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El sueño del tren soterrado

El proyecto de suprimir todos los pasos a nivel del pueblo tendrá que esperar

Los vecinos cortaron la vía en agosto de 2014. v.ruiz sancho

El sueño del soterramiento de las vías de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) a su paso por Burjassot, al menos en la fase inicial –la que corresponde al barrio del Empalme–, se ha hecho realidad. La conexión de la vía férrea de superficie con la de un túnel terminado de construir en 2010 ha constituido un paso más para mejorar el plan urbanístico del pueblo y ganar en seguridad vial, algo que el movimiento vecinal venía reclamando desde la década de los años 90, e incluso antes, del siglo pasado, el hecho de poder utilizar un servicio de metro como tal, que circule bajo tierra, sin pasos a nivel.

El metro ya discurre por el túnel en el barrio del Empalme. v.r.sancho

El pasado lunes –13 de septiembre– se restableció el servicio ferroviario entre las estaciones de la línea 1 Empalme y Burjassot, ya con el túnel operativo, después de mes y medio suspendido por las obras de conexión. Ese mismo día, e incluso algunos después, todavía se podía ver personas dirigiéndose a las paradas de autobuses que cubrían el trayecto. «Aún llevamos el chip del autobús», decían.

Por su parte, los vecinos residentes en las viviendas colindantes al subterráneo –situado en un tramo de 288 metros de longitud de la calle Mariano Benlliure– pudieron corroborar que el ruido de los convoyes, «cada diez o quince minutos de cada día», dejó de invadir el hogar. «De hecho, ya dejamos de oír el traqueteo del tren, desde finales de julio, cuando se cortó el tránsito ferroviario por las obras», comentaban algunos.

Sin embargo, hoy por hoy, no todos los vecinos de la localidad pueden decir lo mismo. El metro sigue circulando en superficie desde la estación de Burjassot hasta la de Godella –perteneciente al término municipal burjasotense–, pasando por la de Burjassot-Godella, a escasa distancia de numerosas viviendas, en lo que se refiere a la línea 1. Habría que añadir la estación de Cantereria, de la línea 2.

El proyecto autonómico para mejorar el trazado ferroviario en la Ciudad de los Silos nació en 2002 y se publicitó en 2003 con el epígrafe «Supresión de pasos a nivel en el término municipal de Burjassot», dentro del Plan de Infraestructuras Estratégicas de la Generalitat, a través de la Conselleria de Infraestructuras, a la sazón en manos del PP.

Las obras comenzaron en 2007

Quién iba a pensar que la citada fecha marcaría el inicio de «aislamiento» de una barriada de Burjassot. Para la ejecución de las obras de soterramiento, que arrancaron en 2007 en el Empalme, previamente fue necesario eliminar el paso a nivel al tránsito en la calle Valencia, de manera que, desde entonces, los vehículos procedentes de la capital deben bordear el barrio para acceder al núcleo urbano, y lo mismo sucede con los que van a València.

Tras la construcción del túnel, en 2010, las obras se paralizaron. Para ese año estaba prevista la finalización de la infraestructura en su primera fase; sin embargo, quedó por ejecutar la conexión de las vías de superficie con las del subterráneo, obra presupuestada con 5 millones de euros. Desde la Asociación de Vecinos del Empalme aún recuerdan cómo «después de acabar la parte más costosa, 16 millones de euros soterrados, y paralizarse los trabajos, se abría un futuro incierto en la barrida». La paralización de las obras, «por falta de fondos para costearlas, según adujo la conselleria de Infraestructuras, ahondó en el estado de abandono, aislamiento y degradación del barrio, muchos comercios tuvieron que bajar la persiana», las calles se iban convirtiendo en «tierra de nadie».

En estas circunstancias, las movilizaciones vecinales no tardaron en aflorar para exigir al Consell, «por una barriada digna», la reanudación de las obras y «poner fin a años de desastres y muros en el barrio». Las acciones de protesta, que contaron con el apoyo y participación de los distintos gobiernos municipales, se sucedieron de manera constante hasta 2015. Así, en 2013, la Federación de Asociaciones de Vecinos convocó manifestaciones el segundo miércoles de cada mes en la estación del Empalme.

Al año siguiente, en agosto, se cortó de forma simbólica el paso a nivel de la estación Burjassot-Godella, no solo para reclamar el soterramiento del metro, sino también un nuevo colector que evitara las periódicas inundaciones en la zona. Estas obras en las inmediaciones del túnel de la calle del Cigronet, ya aprobadas por la Generalitat en 2007, se encuentran vinculadas al soterramiento de vías entre las estaciones Burjassot-Godella y Godella, por lo que su ejecución, si no varía el proyecto, todavía está en el aire.

Accidente mortal en 2016

El paso a nivel en Lauri-Volpi aún vivió otro corte simbólico en marzo de 2016 tras un accidente mortal. El metro embistió y arrolló a un vecino. Como recuerdan desde la Federación de Vecinos, «fue un accidente, uno más, en este caso mortal, de los que a menudo se producen en los núcleos urbanos donde los peatones no tienen otra opción que convivir con el riesgo que entraña el tráfico rodado, no sólo el ferroviario, en superficie».

El cambio de signo político en el Consell a partir de 2015 (PSOE, Compromís y Podemos), afín al de Burjassot, hizo albergar esperanzas para desbloquear la enquistada situación de las obras soterramiento. De hecho, durante la campaña electoral, el entonces presidenciable Ximo Puig declaró en un mitin, refiriéndose a infraestructuras pendientes de ejecutar, que «Burjassot no es una ciudad de paso, sino parada y fonda» y expresó su compromiso para llevarlas a cabo en caso de gobernar.

Sin embargo, la reanudación de las obras en el Empalme aún habría de esperar varios años. En mayo de 2019, el alcalde de Burjassot, Rafa García, recibió en el área de trabajo a representantes de FGV y de las empresas adjudicatarias. Delimitaron la zona de actuación y colocaron carteles. El proyecto estaba en marcha, pero no empezaría a materializarse hasta enero de 2021.

Un nuevo barrio

En declaraciones a Levante-EMV tras la reciente puesta en funcionamiento del túnel, algunos vecinos manifestaron su esperanza de que a la conclusión de todo el trabajo, que incluye la reurbanización de la zona, «el barrio quede adaptado, limpio y bien comunicado con el resto de la población», ya que el Empalme «dispone de mucho terreno para hacer algo positivo». Otros subrayaron que con la apertura, tanto hacia el núcleo urbano como València, «es muy posible que nuevos emprendedores elijan el barrio para establecer sus negocios». Según el sentir general, «poner fin al aislamiento traerá al barrio lo que fue y siempre deseó, ser un espacio con vida».

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