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"El toque de queda aquí es surrealista"

El Barri del Crist solo cuenta con restricción de movilidad nocturna en la zona territorial perteneciente a Aldaia - Parte del vecindario considera que la medida debería aplicarse a toda la mancomunidad intermunicipal o eliminarse por completo

Un vecino del Barri del Crist cruza de Aldaia a Quart de Poblet, ayer por la tarde. | F. BUSTAMANTE

Un vecino del Barri del Crist cruza de Aldaia a Quart de Poblet, ayer por la tarde. | F. BUSTAMANTE

Mismo vecindario, diferente normativa. La Mancomunitat Intermunicipal del Barri del Crist se encuentra en esta situación desde la madrugada del pasado lunes como consecuencia del levantamiento del toque de queda en uno de los municipios a los que pertenece, Quart de Poblet, mientras que la otra mitad del vecindario mantiene la restricción de movilidad comprendida entre la una y seis de la madrugada al pertenecer al municipio de Aldaia, donde sí cuentan con toque de queda. Esta paradoja que vive el Barri del Crist es el ejemplo paradigmático de como la implantación del toque de queda produce «incoherencias» entre localidades de l’Horta Sud, tal como han manifestado sus propios alcaldes.

«Absurdo», «ridículo» y hasta «surrealista», así responde parte de la población del Barri del Crist ante la noticia sobre la división que vivirá el vecindario durante las próximas madrugadas como consecuencia del fin del toque de queda en Quart de Poblet, y que, se aleja de la realidad que vive el vecindario. «Aquí no se tiene visión de que el vecindario pertecene a dos pueblos distintos. No pensamos si en un momento u otro estamos pisando el suelo de Quart o de Aldaia», asegura Pilar Baleña, quien reside en la zona que pertence a Aldaia.

De esta manera, no es de extrañar encontrar por sus calles a diversos grupos de personas donde convergen tanto residentes de la zona de Quart como de la parte de Aldaia. Este es el caso de Juan del Peral y Juan Méndez, de Quart y de Aldaia respectivamente, y que, a pesar de no juntarse durante el horario del toque de queda, creen que con o sin esta medida «la gente está ya mezclada y no se evitarán contagios». «Yo soy de Quart de Poblet pero frecuento siempre partes de Aldaia, ya sean bares o incluso el mismo ayuntamiento», afirma Méndez.

Del mismo modo, Pilar Beleña y María Jesús Jiménez están separadas por una línea hecha con regla que solo les permite verse hasta la una de la madrugada. Ambas consideran que es una decisión «poco lógica» y, a su vez, Beleña sostiene que «es igual de probable que se produzca el contagio por la mañana que por la noche».

No obstante, algunos vecinos y vecinas consideran que los mayores perjudicados con esta división son los jóvenes y los trabajadores del municipio. Así lo cree, Luisa Reinoso, madre de una joven de 21 años. «Mi hija se junta con gente de la zona de Quart de Poblet. El toque de queda solo hace que mi hija vuelva corriendo a casa, no evita posibles contagios», explica.

También destaca el caso de aquellos jóvenes con trabajo como Noelia Valarde, residente en la parte de Aldaia, quien asegura que el toque de queda partido no le permite compaginar su vida laboral y social. «Para quienes trabajamos en la hostelería si nos apetece quedarnos en el pub con nuestros amigos no podemos, nuestra vida se reduce a trabajar y nada más porque cuando salimos nos pilla el toque de queda», comenta la joven.

Con ello, todos aquellos que han sido preguntados por la opción más viable para evitar los contagios en la mancomunidad coinciden en una misma idea: «O todos o nadie».«Para los Ayuntamientos de Quart de Poblet y Aldaia el barrio es un pueblo para lo que les interesa y una mancomunidad para lo que quieren. La población observa que las decisiones se toman para todo el conjunto en determinadas ocasiones pero para otras, como el toque de queda, nos separan», explica María Ávila, residente del Barri del Crist en la zona de Aldaia.

No obstante, dos días después de que Quart de Poblet quedara exenta de las restricciones, los vecinos y vecinas no han observado incidencias graves en el cumplimiento de las medidas. «Creo que el toque de queda se está cumpliendo por el miedo a ser multado», considera Juan Del Peral, quien no coincide con su vecino y amigo Juan Méndez, quien cree que este tipo de separación «ilógica» propicia a que la ciudadanía se salte las normas. Sin embargo, algunos residentes como María Jesús Jiménez señala que «la mayor parte del barrio se ha adaptado e, incluso, en la parte de Quart no se ve estos últimos días a la gente en la calle».

Esta decisión también sorprende a quienes tienen negocios en la mancomunidad, como es el caso de Estrella Artero o Rocío Aponte, ambas con establecimientos de ropa que se encuentran en los límites que establecen la separación entre Quart y Aldaia. Si bien el toque de queda no les afecta directamente, aseguran que esta división «no evitará contagios» puesto que, sus locales, son frecuentados por gente de ambas localidades.

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