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Catarroja aboga por usar motores y Silla por la quema de la paja del arroz

Los municipios creen que la petición del Consell de que los agricultores actúen para evitar la putrefacción del agua de l’Albufera evidencia gran falta de coordinación - Alfafar y Massanassa adelantaron la recogida y esquivan el problema

Anguilas, cangrejos y peces muertos en l’Albufera a la altura de Silla. | L-EMV

Anguilas, cangrejos y peces muertos en l’Albufera a la altura de Silla. | L-EMV

Los cuatro municipios ‘arroceros’ de l’Horta (Catarroja, Silla, Massanassaq y Alfafar) abordande forma dispar la última exigencia del Consell de fanguear, usar motores o pedir una quema controlada de la paja que no se ha recogido, para evitar que se siga pudriendo y acabe matando a la fauna del Parc Natural de l’Albufera ante la falta de oxígeno de su agua. Esta exigencia de la conselleria, que llegó a modo de carta a los ayuntamientos, no ha hecho más que evidenciar la reivindicación de estos municipios de coordinar la retirada de la paja entre los agricultores y las administraciones para evitar llegar a esta situación que se da casi todos los años, sobre todo cuando por turnos no toca quemar la paja, como ahora.

El Ayuntamiento de Catarroja, tras recibir la carta, va a convocar a su Consell Agrari para estudiar las posibilidades, aunque descartan la quema porque el año pasado el sector fue pionero en utilizar motores, que es lo que precisamente la consellera Mollà pide ahora como solución y que probablemente es lo que hará. «Gran parte de la paja la hemos retirado y este año no hemos empleado los motores, porque ¿quién costea eso?. Los agricultores solos no pueden; nosotros como consistorio tuvimos una ayuda el año pasado», se pregunta el alcalde Jesús Monzó, quien cree que, además de una gran falta de coordinación entre todos los involucrados, «sería necesario establecer una colaboración pública-privada para precisamente conseguir que se retire toda la paja por empresas que la dediquen a la bioconstrucción o a otros usos».

En Silla, sin embargo, tras reunirse el concejal Felipe García con los agricultores, han considerado que la mejor opción sería pedir permiso para una quema controlada. «Nos hemos dado cuenta de que toda la paja se ha acumulado en las esquinas de las hanegadas más bajas. Consideramos que la mejor opción es dejar secar ahí la paja y, en enero, proceder a su quema controlada», explica.

Uso ganadero

En Alfafar y Massanassa aseguran que han conseguido esquivar el problema ya que gran parte de la paja del arroz la recogió ya una empresa que le da un uso para ganadería. El problema llegó con la DANA que hizo subir el nivel del agua y arrastró paja procedente de València. En colaboración con el Parc Natural, y de su directora Paloma Mateache, que visitó amabas localidades, se retiró esa paja sobrante. En Alfafar, además, también se emplearon máquinas propias para retirar algunas balas de paja, que se han acumulado en un solar municipal, y ahí están a la espera de poder quemarse. Sin embargo, ante el problema de putrefacción del agua, desde Alfafar se ha solicitado a la Confederación Hisdrográfica del Júcar (CHJ) una reunión para pedir que la lleven agua a los campos más altos que no se inundan.

«Los pescadores somos los olvidados»

Los pescadores de Silla volvían a llevarse las manos a la cabeza al ver la cantidad de peces, cangrejos y ánguilas muertos que flotaban en l’Albufera por la falta de oxígeno del agua causada por la putrefacción de la paja del arroz que no se ha recogido ni quemado. «El problema es que esta escena se repite cada año desde que se decidió no quemar la paja del arroz. Nos sentimos impotentes porque sabemos que todos los años nos vamos a pasar tres meses sin poder pescar», explica Sergio Casañ, tesorero de la Comunitat de Pescadors de Silla. Además de los peces muertos, «el agua está negra y los pescados que siguen vivos huelen mal», indica.

«Se ha hecho mal desde siempre» 

«Somos los grandes olvidados. Se tiene en cuenta a los agricultores, a las administraciones, ¿pero nosotros qué?, y eso que la mayoría pescamos para consumo propio, imagínate los que se dediquen a esto», añade. Y es que para los pescadores el tratamiento de la paja del arroz se ha hecho mal desde el principio, incluso estableciendo turnos para la quema. «El hacer que todos quemen a la vez es una salvajada, crea una condensación de humo que también es perjudicial. Si uno recoge la cosecha en septiembre ¿por qué se tiene que esperar a quemar en noviembre?», se preguntan desde la Comunitat de Pescadors, a la espera de una «solución real».

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