Cada 25 de febrero se celebra el Día Internacional del Implante Coclear, considerado uno de los mayores avances en la historia de la medicina. Se cumplen 64 años desde aquel 1957, cuando se realizó el primer implante en Francia. A España no llegaría hasta 1985.

Sergio Olivencia es el papá de dos niñas de Albal con discapacidad auditiva, a pesar de que sus hijas Iris de 8 años y Alba de 4, no requieren el implante, por ser un problema de menor gravedad, se suma a la jornada acercándonos al caso de sus pequeñas que afrontan su día a día, con normalidad, portando audífonos. En el caso de la mayor su detección no fue precoz, por lo que inicialmente tuvo más problemas de adaptación, ya superados. “Como podréis imaginar, fue un palo muy grande porque a los padres nos cuesta asimilar este tipo de noticias”, explica Olivencia que hoy nos ha solicitado ayuda para visibilizar la jornada, “para seguir reivindicando medios, recursos y escuelas inclusivas porque las necesidades suelen ser comunes para los usuarios de audífonos como para las personas que necesitan implantes”.

Las pequeñas estudian en el colegio La Balaguera, donde toda la comunidad educativa se solidarizó con la familia. Muy agradecido, el padre afirma que la mayor ayuda ha venido del centro, “están cien por cien integradas, gracias a que todos y todas han contribuido a normalizar la situación”.

A pesar de que se ha avanzado mucho en las pruebas genéticas que concluyan la causa, en el caso de Iris y Alba sus progenitores desconocen el porqué, nadie de la familia padece o ha padecido sordera, por tanto no es una patología que se hereda. Sus hijas saben leer y hablar, “el concepto del sordomudo ha quedado muy obsoleto con respecto a generaciones anteriores, en la actualidad, salvo casos muy concretos, ya no se da esta situación. Afortunadamente se ha avanzado mucho”, nos cuenta.

Los implantes, los audífonos, la detección precoz y una intervención de logopedia temprana han permitido este avance que da solución y mejora la calidad de vida de las personas que padecen sordera leve, severa o profunda.

Sergio Olivencia subraya que el progreso y la inclusión deben de ir de la mano para conseguir la plena inclusión de las personas con sordera, en la sociedad, desde las escuelas. Por ello, reivindica más ayudas por parte del Consell, como por ejemplo, en recursos técnicos como emisoras FM que facilitan la comunicación en las aulas. En su caso, tuvieron que comprar el dispositivo con recursos propios porque, “la Generalitat tardó dos años en darnos respuesta”. Desde el principio han contado con la colaboración del centro educativo donde estudian Iris y Alba. Para evitar ruidos estridentes que dificultan su atención, se pusieron pelotas de tenis en las puntas de las sillas, “Hemos conseguido recudir en ruido del aula en grandes cantidades se benefician alumnado y profesores”

El debate de las mascarillas transparentes

La crisis sanitaria también supone un obstáculo a esta discapacidad que viene a poner una nueva barrera a la comunicación. Sobre el uso de las mascarillas transparentes Olivencia dice que hay un debate abierto entre los que están a favor y sus detractores, “las hay de dos tipos y dentro de la homologación, hay un apartado que indica que tiene que hacer referencia al nivel de distorsión”. El padre de Iris y Alba desconoce si las mascarillas transparentes homologadas han llegado al centro de sus hijas, “ellas me dicen que no se están gastando”.

El Ayuntamiento de Albal nos sumamos a la causa para concienciar a a sociedad de las dificultades a las que se enfrentan, día a día, las personas con discapacidad auditiva. Iris y Alba forman parte de Aspas Valencia, la Asociación de familias y personas sordas que defiende los derechos globales de las personas con discapacidad auditiva, ante la sociedad y administraciones. “Gracias a los colectivos y a los padres y madres de los niños que sufren esta discapacidad se está cubriendo el vacio donde las administraciones no están llegando, fundamentalmente en el acompañamiento y aportando los recursos necesarios”, concluye.