrina- y se pusieron a buscarla. Como no la hallasen fueron a la Cárcel Modelo donde estaba preso el párroco –el 8 de noviembre de 1936, día del dulce nombre de María-

Todas las imágenes fueron quemadas en una gran hoguera en la plaza mayor, a la que echaron una copia o peregrina de la histórica, creyendo que era la auténtica. Alguien reparó que no fue así y la anduvieron buscando sin éxito. Como no la encontrasen fueron a la Cárcel Modelo donde estaba encarcelado ya el cura y se lo llevaron para que les marcara el lugar donde la había escondido. Era el 8 de Noviembre de 1936, fiesta litúrgica del Dulce Nombre de María. Querían saber dónde había ocultado la virgen. Como no dijo nada, se lo llevaron al pueblo para que marcara el lugar. Siguió sin decir nada. Lo torturaron, martirizaron con los más escabrosos tormentos y lo remataron a tiros, exhibiendo su cadáver atado a un carro por todo el pueblo. Su defunción quedó inscrita inscrita en el Registro Civil de Foyos, y constando en la causa de su fallecimiento la de "heridas por arma de fuego". Esto es también memoria histórica. Su proceso de su beatificación está en marcha, aunque lento. Gracias, en parte, a su valor, el pueblo tiene esta preciosa imagen, apreciada seña de identidad religiosa.

En esta guerra desapareció su valiosa corona. La nueva coronación tuvo efecto el 17 de agosto de 1955, por el obispo de Segorbe-Castellón, José Pont i Gol. El Ayuntamiento la proclamó Alcaldesa Honoraria e incorporó su imagen al escudo municipal. En el altar mayor se hizo un nuevo retablo, todos los barrocos anteriores fueron arrasados en guerra. El párroco quería un baldaquino en el crucero para ahorrarse el gasto del retablo, no le dejaron en el Arzobispado. Allí fue entronizada, siempre estuvo en un altar lateral del crucero. En 1995, la imagen fue sometida a restauración y en dichas tareas, haciéndose las catas, se descubrió que bajo el ropaje postizo que llevaba estaba la imagen románica, a la que habían aserrado el rostro y el Niño Jesús para adaptarla a las nuevas modas góticas y barrocas, no les gustaba el hierático románico original.

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