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Legado arquitectónico de l’Horta

Estas viviendas estaban adaptadas para un uso agricultor o ganadero, con estancias específicas como los secaderos

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Alquerías: legado arquitectónico en l'Horta S.Ros

Un trazado de siete kilómetos por diferentes municipios de l’Horta Nord permite contemplar el legado de la arquitectura valenciana por excelencia: casas valencianas y casetas o ‘masets’ que emergen aún en medio de la cosecha de la huerta. En un largo paseo por Meliana, Almàssera, Foios o Alboraia el legado se hace visible entre los caminos pecuarios que aún los unen. Fácil es ver caminando o desde los vehículos, alquerías valencianas construidas hace siglos.

Las alquerías de la huerta de València de origen árabe, y son un vestigio agrícola-señorial que ha resistido el paso de los siglos, pero que, hoy, salvo algunos casos, se encuentra sin protección y en estado abandono.

De la barraca a la alquería

La primitiva alquería era una pequeña comunidad rural de unas pocas casas, conformada por una o varias familias, que se dedicaban a explotar las tierras cercanas y realizaban todo tipo de labor en sus campos. Así también como las actividades ganaderas y de crianza de animales y ganadería.

Estas construcciones derivaron de las tradicionales barracas convirtiéndose luego, poco a poco, en las alquerías, que hoy conocemos, con características diferentes cuando se ubicaban en la huerta de las que estaban situadas en el secano.

En la típica alquería valenciana, la planta es un rectángulo, al que, a veces, se le une otro perpendicular, formando un ángulo recto. Algunas están formadas por dos cuadrados, uno inscrito en el otro. También existen de planta irregular. Su alzado es casi siempre de fachada lisas. En la planta baja se halla lo que constituye la vivienda, siendo más grande el cuarto de matrimonio. Al fondo de la planta baja encuentra el hogar, con su gran chimenea. Cuando hay dos pisos, el primero puede tener estancias, que primitivamente estarían dedicadas a los señores. Lo usual es que el único piso constituya la andana, destinada a guardar las cosechas o como secadero. Por ese motivo, en muchas se construyeron verdaderos y grandes secaderos de chufas, sobre todo entre Almàssera y Alboraia. La cubierta de las alquerías es de tejas morunas.

Muchas están deshabitadas

En Meliana destacan las conocidas como Calet, Borcha y del Rey. En Alfara del Patriarca resalta la Casa de la la Serena. Es una gran vivienda con aspiración de palacio con torre que no tiene un carácter defensivo.

En Alboraia emerge l’alqueria del Magistre, convertida en local de actos sociales. En este municipio, la mayoría de ellas están deshabitadas o convertidas en almacén o caseta de fin de semana. Su ubicación justifica la historia de la más sublime arquitectura valenciana. Ahora cada vez se están rehabilitando más para convertirlas en verdaderas casas de huerta sin dejar de tener la esencia de los siglos anteriores.

En el paseo por la huerta se aprecian también casetas aisladas o en pequeños grupos en medio del verde de las cosechas. La mayoría están pintadas de color ocre y tienen recercados en ventanas y y puertas. Su esquema es de un cuerpo central simétrico y altas ventanas para el secado. Algunas, en el barrio del Sombrerer de Foios (Ca Tissarra) o en la zona del Charco entre este municiìo y Meliana, se encuentran en buen estado. Les ‘casetes de l’horta’ hace tiempo que dejaron de construirse y la mecanización obligó a destruir parte del campo para poder guardar vehículos.

Els llamados ‘masets’ estaban generalmente alejados de la localidad y que servían de cobijo a los labradores que debían de pasar una o dos noches allí durmiendo en la época de siembra y cosecha, cuando la tierra se trabajaba con caballos y arados. Ahora su uso ha cambiado totalmente, con la única función de celebrar algún almuerzo o guardar enseres y herramientas. Su tamaño es variado. Hay de 6 por 12 metros, divididas en una sala de entrada donde a la derecha está la cocina básica y a la izquierda un pequeño dormitorio. Sus materiales de construcción fueron de piedra de sierra mezclada con cal y arcilla, tramos de chopo, yeso y ladrillo, y cañizo y teja árabe para el tejado.

Toda una arquitectura vestigio de otros siglos y formas de vida entre los caminos de la huerta.

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