Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

«Sanitat sigue una tabla de excel y no tiene en cuenta la realidad de l’Horta Sud»

Los municipios lamentan que Generalitat decrete otra vez el toque de queda sin contemplar una medida comarcal que facilite la coordinación

Frontera entre Albal y Catarroja con los carteles de ambos pueblos a cada lado. | G.M.

Frontera entre Albal y Catarroja con los carteles de ambos pueblos a cada lado. | G.M.

Se quejaron cuando se implantó el toque de queda el 12 de julio. Días después, la Mancomunitat de l’Horta Sud anunció que trasladaría a Sanitat que para próximas restricciones se tuviera en cuenta la realidad comarcal y no solo la municipal. Pero la Generalitat ha decretado otra limitación de la movilidad nocturna y, de nuevo, esa idiosincrasia propia del área metropolitana ha sido pasada por alto. Y claro, el malestar entre los consistorios de la comarca es considerable.

El portavoz de la Mancomunitat de l’Horta Sud, Rubén Molina, señala la conselleria «no sabe cómo es l’Horta sud. Es ignorancia supina y no hay una visión del área metropolitana en esa nueva medida». El también concejal de Llocnou sostiene que el pequeño municipio, por ejemplo, «queda ahora rodeado por municipios con toque de queda y nosotros no tenemos ni policía». Por tanto, Molina considera que «siguen una tabla de excel para escoger los pueblos, pero eso hay que plasmarlo en un mapa» y «se tendría que haber tenido en cuenta las peticiones de la Mancomunitat».

Un claro ejemplo de esa realidad comarcal es la que vivirán desde el lunes Alaquàs y Aldaia. Hasta entonces ambas tiene vigente el toque de queda, pero desde el 26, Alaquàs queda exenta. Toni Saura, alcalde alaquasero, se mostraba contento «porque el número de contagios ha descendido y eso es buena señal». En cambio, admite que comparten calles con Aldaia «y eso va a dificultar las labores nocturnas de la Policía Local. Sinceramente hubiera preferido continuar con el toque de queda ya que tampoco hay una gran diferencia con los datos de Aldaia», sostiene. De hecho baraja pedir el toque de queda.

Por su parte, Guillermo Luján, alcalde de Aldaia, considera que «hay que relativizar la situación», ya que «las medidas en la hostelería son las mismas para todos». De todas formas, admite que «lo ideal sería que todos estuviéramos en la misma situación para coordinarse y trabajar en conjunto».

Precisamente, Aldaia linda con Quart, que desde el lunes también ‘sale’ de la lista del toque de queda. La alcaldesa Carmen Martínez apela a que «es una decisión sanitaria que se toma en base en muchos parámetros» pero «nos sumamos al llamamiento de prudencia que hace la Mancomunitat y entendemos su motivación, porque resulta muy complicado deslindar el impacto de la covid entre municipios tan cercanos».

También se mostraron críticos Sedaví y Catarroja, que ya no están sujetos a restricciones de movilidad nocturna, pero sí municipios colindantes como Alfafar, Benetússer, Albal y Massanassa. José Cabanes, alcalde de Sedaví, señala «València y su área metropolitana están intercomunicadas y su idiosincrasia es muy diferente a otras zonas valencianas. Se tendría que haber tenido en cuenta esa realidad comarca y considerarnos a todos por igual por la interacción vecinal entre los municipios y con la capital», explica.

Máximo control a los botellones

Por su parte, Jesús Monzó, alcalde de Catarroja, lamenta que «no nos hagan caso». El dirigente de Compromís apuesta por «medidas de courbanización y homogéneas para muchos municipios que nos separamos por una sola calle y donde el flujo de personas es muy constante». Pese a que el cierre no es perimetral, «resulta muy complicado de funcionar y es un inconveniente». De todas maneras, avanza que la Policía Local de Catarroja no controlará el movimiento de personas «pero sí se va a extremar la vigilancia para evitar los botellones».

Compartir el artículo

stats