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Un algoritmo para frenar el fuego

Investigadores de la Universitat Politècnica de València introducirán una ecuación que activará los cañones del proyecto Guardian para evitar que el fuego arrase el Túria en Riba-roja y Paterna

Varios cañones en la línea entre lo urbano y lo forestal en La Vallesa, en el término municipal de Paterna. | LEVANTE-EMV

Mantener la masa forestal hidratada para que la expansión del fuego se ralentice. Es la encomienda que tiene un algoritmo, una ecuación que esté alerta constantemente de la humedad del bosque y ordene a los cañones de agua repartidos por el área conectar el flujo de agua. Así, en caso de incendio, la hidratación de arbustos y árboles frenará la circulación del fuego. «Se le conoce como triángulo del fuego, que se compone de combustible, oxígeno y calor. Si eliminas uno de esos elementos, el fuego no existe», señala Antonio del Campo, profesor de la Universitat Politècnica de València y especialista en Gestión Forestal y Ecohidrología. Forma parte del grupo de entidades y empresas que participan en el proyecto Guardian, financiado por la UE para luchar contra los incendios a través de un sofisticado circuito de agua reciclada en los términos municipales de Riba-roja de Túria y Paterna, en el área de urbanizaciones edificadas junto al Túria. Con un presupuesto de 5,4 millones de euros, en el desarrollo de esta infraestructura pionera participan Hidraqua, Medi XXI, la UPV, la UV y Cetaqua, junto a Riba-roja y Paterna.

Un cañón en marcha sobre la zona forestal. | LEVANTE-EMV

Los 40 cañones de agua que se distribuirán en esta zona -ahora hay 20 en funcionamiento- no se usarán únicamente para apagar el fuego. «Hay que regar el bosque», sostiene Del Campo. ¿Cómo? ¿Cuánta agua debe destinarse? «Un agricultor sabe que tiene que ofrecer agua a sus árboles hasta que las naranjas estén maduras. Nosotros tenemos sensores que nos indican la hidratación no solo del árbol, si no de cada uno de los estratos que componen el bosque», señala el especialista.

Con una distribución de bajo arriba, la UPV analiza cada elemento: primero, el suelo más profundo donde se almacena el agua, «la reserva». Después, la capa superficial donde cae la hojarasca. El tronco, cuya composición es de un 45 % de agua, las ramas y por último, las copas de los árboles, formadas por «finos» o, en concreto, «acículas», las hojas de los pinos. «En los graves incendios siempre vemos cómo quedan en pie los troncos quemados, lo que nos muestra que son las hojas las que agravan la virulencia del fuego», señala Del Campo. Por eso, el objetivo del algoritmo será activar los cañones cuando los sensores detecten que todas las partes del bosque y, sobre todo, las acículas, estén por debajo de su hidratación adecuada.

«Medir el agua que contiene las hojas es una variable fundamental», asegura. Toda la información, a tiempo real, se introducirá dentro del algoritmo que ordenará al cañón expulsar una cantidad de agua determinada durante un tiempo concreto para que todas las partes del bosque, desde la capa terrestre hasta la última hoja del árbol, estén lo suficientemente hidratados como para frenar la expansión del fuego.

Torrent activó seis veces los cañones durante el verano

Mientras Riba-roja y Paterna cierran los últimos flecos del ambicioso proyecto Guardian, en Torrent los cañones funcionan desde hace 10 años aunque, eso sí, con agua no reciclada si no potable. Durante este verano, los 24 dispoisitov s de riego se activaron en seis ocasiones al detectar niveles de riesgo alto o extremos en el entorno de El Vedat, donde la masa forestal está protegida por esta infraestructura llamada Sideinfo. En concreto, se vulneraron los tres parámetros de la ‘ley’ del 30/30/30: Más de 30 grados de temperatura, más de 30 kilómetros de velocidad del viento y menos de un 30% de humedad, este último «fundamental» para frenar el fuego.

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