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El Labrador ya luce en Silla tras 25 años olvidado en un almacén

«Es una gran satisfacción que la obra esté en el lugar donde se merece aunque mi padre no haya podido verla», lamenta el hijo de Paco Prima, que falleció en mayo en pleno proceso de restauración

La escultura de «El Labrador» de Paco Prima está situada en la rotonda de la entrada principal a Silla y cuenta con iluminación. | A. S.

La escultura de «El Labrador» de Paco Prima está situada en la rotonda de la entrada principal a Silla y cuenta con iluminación. | A. S.

Han tenido que pasar 25 años para que El Labrador salga de la oscuridad del almacén donde estaba abandonado y vuelva a lucir como merece en Silla. La imponente escultura está situada en la rotonda de entrada en Silla entre la avenida de Alicante y la avenida de los Reyes Católicos, tras un minucioso proceso de instalación que ha costado semanas. Una nueva ubicación del monumento que fue consensuada con el autor de la obra Paco Prima, antes de que falleciera el pasado 20 de mayo a los 85 años de edad, con el lamento de que no pudiera ver como su obra por fin vuelve a ver la luz. Sí, en cambio, la ha podido ver su hijo, Paco Prima.

«Aunque él no haya podido verla, me da mucha alegría ver la obra de mi padre en el lugar donde se merece y que por varias circunstancias acabó en un almacén», recuerda.

El monumento al labrador fue construido en el mes de agosto de 1975 y se invirtió en su instalación la cantidad de 1.800.000 pesetas de la época. Durante 20 años, el monumento presidió la entrada de la explanada del Parque, hasta que fue retirado para hacer las obras de urbanización de la plaza del Mercado Viejo y el alicatado del paseo de las Palmeras. Terminadas las obras, el monumento nunca fue devuelto a su lugar y se quedó en un almacén municipal, 25 años.

Se trata de un monumento escultórico integrado por una escultura central de 2,40 metros de altura, labrada en bronce, representando la figura humana del labrador en plena juventud, en posición levantada, manteniendo en la mano izquierda la clásica azada, y la mano derecha apoyada en la faja sobre la cadera, mirando el horizonte con la mala cara por el cansancio. La estatua está flanqueada por dos grandes piedras talladas, de un total de 10 metros de largo por 2,45 metros de altura y 0,40 metros de grosor, con un peso de 32 toneladas de mármol blanco de Carrara, representando el pasado y el presente del pueblo de Silla. El proyecto de recuperación de la estatua del Labrador incluye también la plantación de vegetación ornamental a la rotonda y una iluminación especial.

«Es uno de los grandes escultores»

Paco Prima espera que esta escultura en uno de los principales accesos a Silla junto a la exposición que está prevista que haga el consistorio cuando la pandemia lo permita, sirva para que las generaciones a partir de los 45 años «descubran que mi padre fue uno de los grandes escultores de España del s XX». «No es porque sea mi padre, yo también soy licenciado en Bellas Artes y estuve trabajando con él. A nivel técnico era muy bueno, fue discípulo de Carmelo y Octavio Vicent y su obra fue rabiosamente clásica y compleja, y siempre gustaba», explica.

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