Ha sido un tiempo difícil en que juntos hemos compartido la tristeza, la impotencia, el no saber… Pero también la esperanza, el espíritu de resistencia y la solidaridad. Hemos visto actos de amor extraordinarios, personas voluntarias que, a riesgo de su propia salud, han puesto por delante todo lo demás. Trabajadores y trabajadoras que, en los peores momentos, no perdieron la sonrisa. Hemos visto la responsabilidad ciudadana, el sentido cívico y su compromiso con la sociedad, que sigue renovándose cada día, con el esfuerzo de todos y cada uno para vencer la pandemia. El de los trabajadores y trabajadoras, el de las empresas, por continuar manteniendo nuestra economía a pesar de las dificultades que se han ido sucediendo.

Hemos acompañado a muchas familias en los momentos de soledad, en los de mayor tristeza, pero incluso ahí se ha visto una capacidad de resistencia extraordinaria, de voluntad de continuar caminando y luchando. Hemos visto en los más mayores y los más pequeños un coraje extraordinario que va mucho más allá de la que nunca debimos pedirles.

He visto trabajar a los servicios esenciales, a todos y a todas, desde sanitarios y sanitarias, cuerpos y fuerzas de seguridad y Protección Civil, hasta las cajeras de los supermercados y el personal de limpieza, y todos ellos han demostrado su buen hacer. Incluso en los peores momentos, han estado allí donde eran precisos, no han perdido el aliento y continúan mereciendo nuestro reconocimiento unánime.

Ha sido un tiempo difícil, pero también de esperanza. Hoy la vacunación se ha convertido en una marea arrolladora que pronto nos permitirá alcanzar la tan esperada normalidad. Primero con las residencias, a continuación, las personas mayores y así no dejando a nadie atrás. Éste es el resultado del esfuerzo colectivo, de la generosidad de la gente, y eso hay que recordarlo cada día.

Hemos aprendido grandes lecciones que hoy debemos reivindicar. Que el éxito o el fracaso de la sociedad depende de que estemos juntos, de que seamos solidarios y compartamos nuestro compromiso. Que los servicios públicos, especialmente la Sanidad, no pueden ser objeto de recortes ni de una mala gestión, que son nuestro salvavidas ante las adversidades. Que debemos tener presentes a los que nos rodean, cuidar de ellos y dedicar nuestro tiempo a lo verdaderamente importante.

Volveremos a encontrarnos en las calles y en las plazas, volveremos a abrazarnos, recordando a los que ya no están y con esperanza por todo lo que está por venir.