Cambiar el modelo de movilidad de l’Horta Sud, e incluso el del área metropolitana de València, implica una gran coordinación entre las diferentes administraciones públicas y también con el movimiento ciudadano. Una coordinación que, hasta la fecha, no se ha producido con plenitud y, de ahí, proyectos que se solapan, tramos de carril bici sin conexión, e iniciativas que, en ocasiones, chocan con otras.

Por ello, el primer paso para modificar la realidad actual es crear una mesa de diálogo con la Generalitat Valenciana, la Diputació de València, la Mancomunitat de l’Horta Sud y el movimiento ciudadano. Este fue el gran acuerdo al que se llegó ayer en la primera jornada de reconstrucción comarcal, impulsada por la Fundació Horta Sud, con el respaldo del resto de administraciones y de Caixa Popular. La actividad se enmarca en la iniciativa «Serà Horta Sud».

En la jornada, se expusieron experiencias de movilidad sostenible de ciudades como Pontevedra, con premios internacionales, y de València. Posteriormente se estableció un debate entre representantes de las administraciones públicas y de entidades que defienden la movilidad sostenible.

Así, participó en el diálogo final la presidenta de la Mancomunitat de l’Horta Sud, Eva Sanz; la diputada de Comarcalización, Dolors Gimeno; la directora general de Obras Públicas y Transporte, Roser Obrer; el presidente del Col·lectiu Soterranya de Torrent, Toni Velarde, y la representante de ConBici, Mariam Sintes.

Para comenzar, Velarde puso de manifiesto la realidad de la red de carril bici comarca, muy inferior en kilómetros a la de València e inconexa. El presidente defendió la necesidad de coordinación entre administraciones mientras que Sintes abogó por un cambio de mentalidad y por «vías ciclistas directas, con itinerarios fáciles» que resuelvan el problema del día a día de las personas que se desplazan por este medio, más allá de la práctica lúdica.

Eva Sanz explicó que diversos consistorios preparan actualmente proyectos supralocales y que la Mancomunitat quiere complementarlos con un plan único para el que pediría fondos europeos. Por su parte, Gimeno indicó que la Diputació dispone de ayudas para redactar por planes de movilidad municipales y las ampliará para financiar la ejecución. Y Roser Obrer avanzó iniciativas como el plan de itinerarios no motorizados de la Comunitat Valenciana.

La presidenta de la Mancomunitat abogó por un plan de movilidad comarcal aunque indicó que la financiación para las acciones ha de venir de Europa, ya que los consistorios ya asumen numerosas competencias, aunque recalcó que se pedirán los fondos «cuando los proyectos estén realmente bien trabajados». Frente a ello, Obrer indicó que la conselleria aprovechará la convocatoria actual para presentar los proyectos «más consolidados».

Las propuestas ciudadanas

En el transcurso de la jornada, la representante de ConBici pidió a los consistorios que centraran su atención en tres ejes fundamentales: la peatonalización de calles, las vías ciclistas protegidas (habilitadas quitando espacios al coche y no creando nuevas infraestructuras) y los entornos escolares, donde el vehículo tiene predominio.

Por su parte, Velarde abogó porque en los ayuntamientos esté claramente identificada la figura técnica de movilidad, con la que las organizaciones ciudadanas puedan contactar.